DOMINGO XIX DEL T. O. -A-

PRIMERA LECTURA

Permanece de pie en el monte ante el Señor 
Lectura del primer libro de los Reyes. 1 Re 19, 9a. 11-13a
EN aquellos días, cuando Elías llegó hasta el Horeb, el monte de Dios, se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor, que le dijo:
«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor».
Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor.
Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN 

DIOS NO ES VIOLENTO   
           El pasaje del libro de los Reyes nos presenta el momento crítico en el que Elías pierde el control de la situación que le sobrepasa y tiene que esconderse en una cueva.
           La situación no es favorable y le hace sentir la incertidumbre, el miedo el terror, la pequeñez humana…
           El panorama que describe el autor representa la situación interna del profeta que siente la llamada de Dios que le pide que pierda el miedo y que se ponga en su presencia y se deje llenar por su Espíritu.
           Elías sale de la cueva y se deja llenar por la presencia de Dios en medio de todo lo que está ocurriendo: el viento fuerte e impetuoso rompe y destruye todo… Esa situación produce miedo y terror: el terremoto es destructor y produce el caos, lo mismo que el fuego… Dios no es un ogro ni un malhechor que produce terror, destrucción y muerte. Dios es amor, paz y cuando alguien se deja tocar por su presencia, lo que produce en él es la paz, el sosiego…
           El cuadro que nos trae la liturgia de hoy nos sirve a todos, ya que en nuestra vida nos encontramos con situaciones límites, en donde vemos el caos, la destrucción la muerte… Situaciones críticas en las que buscamos soluciones con el odio, la violencia, la represión y vemos que eso no es respuesta, pues no nos producen otra cosa más que miedo, angustia y muerte. 

Salmo responsorial

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R/.: 8)
R/.
   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. 

        V/.   Voy a escuchar lo que dice el Señor:
                «Dios anuncia la paz
                a su pueblo y a sus amigos».
                La salvación está ya cerca de los que lo temen,
                y la gloria habitará en nuestra tierra.   
R/.
R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

        V/.   La misericordia y la fidelidad se encuentran,
                la justicia y la paz se besan;
                la fidelidad brota de la tierra,
                y la justicia mira desde el cielo.   
R/.
R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. 

        V/.   El Señor nos dará la lluvia,
                y nuestra tierra dará su fruto.
                La justicia marchará ante él,
                y sus pasos señalarán el camino.   
R/.
R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. 

SEGUNDA LECTURA

Desearía ser un proscrito por el bien de mis hermanos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos. Rom 9, 1-5

HERMANOS:
Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón; pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios.
REFLEXIÓN 

EL REINO DE DIOS ES UN REACTIVO PARA EL MAL  

            S. Pablo se desahoga teniendo un gesto de confianza con la comunidad de Roma, con la que comparte su tristeza al ver cómo sus hermanos judíos se están cerrando a la gracia de Dios, siendo, como son, el pueblo escogido; sin embargo, están, no solo despreciando el gran regalo que Dios les da, sino que se están convirtiendo en el mayor obstáculo que está encontrando el proyecto del reino que ha inaugurado el Señor.
            Pablo se siente separado de su pueblo por causa de la cerrazón y la oposición abierta que le están haciendo a Jesús; siente cómo está resultando duro y difícil ser judío y cristiano, lo mismo que le pasa a Jesús; parece que fueran dos cosas antagónicas, imposibles de conciliar, teniendo las mismas raíces, el mismo camino, la misma meta… la misma fe.
            Sin embargo, después de 2000 años, las cosas siguen exactamente igual, de forma que, parece que el reino que ha predicado Jesús, es como una especie de reactivo que pone en crisis todas las estructuras del mundo, de modo que el reino no es como la brisa suave que percibió Elías, que trae la alegría, el sosiego y la paz, sino todo lo contrario: hace que se pongan a la defensiva todas las fuerzas económicas, políticas, religiosas y sociales del mundo, esto indica con toda claridad que la fuerza del mal está viva y en plena potencia.

 Aleluya

Sal 129, 5
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.
V/.   Espero en el Señor, espero en su palabra.   R/.

EVANGELIO

Mándame ir a ti sobre el agua
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo. Mt 14, 22-33
        DESPUÉS de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la
noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida:
«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó:
«Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo:
«Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
«Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
«Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo:
«Realmente eres Hijo de Dios».
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN 

LA AUSENCIA DE JESUS EN EL SIGLO XXI   

            S. Mateo hace una descripción del momento que vive la comunidad y lo hace utilizando una imagen que todos conocen perfectamente: el lago embravecido: los discípulos se han metido adentro y se encuentran muy lejos de tierra, de pronto empieza una tempestad en el lago que les impide avanzar y hasta sostenerse, pues las olas se levantan y zarandean la barca como un juguete; los apóstoles viven un desconcierto total y se sienten impotentes para controlar la barca en medio del vendaval; el miedo se apodera de ellos y ya no aciertan a ponerse de acuerdo y organizar un esfuerzo conjunto, más bien ha saltado la alarma y cada uno siente lo mismo que sintieron cuando mataron a Jesús: “Sálvese quien pueda”
            Las imágenes que el pueblo domina están en la mente de todos: el mar es el mal, el mundo, las dificultades, las luchas…  La oscuridad es la lejanía de Dios, de la verdad, de la vida… es la muerte; La tierra firme es la seguridad de Dios, la confianza, la estabilidad… es la presencia de Dios. La barca es el pueblo de Dios, la iglesia, la comunidad.
            La comunidad está viviendo con fuerza la distancia de Dios y la batalla con el mundo que la quiere destruir; la barca (la comunidad) es zarandeada por todos los lados: S. Mateo habla del viento fuerte que tienen en contra, la barca es sacudida por las olas; están de noche en completa oscuridad… la situación es muy dura y muy fuerte, hasta el punto que produce pánico al ver que no es posible mantener el control.
            Lo que aparece con toda claridad es que la situación de aquella comunidad es crítica, pues está amenazada, desde fuera por todas las peores dificultades que se pueden imaginar, hasta el punto que se siente amenazada de muerte, y desde dentro, se encuentra llena de miedo, porque la solución escapa a sus posibilidades y el miedo les hace perder la visión, la confianza en sí mismos y en los demás y los incapacita incluso para ver la verdad, la justicia… a Jesús lo sienten como un fantasma; es lo último y lo peor que puede ocurrir.
            La situación que describe S. Mateo es extrapolable al momento actual que vivimos, un momento bronco, feo, duro… Da la sensación de que, de golpe, la iglesia fue arrastrada por un huracán al centro de la contienda y nos cogió de sorpresa: seguimos sin saber por dónde tirar, qué hacer, cómo hacer… llevábamos mucho tiempo mirándonos al ombligo y muy centrados en mantener unas estructuras que no nos sirven para nada, pues en ellas no cabe nada de lo que hoy se mueve; seguimos dando una batalla con flechas en un tiempo donde se vigila con drones y se bombardea con misiles transoceánicos.
            Cuando sentimos el pánico, nos damos cuenta que Jesús resulta un desconocido que hasta nos pone a temblar el pensar encontrárnoslo y que nos diga que abandonemos la poltrona que habíamos cogido.

 

 

 

 

 

 

 

 

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR


6 AGOSTO 2017

 
PRIMERA LECTURA 
Lectura del libro de Daniel 7, 9-10. 13-14
Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él.  Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes.  Comenzó la sesión y se abrieron los libros.
Seguí mirando. Y en mi visión nocturna | vi venir una especie de hijo de
Hombre entre las nubes del cielo . Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino.  Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.  Su poder es un poder eterno, no cesará. Su reino no acabará.
Palabra de Dios
 
 
PROGRESISMO INTOLERANTE      

El momento que nos presenta la lectura del libro de Daniel es importante tenerlo muy presente ya que nos ayuda a iluminar el momento por el que nosotros estamos atravesando, pues podemos ver repetidas muchas posturas que nos llevan a nuestra destrucción: se está dando con una rapidez impresionante todo un proceso de helenización que amenaza con barrer las costumbres, la fe y toda la cultura israelita.
Este proceso avanza a pasos agigantados y amenaza con destruir todo lo que hasta ahora han tenido como bases de fe y cultura, con lo que entra en una crisis profunda el esquema de vida de muchos que viven con intensidad su fe.
  Por otro lado, algo que comienza como una moda simple que parece no tener importancia y que la gente no le toma en cuenta, cuando quieren acordar es algo que se impone y hasta el mismo rey Antíoco IV Epífanes toma posiciones y convierte en una persecución a muerte a todo el que no siga las pautas de pensamiento y de acción que se marcan.
Como principio se impone una intolerancia irracional que desemboca en una persecución abierta a todos los judíos que intentan mantenerse en sus principios de fe; se establece una especie de “cultura superior” que no tolera y desprecia la forma de vida sencilla de la gente que, lo único que quiere es vivir en paz
 Este es el ambiente en el que surge el libro de Daniel en defensa de los derechos de los pobres y sencillos que no se les deja expresarse ni vivir, pero tampoco se le deja a él expresarse y tiene que recurrir al género apocalíptico para hablar en clave, ya que de otra manera a él mismo le hubieran hecho la vida imposible, como de hecho ocurrió, con sus propios hermanos de fe y raíces judías. 
 
Salmo responsorial 96
V/ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra
El Señor reina, la tierra goza /
se alegran las islas innumerables./
Tiniebla y nube lo rodean,/
justicia y derecho sostienen su trono.
R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra
Los montes se derriten como cera/
ante el Señor de toda la tierra;/
Los cielos pregonan su justicia,/
y todos los pueblos contemplan su gloria
R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra
Porque tú eres Señor,/
altísimo sobre toda la tierra,/
encumbrado sobre todos los dioses
R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra
SEGUNDA LECTURA
 
Lectura de la 2ª carta de S. Pedro 1,16-19:
Pues no nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino en que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Porque él recibió de Dios Padre honor y gloria cuando desde la sublime Gloria se le transmitió aquella voz: «Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido».  Y esta misma voz, transmitida desde el cielo, es la que nosotros oímos estando con él en la montaña sagrada.  Así tenemos más confirmada la palabra profética y hacéis muy bien en pre­starle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que des­punte el día y el lucero amanezca en vuestros corazones
Palabra de Dios

LLAMADA DE ALERTA  

Esta segunda carta de Pedro tiene una intención clarísima: invitar a los cristianos de la segunda o tercera generación a permanecer fieles a los principios que se han dado que vienen del Señor y a tener cuidado con las nuevas corrientes que están entrando y que fácilmente desvían del principio que Cristo les había dejado.
El autor contrapone la doctrina que han recibido a toda la serie de mitos y leyendas que pululan y que con frecuencia pueden llegar a hacer del evangelio una más  de esas leyendas, haciéndole que pierda toda su vida y su fuerza al equiparar a Jesús y su proyecto con cualquiera de los personajes que andan de moda.
  Jesús no puede confundirse con un cualquiera; Él es el Hijo de Dios que ha de venir a culminar la obra que ha comenzado y que ha dejado durante este tiempo en nuestras manos; Él es el sentido y fundamento de toda la vida del cristiano y la base de toda esperanza de futuro para todo hombre.
            Tanto la situación primera que vemos en Daniel como ésta que nos presenta  Pedro, tienen una resonancia extraordinaria en nuestro tiempo que estamos viendo, cómo se ve inundado por ideologías que no tienen base ni fundamento científico, pero están siendo impuestas por intereses económicos y políticos que buscan el poder, para lo que no dudan en atropellar al pueblo. 

 EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según S. Mateo 17,1-9 

            Seis días más tarde, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.  Se transfig­uró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.  De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.  Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».  Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
                 Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.  Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis».  Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.  Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Palabra del Señor. 

JESÚS, EL ÚNICO ASIDERO DE LA IGLESIA    

Cuando leemos despacio este pasaje que nos presenta hoy S. Mateo podemos darnos cuenta perfectamente que hay un gran paralelismo entre la narración que se hace de este momento y el que nos presenta en el cap. 3,13-17 (el bautismo de Jesús) Se van repitiendo los mismos elementos:
Aquí se nos presenta a Jesús que se ha llevado a los discípulos a lo alto de la montaña, no para mostrarles todos los reinos que les va a dar y el poder que van a adquirir, sino para indicarles el camino que han de seguir para llegar a la gloria.
Allí van a poder contemplar el rostro radiante como el sol de Jesús, para que tomen conciencia de lo que consiste la verdadera grandeza y la gloria, que no es el resultado de la posesión de bienes ni de poder, como concibe el mundo y nos quiere convencer; sino que la verdadera gloria la han de conseguir a través de un servicio, sencillo, amable, entregado, incondicional, gratuito… expresión de la cruz que los ha de identificar.
 Junto a Jesús aparecen Moisés como el representante de la ley que ha dirigido todo el camino del pueblo y Elías, el amigo de Dios, el profeta del pueblo que expresa la cercanía y la amistad con Dios. Estos dos personajes aparecen conversando con Jesús, como indicando que el camino que se ha venido recorriendo estaba orientado hacia Jesús que es donde culmina todo y al que ellos han tenido la gran suerte de acompañar: (¡Cuántos profetas hubieran querido ver lo que estáis viendo vosotros!)
Sin embargo, Pedro no es capaz de interpretar lo que está viendo y coloca a Jesús al mismo nivel que a los otros y cuando empieza a hablar, es el mismo Dios el que lo hace callar, para que no siga diciendo tonterías, pues a Jesús no lo pueden comparar con ningún legislador o con otro profeta: Él es la ley, Él es el profeta y, Él es la única voz autorizada por Dios y por eso es a Él a quien hay que escuchar: como ocurriera en el bautismo, la voz vuelve a repetirles: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Es por eso que Jesús les prohíbe que cuenten a nadie lo que han vivido, pues está seguro que no van a interpretar como es debido la lección que ha querido darles.
Esta misma voz vuelve a sonar hoy en la iglesia ante los va y vienes que suelen darse, en los que buscamos agarrarnos unas veces a unas cosas y otras a otras; hoy nos vuelve a decir: no tengáis miedo de mirar, escuchar y agarrarse del único asidero seguro: JESUC RISTO”

 

DOMINGO -XVIII- T.O. -A-

<DIV align=justify></DIV><DIV align=justify><DIV align=justify>Lectura del profeta Isaías 55,1‑3
Venid y comed  

Así dice el Señor: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David."
Palabra de Dios 

REFLEXIÓN-  

PROGRESISMO INTOLERANTE     
El momento que nos presenta la lectura del libro de Daniel es importante tenerlo muy presente, ya que nos ayuda a iluminar el momento por el que nosotros estamos atravesando, pues podemos ver repetidas muchas posturas que nos llevan a nuestra destrucción: En el texto que nos trae la liturgia nos presenta un momento en el que se está dando, con una rapidez impresionante, todo un proceso de helenización que amenaza con barrer las costumbres, la fe y toda la cultura israelita.
Este proceso avanza a pasos agigantados y amenaza con destruir todo lo que hasta ahora han tenido como bases de fe y cultura, con lo que entra en una crisis profunda el esquema de vida de muchos que viven con intensidad su fe.
  Por otro lado, algo que comienza como una moda simple que parece no tener importancia y que la gente no le toma en cuenta, cuando quieren acordar es algo que se impone y hasta el mismo rey Antíoco IV Epífanes toma posiciones y convierte en una persecución a muerte a todo el que no siga las pautas de pensamiento y de acción que se marcan.
Como principio se impone una intolerancia irracional que desemboca en una persecución abierta a todos los judíos que intentan mantenerse en sus principios de fe; se establece una especie de “cultura superior” que no tolera y desprecia la forma de vida sencilla de la gente que lo único que quiere es vivir en paz
 Este es el ambiente en el que surge el libro de Daniel en defensa de los derechos de los pobres y sencillos que no se les deja expresarse ni vivir, pero tampoco se le deja a él expresarse y tiene que recurrir al género apocalíptico para hablar en clave, ya que de otra manera a él mismo le hubieran hecho la vida imposible, como de hecho ocurrió, con sus propios hermanos de fe y raíces judías. 

Salmo responsorial: 144  

Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.

El Señor es clemente y misericordioso, /
lento a la cólera y rico en piedad; /
el Señor es bueno con todos, /
es cariñoso con todas sus criaturas. R.
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.  

Los ojos de todos te están aguardando, /
 tú les das la comida a su tiempo; /
 abres tú la mano, /
y sacias de favores a todo viviente. R.
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.  

El Señor es justo en todos sus caminos, /
es bondadoso en todas sus acciones; /
cerca está el Señor de los que lo invocan, /
de los que lo invocan sinceramente. R.
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores. 

Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Romanos 8,35.37‑39
Ninguna criatura podrá apartaros del amor de Dios, manifestado en Cristo

Hermanos: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

COMO AUTÉNTICAS VELETAS   
S. Pablo presenta un marco tremendo en el que se encuentran inmersos todos los creyentes de la comunidad romana y los de cualquier comunidad del mundo: la tribulación, el hambre, la desnudez, la persecución… Hoy podríamos seguir poniendo toda la serie de dificultades que nos presenta el sistema y la vida en los que vivimos envueltos junto con esas mismas dificultades que señala S. pablo; pero sobre todo, hoy se nos presentan la política, la ideología, el sistema económico y social que empujan para apartarnos del amor de Dios en los que caemos con gran facilidad; sin embargo, nos queda la gran alegría de saber que nada de todo eso va a lograr que Dios cambie su actitud hacia nosotros ni sus planes de salvación, pues ni el hecho de que se revolvieran contra Cristo y lo mataran, hizo que Dios cambiara su actitud de amor y misericordia hacia el mundo.
El problema no está en Dios, ni en todas las fuerzas del mundo, pues eso quedó ya aclarado; el verdadero problema está en cada uno de nosotros que, aunque tengamos la seguridad de que Dios no cambia, todo se viene abajo viendo la inseguridad de cada uno de nosotros que giramos siempre al viento que más sopla como auténticas veletas.
Lectura del santo evangelio según S. Mateo 14,13‑21
Comieron todos hasta quedar satisfechos  

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer." Jesús les replicó: "No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer." Ellos le replicaron: "Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces." Les dijo: "Traédmelos." Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor
 
REFLEXIÓN

LA ACTITUD SOLIDARIA DEL PADRE NUESTRO     

            Cuando leemos el relato de S. Mateo tenemos siempre la tentación de quedarnos en lo folclórico, en el acontecimiento asombroso de ver cómo una gran cantidad de gente que se encontraba en condiciones completamente adversas: era tarde, estaban en despoblado y llevaban todo el día sin comer… y Jesús hizo que todos saciaran su hambre y, automáticamente montamos el numerito de prestidigitación sacando Jesús panes y peces de la manga, pero no nos detenemos en el diálogo inicial que es lo que enmarca el acontecimiento: Los apóstoles le piden a Jesús que despida a la gente para que vayan y se compren algo para comer y Jesús les responde: “Dadles vosotros de comer”; ellos le responden que lo que tienen por allí es CINCO panes y DOS peces (siete) es decir: les pide que reúnan y pongan en común TODO lo que tienen y con lo que había, se saciaron todos y sobró.
            La comunidad tiene esto muy presente, como la gran lección que les dio Jesús: si fuéramos solidarios sobraría para saciar el hambre que es uno de los grandes problemas del pueblo, juntamente con el pago de las deudas que hace que muchos tengan que venderse como esclavos o hipotecar sus casas y sus bienes para poder pagar o hacer frente a las necesidades más inmediatas; esto tiene hundida a toda la población de los pobres que están cogidos por el cuello y por el estómago, tanto en el tiempo de Jesús como en el nuestro.
            Por eso, cuando los apóstoles le piden que los enseñe a orar, les pide que no se olviden ante el Padre de lo que les hace realmente solidarios: saciar el hambre y perdonar las deudas: “Danos el pan de cada día y perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a quien nos debe algo” Todo lo que no llegue el bolsillo son puras palabras bonitas que no convencen a nadie.
            Pero es de una tristeza enorme ver cómo hemos cambiado el espíritu inicial de solidaridad que Cristo introdujo en estas peticiones del Padre nuestro, para que lo hayamos reducido a una recitación para ganar indulgencias.