DOMINGO -XXVIII- DEL TIEMPO ORDINARIO -B-



 
PRIMERA LECTURA
 
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7‑11
En comparación de la sabiduría, tuve en nada la riqueza
 
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.
Palabra de Dios. 
 
COMENTARIO:
 
“SABIOS” Y “SABIDOS”  
 
            Sabio no es el que Asabe@ muchas cosas, es avezado en  los negocios del mundo y hábil para salir siempre victorioso.  Desde esta mentalidad, un Asabio@ se encontraría siempre en una constante confrontación con el mundo y por eso necesita de todos los recursos para atacar y defenderse.
Por el contrario, Asabio@ para Dios, es aquel que se siente parte integrante de este mundo y hace suyos los sufrimientos y alegrías de sus hermanos y, su vida la convierte en un aporte positivo para la felicidad de este mundo, hasta el punto que, él mismo se convierte en parte esencial de esa felicidad.
Sentir y vivir así, es más valioso que todos los tesoros del mundo juntos.
            Salomón, según el AT. Es la figura que encarna el modelo del hombre sabio, que le pide a Dios no riquezaas: fama, dinero, triunfo… sino  sabiduría y buen criterio para escuchar y saber dirigir a su pueblo.
            Salomón sabe que esto, solo se lo puede dar Dios y que es un bien que no se pude adquirir en ningún sitio ni con todas las riquezas  de este mundo. En otro lugar solo le darán consejos y pautas para defender sus intereses y derechos, pero no la justicia y la verdad para el pueblo.
            Pero para mantener esta actitud, es necesario  tomar una determinación seria de poner la justicia por delante de los bienes particulares; la verdad por delante de cualquier interés personal, es decir: estos valores espirituales se consideran bienes superiores a todos los bienes materiales y externos que pueda darle la vida o la situación que disfrute una persona.
            Pensando despacio, en el ambiente histórico y cultural en el que se escribe este pasaje, nos damos cuenta que es algo que va completamente en contra de la corriente; esto nos lleva a trasladarlo a  nuesgtros días, e intentar aplicarlo a los dirigentes que nos rigen y a cada uno de nosotros que nos estamos moviendo en este mundo. Da pena ver cómo se ha devaluado la verdadera sabiduría y se ha apostado por la peor de las ignorancias: aquella que nos hace negar lo evidente,  hasta el punto que hoy se confunde la verdad con la mentira, el bien con el mal, el amor con el más duro egoísmo… y esto es la destrucción de la sociedad.
 
 
Salmo responsorial Sal 89, 12‑13.14‑15. 16‑17
 
R/.  Sácianos de tu misericordia, Señor. y toda nuestra vida será alegría.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, )hasta cuando?
Ten compasión de tus siervos. R/.
 
R/.  Sácianos de tu misericordia, Señor. y toda nuestra vida será alegría.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Dános alegría, por los días en que nos afligiste,
por los años en que sufrimos desdichas. R/.
 
R/.  Sácianos de tu misericordia, Señor. y toda nuestra vida será alegría.
Que tus siervos vean tu acción,
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.
 
R/.  Sácianos de tu misericordia, Señor. y toda nuestra vida será alegría.
 
SEGUNDA LECTURA
 
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12‑13
La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón
 
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón.
No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.                       
Palabra de Dios.
 
 
COMENTARIO:
 
“LA PALABRA DE DIOS ES LUZ QUE ROMPE LA TINIEBLA”  
 
En el AT. Aquellos que querían actuar con honradez y justicia, le pedían a Dios sabiduría para discernir la verdad y la justicia y obrar así honradamente.
            Hoy, en todo caso, le pedimos a Dios que las cosas nos salgan bien y si nos queda un poco de sentido religioso, hasta le prometemos un regalito, si es que todo sale como deseamos, pero nunca le pedimos que salgan las cosas de acuerdo a como Él desee y tenga dispuesto en sus planes, es decir: con justicia, y de acuerdo a la verdad, sino de acuerdo a nuestros intereses.
            Un ejemplo muy concreto lo podemos observar en esos momentos de principio de curso en los que andamos ubicando los niños en la catequesis: es trmendamente triste ver cómo lo que se piensa, se siente y se ventila no es la vida del niño, su madurez, su posibilidad de un encuentro con Jesús, su fe… lo que se busca y se pretende es salir del paso de un compromiso social, aunque el niño salga defraudado y asqueado de Dios, de la iglesia, de la fe y de todo lo que huela a religioso.
            Para nosotros los creyentes, después de la venida de Jesús, los principios que Él nos dejó se han convertido en referente indiscutible, por eso, el autor de la carta a los hebreos, propone la Palabra de Dios como norma absoluta de sabiduría; esta palabra determina la verdad y la mentira, la luz y la oscuridad, ubicando a cada cosa y a cada persona en su sitio.
            Para el autor, la palabra es “Viva” y “Eficaz”, es decir: es una palabra capaz de dar vida y poner en movimiento a la persona; es fuerza de Dios que sostiene y alienta a sus testigos.
Recordando al profeta Jeremías (23,29) la califica también como “Cortante” es decir: penetra hasta lo más hondo del corazón y desde ahí determina y coloca al hombre en el sitio que le corresponde: nosotros podemos decir lo que queramos y engañar a todo el mundo, si es que podemos, pero esa palabra de Dios, penetra hasta lo más profundo y nos deja al descubierto en nuestra conciencia donde no puede darse el engaño. 
 
 
Aleluya Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
 
EVANGELIO
 
  Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17‑30
Vende lo que tienes y sígueme
 
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: C*Maestro bueno, )qué haré para heredar la vida eterna?+
Jesús le contestó: C*)Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.+
El replicó: C*Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.+
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: C*Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.+
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: C*(Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!+
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: C*Hijos, (qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.+
Ellos se espantaron y comentaban: C*Entonces, )quién puede salvarse?+
Jesús se les quedó mirando y les dijo: C*Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.+
Pedro se puso a decirle: C*Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.+
Jesús dijo: C*Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces másCcasas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecucionesC y en la edad futura, vida eterna.+ 
 Palabra de1 Señor. 

O bien mas breve: 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17‑27

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: C*Maestro bueno, )qué haré para heredar la vida eterna?+
Jesús le contestó: C*)Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.+
EL replicó: C*Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.+
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: C*Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.+
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: C*(Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!+
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: C*Hijos, (qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.+
Ellos se espantaron y comentaban: C*Entonces, )quién puede salvarse?+
Jesús se les quedó mirando y les dijo: C*Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.+       
 Palabra de1 Señor
 

COMENTARIO:
 

“NO BASTAN LOS BUENOS DESEOS”   
       El pasaje de S. Marcos nos presenta a “uno” ( no se indica quién es, por tanto, puedes setr tú, yo… cualquiera) pidiéndole un consejo a Jesús: C*Maestro bueno, )qué haré para heredar la vida eterna?+ Y Jesús le contesta haciéndole una pregunta sensata, que nace al encontrarte con alguien que aparenta un corazón con deseos de verdad y de justicia, es decir, un corazón de un hombre “sabio”. Si nos damos cuenta, es la misma pregunta que hemos venido repitiendo  en el salmo responsorial: “Señor, ¿Quién podrá habitar en tu tienda?”
            ¿Suponemos que el que hace la pregunta quiere organizar su vida de cara a la respuesta? La práctica va a ser la que nos diga  la calificación de la sabiduria que busca y que tiene.
            Jesús invita al que le hace la pregunta a poner en orden su vida: “Cumple los mandamientos”, es la base para poder pensar en algo: ser persona, es la condición previa sobre la que se podrá seguir construyendo, pues no podemos pensar en un cristiano donde no tenemos las bases de una persona..
            La mirada de Jesús se cambia en acogedora y feliz cuando el individuo le responde que todo eso lo hace desde que era pequeño; se encuentra delante de una “buena persona” que está en condiciones óptimas para abrirse a la "sabiduría" y al amor de Dios.
            Pero rápidamente cambia el panorama cuando el interlocutor entiende que para abrirse al amor de Dios, tiene que limpiar de su corazón todo lo que lo tiene amarrado y le impide que su prójimo entre a formar parte de su vida.
El gesto alegre de Jesús se torna en tristeza cuando el “otro” ante la propuesta de Jesús : “Frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico”
            Es curioso ver cómo lo que en el AT. había sido signo de la bendición de Dios: el hecho de tener muchas riquezas, ahora se convierte abiertamente en el peor obstáculo para optar por el reino de los cielos: C*Hijos, (qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!

 

 

DOMINGO -XXVII- DEL TIEMPO ORDINARIO -B-



PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro del Génesis 2, 18‑24
Y serán los dos una sola carne 

El Señor Dios se dijo:
-“No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.”
Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera.
Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase.
Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne.
Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre.
El hombre dijo:
-“¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!
Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre.
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.”
Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN 

“CUANDO CAMBIAMOS EL SIGNO DE LAS COSAS”    

Como ya sabemos, hay dos relatos de la creación, el que nos trae hoy la liturgia es el segundo, en el que la mujer aparece después del hombre, como un complemento que Dios da al varón, una acompañante para que no se sienta solo; ambos son hechura de Dios, por lo tanto deberían ser iguales, pero esa igualdad no está garantizada en el texto ni escrita en el código genético, sino que esto será justamente una conquista de la libertad que ambos han de construir.
En la primera narración, hecha por la escuela sacerdotal, subraya la igualdad fundamental entre el hombre y la mujer: “Dios creó el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gn. 1,27) Esta versión es la que cita Mc. 10,6 acentuando la absoluta igualdad entre ambos, no se entiende el uno sin el otro, son los dos una misma cosa.
La tradición posterior, sobre todo judía, se basó en esa lectura sesgada que parece indicar que la mujer es una ayuda para el hombre, algo que le faltaba para ser feliz y, por tanto, se consideraba inferior, dando como resultado una actitud machista y de dominio sobre la mujer como si fuera una “cosa” que se posee para utilizar el hombre en su beneficio.
De todas formas, el mensaje central no está en la presentación de dos seres sometidos el uno al otro, sino en la expresión máxima del amor de Dios que lo deja plasmado en dos personas hechas a su imagen y semejanza, para que, al estilo de Él se amen, se apoyen, se potencien, sean felices, sin sentirse ninguno dominado ni dominador, sino iguales en dignidad y grandeza, con un destino común y un proyecto común.
Leer desde otra óptica el texto, es sacarlo de contexto, manipularlo, distorsionarlo y decir todo lo contrario de lo que quiso decir desde el principio.
Hoy existe la tendencia a radicalizar la lectura en la misma vertiente que hicieron los judíos, pero cambiada de signo: el feminismo, que al final hace exactamente lo mismo y destruye por entero la grandeza del hombre y de la mujer, pues no pueden entenderse el uno sin el otro
 

Salmo responsorial Sal 127, 1‑2. 3. 4‑5. 6       (R/.: cf. 5) 

R/.  Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R/.
R/.  Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R/.
R/.  Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R/.
Que veas a los hijos de tus hijos. (Paz a Israel! R/.
R/.  Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida. 

 

SEGUNDA LECTURA 

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 9‑11
EL santificador y los santificados proceden todos del mismo 

Hermanos:
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.
Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos.
Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.
EL santificador y los santificados proceden todos del mismo.
Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.
Palabra de Dios.
 

REFLEXIÓN

 
“POR LA CRUZ A LA RESURRECCIÓN” 

Desde siempre hemos venido escuchando que hay diferentes posturas frente a Jesús: una es la de aquellos que se quedan en el viernes santo, llorando abrazos a la cruz y no dan el paso al domingo, con lo que ser cristiano es un continuo sollozo y lamento por el daño y el dolor que le causaron a Jesús; la otra posturas es la de aquellos que no quieren mirar a Jesús clavado: para ellos solo tiene valor el Cristo Resucitado, el Jesús de la pasión y muerte es una página en el libro de la historia y de la vida que hay que pasar.
El autor de la carta a los hebreos viene a poner los puntos sobre las íes y a dejar bien claro que, los cristianos no nos podemos quedar anquilosados mirando a la cruz, y construyendo nuestra vida a partir del dolor, del sufrimiento y de la muerte, sino que hemos de mirar a Cristo resucitado sabiendo que la resurrección pasa inevitablemente por la muerte, por tanto, ni nos podemos quedar anquilosados abrazados a una cruz ni diciéndole a Jesús, “bájate de esa cruz y desde la alegría te seguiremos”.
En el mundo en que vivimos, es duro aceptar esta realidad, cuando todo nos dice que hay que evitar el sufrimiento, que hay que gozar a toda costa en la vida, que nacimos para disfrutar e incluso el amor se lo confunde con mucha frecuencia con el placer.
Un cristiano no es un masoquista que disfruta con el dolor y el sufrimiento, ni tampoco lo busca, pero tampoco es un hedonista que huye del dolor y el sufrimiento, si es que tiene que enfrentarlo, pues la lucha, el dolor, la incomodidad… no tienen la categoría de obstáculos para un cristiano, de forma que lo puedan alejar de Dios, de la misma manera que tampoco lo fueron para Jesús que anduvo el primero el camino.
 

Aleluya     1 Jn 4, 12

Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,
y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
 

EVANGELIO 

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 2‑16
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre 

En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba:
-“¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”
Él les replicó:
-“¿Qué os ha mandado Moisés?”
Contestaron:
-“Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.”
Jesús les dijo:
-“Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.”
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
-“Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.”
Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
C*Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.+
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.

 O bien más breve:

 Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 2‑12
 
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba:
- “¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?”
É1 les replicó:
-“¿Qué os ha mandado Moisés?”
Contestaron:
-“Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.”
Jesús les dijo:
-“Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.”
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
-"Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.”
Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 
“DESMONTANDO PREJUICIOS”   

             Los fariseos, expertos en leyes y cumplidores acérrimos de ellas, andan buscando a Jesús para hacerle encerronas; ellos se consideran una “casta” pura y elegida por Dios; en sus manos tienen el poder ya que pueden interpretar la ley y acomodarla como se les ocurre; en este caso que le plantean en el pasaje  que hemos leído ponen todo el acento en una versión de la ley hecha por una escuela: la Yavista e ignoran la otra versión que hace la otra escuela: la sacerdotal, en donde se pone el acento en la total y absoluta igualdad de hombre y mujer.
            Basándose en esta versión, sostienen que la mujer es inferior al hombre, y se sienten con autoridad para despreciarla, marginarla y hasta matarla. De la misma manera desprecian a los pobres, a los enfermos, a los niños y a todos aquellos que tienen alguna deficiencia.
            Al enfrentarse a Jesús, se exponen a lo que encontraron: el arrinconamiento con sus mismas armas, con lo que Jesús les declara que están completamente fuera de onda lo mismo que lo están muchas de las costumbres y tradiciones que se han apoyado en interpretaciones partidista e interesadas de la ley, que ellos mismos han hecho, por eso no tiene miedo en lanzarles la amonestación: “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra la primera; y lo mismo la mujer: si repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”.
            Sin embargo, los discípulos se ve que también eran partidarios de la interpretación de la interpretación que hacen los fariseos de la ley y por eso, cuando llegan a casa le preguntan a Jesús sobre lo que le había afirmado a los fariseos y Jesús es tajante con ellos: no se puede seguir instalados en esas formas de pensar y de vivir.
            Ahí aprovecha para desmontarles otra forma de pensar que tienen: el sentido de grandeza, basado en el prestigio, el poder, la riqueza y, desde ahí, valoran a la gente y les hace caer en un detalle que están realizando: no dejan que los niños lo escuchen y se le acerquen, pues los niños son considerados algo que no tiene valor alguno, peor aun si es una niña, y pensaban que un verdadero maestro no puede perder el tiempo acercándose a los niños, eso era perder la autoridad y el prestigio; era otro punto más en el que difieren y ha de bajarles del pedestal en que se han subido.
            No se puede seguir pensando con esquemas de poder, sino que hemos de ponernos en el mismo nivel de los niños, que no pueden reclamar méritos de ningún tipo, pues no tienen fuerza, poder ni capacidad para nada y saben que todo lo que tienen y reciben es un don gratuito que se les da por puro amor y, por eso acogen el reino de Dios como un regalo que se les hace.
            Al pensar en todo esto, no puedo evitar el pensar de cuantos pedestales nos tiene que bajar hoy Jesucristo a cada uno de sus “seguidores” y a la iglesia entera, pues tenemos un montón de “escaparates” desde los que miramos el mundo, que nos separan completamente de él y obstaculizan el mensaje.

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO -B-




PIMERA LECTURA

 Lectura del libro de los Números 11, 25‑29
¿Estás celoso de mi? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!

En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar en seguida.
Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:
-  “Eldad y Medad están profetizando en el campamento.”
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:
-“Señor mío, Moisés, prohíbeselo.”
Moisés le respondió:
-“¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!”
Palabra de Dios.

 
REFLEXIÓN

 
“LA PREOCUPACIÓN POR LO OFICIAL”  

El capítulo 11 del libro de los Números nos cuenta las etapas que va atravesando el pueblo en su marcha por el desierto; las cosas se van complicando y a Moisés le faltan manos y pies para atender a todo el pueblo y surge la necesidad de delegar funciones, de ir responsabilizando a la gente y de esa manera hacer que el pueblo participe en la misma misión que tiene Moisés.
Es interesante no perder de vista las circunstancias por las que va atravesando el pueblo, en concreto el momento que nos presenta es crítico: llevan varios meses comiendo el “maná” y ya les provoca hastío, tienen el peligro de recordar las ollas de ajos y cebollas de Egipto que aunque no fuera comida de lujo, la tenían en abundancia.
Moisés se encuentra en un grave aprieto: ¿cómo hacer para cambiar el menú y dónde encontrar otra cosa y evitar de esa manera que el pueblo se venga abajo y no sienta añoranza de Egipto?
Delante solo tienen desierto, detrás está Egipto con abundancia de bienes, sin responsabilidad porque tendrían que ser esclavos; hacia adelante tienen una promesa de una tierra que han de conquistar y tendrán la libertad y una vida digna, pero esto les supondrá esfuerzo, lucha sacrificio…
Yahvé monta en cólera contra el pueblo y Moisés hace una bellísima oración de intercesión pidiéndole a Dios que comprenda la situación y la respuesta de Dios es el que todos se impliquen y se dejen de estar siempre esperando que se lo den todo hecho, de esa manera, la dirección, la orientación y la concientización del pueblo era obligación de todos
Y el Espíritu del Señor se derrama no solo sobre Moisés, sino sobre todo el pueblo y cada uno se encuentra en capacidad para “ser profeta”: cualquier persona del pueblo que entienda las cosas puede ser “catequista” de sus hermanos y está autorizado para hacerlo sin que necesariamente hubiera recibido el envío oficial por parte de la autoridad.
Ese fue el caso de Eldad y Medad: ellos no habían estado en la tienda el momento del reparto de la misión, pero estaban realizándola cuando Josué los encuentra “catequizando” y se lo quiere impedir porque no han recibido el mandato de la autoridad, menos mal que Moisés no cayó en la misma trampa que caen hoy tantos que invalidan toda iniciativa que no nace de la autoridad competente o es aprobada por ella y Moisés le reprende: «ojalá todo el pueblo fuera profeta», ojalá cada uno del pueblo asumiera su misión y se convirtiera en apoyo y no en piedra de tropiezo o escándalo para sus hermanos. Josué aparece más preocupado en mantener la imagen de la autoridad establecida que el espíritu de solidaridad del pueblo. Es la gran lección que hoy la iglesia entera: jerarquía y pueblo debería plantearse, porque con mucha frecuencia nos ubicamos en la situación de Josué y nos aferramos a la oficialidad antes que a Jesucristo.

 
Salmo responsorial Sal 18, 8. 10.12‑13.14 (R/.: 9a)

R/.  Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.
R/.  Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.
R/.  Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Aunque tu siervo vigila para guardarlos con cuidado,
)quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta. R/.
R/.  Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,
para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado. R/.
R/.  Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

 

SEGUNDA LECTURA

 Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 1‑6
Vuestra riqueza está corrompida

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado.
Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego.
¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final!
El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos.
Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.
Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 
“CEBADOS PARA LA MATANZA” 

             La primera lectura y el evangelio de hoy nos presentan una actitud que es equivocada con respecto al Reino de Dios: creer que para construirlo es necesario estar etiquetado y todo lo que no se haga bajo la etiqueta no es válido. Tanto Moisés, como Jesús dejan bien claro que el reino de Dios está por encima de cualquier interés o cualquier denominación.
            El apóstol Santiago presenta precisamente la otra cara del problema: el que no entiende que pueda haber otro reino que no sea el del dinero y el del poder por el que está permitido hacer y atropellar lo que sea y a quien se presente porque no hay otra realidad posible ni válida: vivir amontonando riquezas defraudando y robando a los pobres, reteniendo y rebajando el jornal a los obreros, viviendo con lujo y entregados al placer… mientras a su lado están viendo cómo la gente cae en la cuneta de la vida sin posibilidades de levantarse.
            También éstos entienden que o estás en su “club” o eres un don nadie, a quien no merece la pena echar.
            Ellos están convencidos que sin ellos no se puede hacer nada y si algo se intenta, harán lo posible por tirarlo por tierra y desprestigiarlo.
            Efectivamente, no es éste el “club” de Jesús ni aceptó entrar en él, fueron ellos los que se lo liquidaron y siguen haciéndolo porque no creen que haya alguien que tenga derecho a vivir si no es de los suyos; la sentencia del apóstol Santiago es fortísima: “Os habéis cebado para el día de la matanza”, pues su destino es la muerte y el desprecio del universo entero.

 
Aleluya cf. Jn 17, 17b. a
Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad.

 EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos     9, 38‑43. 45. 47‑48
El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te hace caer, córtatela

 En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús:
-“Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.”
Jesús respondió:
-“No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno.
Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.”
Palabra del Señor.
 

REFLEXIÓN

 
“EL REINO DE DIOS NO ES PROPIEDAD  PRIVADA”  

     Ante la lectura del texto del evangelio de Marcos que nos trae la liturgia de hoy, es imposible sustraerse al recuerdo de tantos momentos en nuestra vida eclesial en los que vemos reflejada la misma postura de los apóstoles frente a quienes sintieron la llamada del Señor a su manera y van haciendo el bien a todo el que encuentran y le orientan hacia Dios mejor, incluso, que los que tienen el “mandato y el envío oficial”.
Estoy pensando en algún sacerdote que entra en su parroquia y despide a catequistas, a personas que siempre estuvieron prestando su servicio con un cariño enorme a la iglesia, de una forma completamente desinteresada;  llega él y barre todo lo que había porque, según él, las cosas tienen que cambiar, o no le gusta la forma cómo se viene haciendo y deja decepcionada y hundida a un montón de gente desautorizando y despreciando el camino que una comunidad ha venido haciendo durante mucho tiempo.
Este es el eterno problema de los grupos e instituciones religiosas, políticas, sociales… que se llegan a creer los dueños de la verdad y se levantan con el monopolio de la salvación: o estás en sus filas o eres un proscrito.
Nos cuesta aceptar que el Reino de Dios no es de nadie, sino de Dios y en la tarea de su construcción nadie tiene la exclusiva, es más: el entender que esta tarea es la máxima aspiración del ser humano, es un don que no todo el mundo ve; los apóstoles tampoco lo acabaron de entender y no comprendían que la pertenencia al grupo de Jesús no fue como consecuencia de un concurso de méritos, sino que el mismo Jesús los invitó y los llamó aun sabiendo que no eran ni los mejores ni lo más representativo de la sociedad del momento.
Con frecuencia nos parecemos mucho a Juan y al resto de los apóstoles: nos ponemos celosos cuando vemos que otros lo hacen hasta mejor que nosotros y pensamos que lo que da el sello de calidad es la pertenencia al grupo y no la llamada que Dios hace a todo hombre a obrar el bien y a vivir amando.
Lo que nos va a hacer reconocibles delante de Dios no va a ser  el sello de pertenencia, sino la práctica del amor, de la justicia y de la verdad, hasta el punto que llegará el momento –según palabras de Jesús- en que llegarán diciendo: “Si nosotros hemos hecho hasta milagros en tu nombre, hemos comido y bebido en tu mesa… y Él responderá: marchaos, no os conozco”
Un peligro enorme que siempre acecha es el de convertirse en una comunidad excluyente al estar muy preocupados de la pureza doctrinal, por acentuar la autoridad, por definirnos para que cada cosa esté en su sitio… En definitiva no es más que la lucha por salvaguardar el poder establecido a lo que se le da el “tinte” de salvaguardar los “derechos de Dios”
Con esta excusa, encontramos en la historia multitud de grandes creyentes y seguidores de Jesús que han quedado excluidos y han sido perseguidos y vilipendiados, solo porque son de esta o de la otra tendencia que no cuadra con la del “Josué” o del “Juan” de turno que se creen los poseedores de la verdad y hacer sufrir a la iglesia y escandalizar a todos aquellos pequeños que no alcanzan a comprender muchas cosas dentro de la iglesia.