DOMINGO -IV- DE ADVIENTO -B-

 

PRIMERA LECTURA

 Lectura del segundo libro de Samuel     2 Sam 7, 1‑5. 8b‑11. 16.
Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al Profeta Natán:
—Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.
Natán respondió al rey:
—Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
—Ve y dile a mi siervo David: «¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?
Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que animales lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel.
Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre.»
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

¿DÓNDE ESTÁN LOS PROFETAS? 

El pasaje del libro II de Samuel que nos trae la liturgia no es sino una conclusión, en forma de profecía, fruto del análisis crítico que hace de la situación que está viviendo el pueblo: David ha soñado con hacer algo grandioso apoyándose en el poder que tiene, pero no se podrá llevar adelante porque ha querido borrar la experiencia tribal comunitaria y los grandes valores que esta experiencia  entrañaba, mientras que lo que él estaba queriendo establecer abría el camino  al poder individual y a la ambición personal de cada uno de los reyes: era como inyectar la corrupción en los cimientos del pueblo, de hecho así resultaría al poco tiempo.
       Sería la dinastía del mismo  David la que fue poco a poco corrompiéndose hasta llevar a Judá al desastre y al destierro, como ya antes le había ocurrido al reino del Norte.
       Es la misma equivocación de todos los poderes económicos, políticos y religiosas, que cuando llegan al poder se creen los dueños de todo y cometen la estupidez de plantarse frente a Dios creyéndose que son ellos los que le dejan vivir y los que le dan el poder, el prestigio y la fuerza  al mismo Dios; David llegó a creerse que él podía construirle la casa a Dios y someterlo a sus caprichos y a sus normas reales. El profeta Natán se esfuerza por hacerle entender que él no puede manipular a Dios y que en el momento en que lo haga quedará destruido.
       Hoy faltan muchos profetas al estilo de Natán que sean capaces de bajarle los humos a todos los que se asientan en el poder y llegan a creerse dioses inmortales e imprescindibles, dueños absolutos de la verdad, y hasta de la voluntad de la gente.

Salmo responsorial     Sal 88, 2‑3. 4‑5. 27 y 29

V/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
V/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad».
R/.  Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
V/. Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»
R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
V/. Él me invocará : «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable.
R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos     16, 25‑27.
Hermanos:
Al que puede fortalecernos según el evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús —revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe—, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios


REFLEXIÓN

“LA TENTACIÓN DEL PODER”

         S. Pablo recuerda el papel que Jesús va a realizar en la historia humana: un  papel que ninguno de los reyes anteriores ha podido llevar adelante ya que se quedarán atrapados en los intereses de clase y de condición social, cerrando las puertas a aquellos que no estaban incluidos en su clase.
            Es la eterna tentación que nos acecha: el ansia de poder y la búsqueda de apoyaturas para que podamos justificarlo y sentirnos tranquilos, con lo que llegamos a sentirnos apoyados y nos quedamos tranquilos porque hay un grupo que nos aplaude; pero esto es una equivocación, pues lo único que nos puede dar la paz, la estabilidad y la seguridad es la adhesión que pongamos a la Verdad, a la Justicia… a Dios; Él es el único que puede fortalecernos y nos responde a todas nuestras expectativas.
             Por otro lado, la gran equivocación de un hombre es llegar a creerse que es dueño de la verdad y se atreva a presentarse como referente de lo absoluto, pues ha de partir siempre del hecho de su propia limitación, de su debilidad que le puede estar llevando a grandes errores al dejarse condicionar por los intereses y por las circunstancias que le rodean que muchas veces le impiden establecer la justicia.
            El único plan válido y absoluto que el hombre puede aceptar para siempre es el de Dios (el misterio). Este plan ha sido mostrado en Jesús que es el centro de toda la historia de la salvación y en el que se ha manifestado definitivamente la voluntad de Dios para el hombre, sin la cual, está demostrado que el hombre no puede alcanzar la verdadera felicidad.
            Frente al deseo de poder y de dominar del hombre, Pablo advierte del peligro que nos puede llevar a querer levantarnos como “contrincantes” del mis Dios creyéndonos con la capacidad y ciencia suficientes para dar respuesta a todo, sin darnos cuenta que nadie ni nada puede levantarse como absoluto para el hombre que tiene su único referente en Dios Padre que lo creo a su imagen y semejanza.

 Aleluya     Lc 1, 38

Aleluya, aleluya.
Aquí está la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra.
Aleluya.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas     1, 26‑38.
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
—Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
—No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
—¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
‑El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
—Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Palabra del  Señor


REFLEXIÓN

“RECONOCER A DIOS EN LA VIDA”  

                Cuando observamos nuestra vida nos podemos dar cuenta cómo a Dios no lo tenemos en cuenta para nada en lo que organizamos para  nuestra existencia; nos sentimos mayores de edad y somos lo suficiente autosuficientes como para actuar sin tener en cuenta si Dios estará de acuerdo con lo que hacemos o programamos, o si el sentido que le estamos dando a lo que hacemos está en consonancia con lo que Dios quiere. Se da el hecho que ha llegado a acuñarse como un dicho popular: “Cada persona es un mundo” pero un mundo que cambia su sentido según la persona de que se trate sin aceptar que nadie intervenga.
            Si nos pusiéramos a ver en cuántos de estos “mundos” el eje central es Dios, tal vez nos quedaríamos asustados, pues incluso veríamos que muchos de esos proyectos están abiertamente en contra del mismo Dios.
            Sin embargo, si seguimos mirando hechos, tampoco podemos pasar por alto otro que también ha quedado acuñado como refrán: “Solo nos acordamos de Dios cuando truena” Efectivamente, no nos acordamos de Dios para nada mientras proyectamos nuestros planes, o las cosas nos van bien, pero cuando  las cosas se nos tuercen y ya no salen nuestros planes, entonces echamos la culpa a Dios y lo llamamos tirano e injusto simplemente porque no se acomoda a nuestro gusto o conveniencias.
            El evangelio de hoy nos trastorna todo y nos hace ver lo distantes que andamos la gran mayoría de las veces, pues Dios va por otro camino: Jesús pone al revés todos los moldes en los que se han fundado los planes del hombre y sale a la luz lo que siempre estuvo oculto, debido a los intereses humanos. Ahora Jesús lo saca a la luz por la fuerza del Espíritu Santo.
            La misma cosa hace S. Lucas:  el Espíritu del Señor ocupa todo el centro de la narración de la Encarnación; el poder de Dios se va a manifestar no en los esquemas humanos de poder, sino en la sencillez y en la humildad de una mujer, de una excluida que no tiene fuerza ninguna en el esquema social reinante, en cambio,  cuenta en el esquema de Dios, pues no es su fuerza la que cuenta, sino la del Espíritu Santo que María deja que actué con plena libertad en ella.
            La respuesta del ángel: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti  y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”  viene a ser como el resumen de todo lo que Dios quiere hacer en el NT.: va a ser el  Él mismo quien lleve la iniciativa para que la historia humana no quede en manos de los intereses de personas o de grupos de poder
            Jesús no es hijo de intereses humanos ni de coronas reales que manipulen a Dios. Esta dimensión queda bien clara para la iglesia y no debe caer en la tentación de David y que Natán le reprocha.
            Si nos detenemos a pensar en nuestra colaboración con el bienestar y la salvación del mundo… Nos quedamos estupefactos al ver cómo prescindimos absolutamente de la visión de Dios, de su proyecto para el mundo y en nada nos detenemos a pensar que tenemos la obligación de cuidarlo, mejorarlo y defenderlo.
Si analizamos despacio, veremos que apenas llegamos a hacer  unos cuantos negocios más o menos limpios y alguna que otra cosa más o menos buena, pero tan criticable, que casi no merece la pena ni mirarla…
Muchas veces nuestras iglesias se quedan esperando la aprobación en sus grandes proyectos de poder que no llegan a realizarse por la simple lógica de la Encarnación. La única fuerza de la iglesia es la del Espíritu y no la del dinero ni la de otro interés
            Nuestra actuación como cristianos no tendrá sentido mientras sigamos   montados en nuestro burro,  sintiéndonos  súper-hombres  y no queramos bajarnos para ver nuestra realidad y cómo nuestro único apoyo será ponernos a disposición de Dios para caminar según sus planes, tal como lo hizo la Virgen María, pero la tentación de David nos acecha constantemente.

DOMINGO -III- DE ADVIENTO -B-

PRIMERA LECTURA

 Lectura del Profeta Isaías     Is.  61, 1‑2a. 10‑11.
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado
para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros, la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.
Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un
traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

“DEJACIÓN DE OBLIGACIONES”    

                Este tercer domingo de Adviento se abre con un texto clásico: Is. 61,1-2: es el texto central del llamado “Tercer Isaías”, pero es también el texto referente para S. Lucas (14, 16). La centralidad que tiene es precisamente por establecer  expresamente el objetivo  de la acción de Dios que quiere realizar a través del profeta o a través de Jesús: tanto el AT. Como el NT. Se centran en el mismo objetivo: los hijos y hermanos que sufren la injusticia.
                Y esto tiene una explicación muy sencilla: si venimos diciendo y a cada momento aparece Dios como PADRE misericordioso, sería un contrasentido que se haga el sordo o el ciego a la injusticia que aplasta a unos hijos y a otros los deja que se conviertan en aplastadores de sus hermanos, esto repugna a la imagen de Dios y a  su naturaleza. Por tanto, si esta realidad existe y es algo patente,  la acción de Dios, fundamentalmente ha de estar dirigida a romper esta incongruencia, pues en ella se ventila su credibilidad.
                En esta acción del Padre y del Hijo se emplea de la misma manera el Espíritu Santo que será el que impulsa al profeta y al mismo Cristo y a todos los creyentes a no quedarse insensibles ante la injusticia y para percibir al pobre y al atropellado como el objetivo de su acción y su definición  expresa con los más abandonados.
         La proclamación que hace Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros, la libertad” no es sino una declaración del compromiso que el Espíritu de ponerse al lado de las víctimas de la historia. Por eso mismo serán estas víctimas las que más anhelarán la venida del reino de los cielos.
         El texto no nos puede dejar insensibles y ha de llevarnos a una fuerte revisión de nuestra postura de huida hacia el espiritualismo y a la falta de compromiso con la construcción de la justicia en el mundo, abandonando la obligación que tenemos de establecer la justicia y la verdad en el mundo en que vivimos.
               
 Salmo responsorial     Lc. 1, 46‑48. 49‑50. 53‑54
V/. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.
R/. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.
V/. Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
R/. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.
V/. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
R/. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.
V/. A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo,
acordándose de la misericordia.
R/. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses     5,  16‑24.
Hermanos: Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasión tened la Acción de Gracias: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.
No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo,
quedándoos con lo bueno.
Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre
totalmente, y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.
El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.
Palabra de Dios


REFLEXIÓN
 “NO APAGAR EL ESPÍRITU”    
Si en la primera lectura de Isaías veíamos cómo el Espíritu de Dios se compromete con la historia del hombre para no dejarlo en manos del mal, en este pasaje de la carta a los Tesalonicenses que nos trae la liturgia, Pablo invita a la comunidad a no perder ese mismo espíritu: “No apaguéis el espíritu” y en especial les pide que no pierdan el don que el Señor les ha dado de ser “Profetas”: “no despreciéis el don de profecía” y en consecuencia, den testimonio de la verdad en todo momento.  Este don de  profecía es justamente la capacidad de descubrir la injusticia y denunciarla; es la capacidad de descubrir al atropellado y ponernos a su lado.
Es lamentable ver cómo hemos reducido todo el mensaje y lo hemos vaciado  de contenido y cómo hemos ido arrinconando ciertas actitudes que deberían ser las que nos identifiquen y nos hemos quedado con cuatro ritos que hacemos como gestos sociales des conectados completamente de la fe en Jesús y, hemos renunciado a un compromiso con los débiles y a favor de la justicia para quedarnos recluidos en un rincón al calor de una liturgia “caliente” y ritualista que no nos compromete con nada ni con nadie y que nos reduce a una relación individualista con Dios separados y, hasta en contra de nuestros hermanos. Es el “neoprotestantismo” que invade la iglesia como una de las expresiones de esta nueva religión (NA) que impuso el sistema en que vivimos y que inundó la iglesia y se metió en ella asfixiando la fraternidad y la solidaridad que son las expresiones más genuinas del AMOR que Cristo nos dejó como único mandato.

Aleluya     Is. 61, 1

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí,
me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Juan     1, 6‑8. 19‑28.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran:
— ¿Tú quién eres?
El confesó sin reservas:
—Yo no soy el Mesías.
Le preguntaron:
—Entonces ¿qué? ¿Eres tú Elías?
Él dijo:
—No lo soy.
— ¿Eres tú el Profeta?
Respondió:
—No.
Y le dijeron:
— ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?
Él contestó:
—Yo soy «la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor» (como dijo el Profeta Isaías).
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
—Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?
Juan les respondió:
—Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.
Palabra del Señor


REFLEXIÓN


CONSTATACIONES 
            Podemos darnos cuenta cómo en todas las organizaciones, aunque el fin en teoría  sea otro, en la práctica muchas de ellas  se reducen a establecer un reglamento, guardar un orden establecido y con ello se conforman. Para hacer esto existe una persona que ordena y manda y al resto no le queda otra alternativa que tragar, aguantar someterse a lo establecido y tirar adelante.
            Lo vemos reflejado en la embajada que se presenta ante Juan: él no es más que  un “Testigo” y su misión es dar testimonio: como su predicación ha empezado a calar en el pueblo, inmediatamente es interrogado por la autoridad religiosa, que no puede aceptar que se rompan las normas y que, por otro lado, son demasiados los intereses políticos que tiene y no puede dejar que las cosas se le escapen de las manos y pierdan el control de la situación, por eso van e interrogan a Juan:
                        .Lo primero que temen es que sea el “Mesías”, pues como lo conciben como Rey temporal, ellos se vendrían abajo.
                        Preguntan si es Elías o Moisés, pues en Israel son dos figuras bíblicas cuya aparición se espera de un momento a otro.
            Cuando ven que no es nada de esto, se quedan tranquilos y entonces le preguntan por su misión y por su autoridad para hacer lo que está haciendo.
            Ante esta embajada oficial Juan da testimonio y después lo dará ante sus discípulos.
            Esta forma de hacer de la autoridad judía no es la que Cristo quiso para la comunidad cristiana y si alguien se cree en ella con la primacía del Espíritu, debe revisar su postura, puesto que el Espíritu no es propiedad exclusiva de nadie.
            Cristo se quedó con nosotros vivificándonos y dándonos fuerza por medio de su Espíritu: (Mt. 10,17-20; Jn. 14,16; 16,12-15; 15,26; 20,22; Lc. 24,49)
            En cada uno de nosotros actúa y se manifiesta como quiere, pues además, como miembros de un mismo cuerpo, cada uno desempeñamos nuestra función.
            De ahí que S. Pablo dé tanta importancia a la manifestación del Espíritu y se oponga a que queramos  extinguirlo o a que despreciemos las profecías; es más,  para que nadie se crea sabio, dice que lo que se diga sea examinado por la comunidad y se queden con lo bueno.
            Todo el que no tenga esta actitud de escucha, de atención y de respeto a los demás, está fuera de tiesto, pues lo único que intenta hacer  es “su” obra y no la de Dios a quien ha sustituido.
            El anverso de esta postura lo vemos perfectamente reflejado en la figura de Juan Bautista: tuvo la posibilidad de dárselas de superdotado en espíritu, puesto que lo confundían con el mismo Mesías, con Elías e incluso con el mismo Moisés, que son las tres figuras más grandes para el pueblo de Israel y, sin embargo, no tiene dificultad alguna en confesar su simplicidad y su pobreza; y, más aún, da testimonio de otro que es superior a él, que está en medio de ellos y al que –dice- “No es digno de desatar ni la correa de su sandalia”.
En nuestra realidad, muchos de nosotros, quizás no hubiéramos resistido la tentación de habernos levantado como rivales del mismo Cristo estando en su puesto, ya que lo tenía todo a su favor..
            Sin embargo, en la postura de Juan no hay rodeos: él es un hombre sencillo, fiel a Dios y a sí mismo, que reconoce sus limitaciones y se mantiene en su lugar y en la verdad; por eso precisamente su testimonio es reconocido y alabado por el mismo Cristo.
            Esta es la postura del verdadero cristiano, con la que se puede afianzar una relación dl verdadero hijo de Dios: porque vive de cara a su Padre, con quien podrá darse una relación de AMISTAD, de ORACIÓN  y de ACCIÓN DE GRACIAS, que son las tres cualidades que S. Pablo pone como base de una auténtica vida cristiana y que tienen su culmen en la Eucaristía, donde toda la comunidad se reúne para participar hasta de una forma sensible de la misma vida que nos informa: Cristo hecho alimento y fuerza de la comunidad y de cada uno..

INMACULADA CONCEPCIÓN


FIESTA DE LA INMACULADA

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20
Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre:
-«¿Dónde estás? »
Él contestó:
-«Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí. »
El Señor le replicó:
-« ¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?»
Adán respondió:
-«La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí. »
El Señor dijo a la mujer:
-«¿Qué es lo que has hecho?»
Ella respondió:
-«La serpiente me engañó, y comí.»
El Señor Dios dijo a la serpiente:
-«Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón. »
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los., que viven.
Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 97, 1. 2-3ab. 3c-4

R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
 porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
El Señor da a conocer su victoria,
 revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
R. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12
Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Lucas 1.26-38
Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. »
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
-«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaba estéril, porque para Dios nada hay imposible. »
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

“INVITADOS COMO MARÍA”
En este texto del libro del Génesis aparece el primer anuncio de la victoria de bien sobre el mal, por eso le llaman el “Primer Evangelio” o el primer anuncio de la salvación; justamente en el primer instante en el que el hombre le dice no a Dios, ahí aparece la voluntad explícita de Dios de que el hombre esté en el puesto que Él le ha asignado, aunque éste lo rechace, pero es que el hombre separado de Dios no es nada.
            El planteamiento es curioso: el mismo esquema en el que se ha narrado la caída del hombre se emplea para plantear la victoria: la mujer, instrumento del mal para la derrota del hombre, será el instrumento de Dios para la salvación, por tanto, la lucha que se establece será eterna: una mujer engendró la perdición (Eva, o la madre de la humanidad) otra mujer, será la que engendre una nueva humanidad y de la derrota y la muerte al  pecado.
            Será el mismo S. Pablo quien haga esta correlación comparando a María con la nueva Eva que trae a la humanidad la victoria, lo mismo que Eva trajo la perdición invitando a Adán que concluyó el proyecto del mal, de la misma manera Cristo, el Nuevo Adán, dará la muerte definitiva al pecado y al mal.
            El gran problema que tenemos y con el que cuenta S. Pablo, es que en definitiva no nos creamos todo esto que decimos y pensamos que se trata de algo que corresponde a unos privilegiados, pero esto no es así: de la misma manera que Marías fue elegida e invitada a participar en su proyecto de salvación, desde el nivel que Dios le pidió, hoy sigue repitiéndose la misma propuesta a todos y cada uno de nosotros: “.Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor”
            María, desde esa elección que Dios había hecho para su proyecto fue preparada desde  el mismo comienzo de la creación para ser el instrumento de la creación de la nueva criatura y ella no lo rechazó, sino que se entregó por entero.
            Nosotros también estamos llamados a colaborar “por pura iniciativa suya, a ser sus hijos…  para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya”; esa será la forma de colaborar en la instauración de su reino de salvación para el mundo.