DOMINGO XXIX DEL T.O. –B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de Isaías. Is 53, 10-11

Al entregar su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años

EL Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
     y entregar su vida como expiación:
     verá su descendencia, prolongará sus años,
     lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
     el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
     porque cargó con los crímenes de ellos.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN:

 

LAS PISTAS DE DIOS     

            El profeta Isaías hace una radiografía de aquella persona que acepta la invitación de ser instrumento de Dios para establecer su reino: no es un camino fácil en el que se mete, ni una empresa de placeres y triunfos, sino todo lo contrario: su raíz tendrá que hundirla en terreno árido; lo que le espera no son aplausos, homenajes y títulos, sino el rechazo, el desprecio, el cansancio y el sufrimiento.

            La única alegría y esperanza que le va a quedar, después de una vida de aparentes fracasos, es la tranquilidad de haber respondido con fidelidad a Dios y esperar que Dios esté contento con lo que ha hecho confiando en su palabra de que toda su vida de aflicción y de lucha que ha llevado no quede baldía.

            El panorama no es en absoluto agradable y la visión que aparece en la realidad invita a pensar que todo está abocado al fracaso y con la apariencia, incluso, de estar actuando en contra de Dios, por lo que todo el sufrimiento que lleva consigo aparece como castigo de Dios. Esto es “cargar sobre si el pecado de los demás”.

            Pero frente a este panorama desolador, aparecen, como una bocanada de aire fresco, diciendo que ese es el camino y la forma que Dios tiene de hacer las cosas, con lo que nos está presentando un signo indicador que nos dirá por dónde vamos y por dónde no debemos ir cuando nos comprometemos con el proyecto de Dios

 

Salmo responsorial

Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R/.: 22)

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

        V/.   La palabra del Señor es sincera,
                y todas sus acciones son leales;
                él ama la justicia y el derecho,
                y su misericordia llena la tierra.   
R/.

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

        V/.   Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
                en los que esperan su misericordia,
                para librar sus vidas de la muerte
                y reanimarlos en tiempo de hambre.   
R/.

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

        V/.   Nosotros aguardamos al Señor:
                él es nuestro auxilio y escudo.
                Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
                como lo esperamos de ti.   
R/.

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 4, 14-16

Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia

HERMANOS:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

CRISTO SALVADOR DEL HOMBRE TOTAL     

            El autor de la carta a los hebreos retoma el tema tradicional del sacerdocio que ofrece a Dios sacrificios de expiación por los pecados, para entrar de lleno en la nueva dimensión que nace con Cristo, el Nuevo y Único sacerdote de la Nueva Alianza que realiza la expiación de los pecados de la naturaleza humana: el que ofrece el sacrificio es Cristo-Dios y la víctima expiatoria que se ofrece como sacrificio es Él mismo.

            No puede haber certeza mayor de que el sacrificio haya sido agradable y haya realizado su objetivo: perdonar los pecados que ésta pretende: pues el mismo Dios ofrece el sacrificio, lo ejecuta y lo recibe, con lo que se han roto todas las barreras y distancias, todas las interpretaciones y mediaciones. Cristo ha realizado todo aquello que durante siglos fue realizando el hombre como una esperanza expresada con un rito simbólico; Él ha roto todos los esquemas y ha realizado para siempre todo lo que la humanidad esperó durante siglos.

            Cristo, con su muerte se ha introducido en nuestra vida y ha experimentado todas nuestras flaquezas, nuestros sentimientos, nuestros sufrimientos y alegrías, por lo que ha asumido todo lo que tiene que ser liberado de la sombra del pecado.

            Se dice que no se salva aquello que no ha sido asumido, por eso, Cristo asume y hace suya la realidad total del hombre.

 

Aleluya

Mc 10, 45

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   El Hijo del hombre ha venido a servir
        y dar su vida en rescate por muchos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 35-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
   «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir».
Les preguntó:
   «¿Qué queréis que haga por vosotros?».
Contestaron:
   «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó:
   «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».
Contestaron:
   «Podemos».
Jesús les dijo:
   «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 42-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

EN aquel tiempo, Jesús, llamando a los Doce, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.

  

REFLEXIÓN

 

ACTITUDES NEFASTAS       

            Los comentaristas no se ponen de acuerdo a la hora de hacer una interpretación del pasaje: hay unos que le quitan hierro al tema considerando que se trata de un momento de intimidad de Cristo con los hermanos Zebedeos, otros dicen que es una salida espontánea de una madre indicando que lo que sus hijos quieren es estar siempre al lado de Jesús y por eso pide que los tenga uno a la derecha y el otro a la izquierda, por eso s. Lucas pasa del tema y Mateo mete por medio a la madre, pero en su intento de quitarle importancia, se le pasa el detalle de evitar el comentario de los demás y, sobre todo, de la respuesta aclaratoria de Jesús,  que tiene que llamarles la atención y aclararles que están equivocados, no lo han entendido, tienen una visión demasiado humana, sus motivaciones son interesadas y tienen hecho ya el organigrama del poder, por eso les cae tan mal que estos dos hermanos, por su parentesco, quieran asaltar el puesto.

            La idea que el grupo tiene, no conecta con la idea que presenta Isaías y que Jesús la hace suya, por eso les rompe los esquemas: “El que quiera ser grande que sea vuestro servidor y el que quiera ser el primero que sea esclavo de todos”.

            La idea que está presentando Marcos es la de una comunidad sin poder, justamente lo contrario de lo que sueñan los apóstoles; en cambio, el proyecto que Cristo está presentando, es un proyecto de servicio y de entrega, que es lo que obra realmente la verdadera autoridad.

            Marcos deja bien claro que las manifestaciones de ambición, las actitudes de escalafón no son propias de una comunidad; las búsquedas de poder, las intrigas, los chismes dentro de una comunidad… destruyen el espíritu de fraternidad que es lo que la deben distinguir.

 

DOMINGO XXVIII DEL T.O. -B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de la Sabiduría. Sab 7, 7 11

Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza

SUPLIQUÉ y me fue dada la prudencia,
     invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos
     y a su lado en nada tuve la riqueza.
No la equiparé a la piedra más preciosa,
     porque todo el oro ante ella es un poco de arena
     y junto a ella la plata es como el barro.
La quise más que a la salud y la belleza
     y la preferí a la misma luz,
     porque su resplandor no tiene ocaso.
     Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
     tiene en sus manos riquezas incontables.

Palabra de Dios.

 

COMENTARIO:

 

VALORAR LO IMPORTANTE     

            El libro de la Sabiduría se escribe en referencia a Salomón que estimó la sabiduría más que cualquier otra riqueza o bien, pues ella sería la que le daría sentido a todo lo que tenía y le haría gozar de la grandeza de lo que Dios le iba regalando.

            Nosotros tenemos un refrán que dice: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”, en este otro sentido tendríamos que decir que no es más rico el que más tiene, sino el que sabe valorar lo que tiene y lo goza en el sentido que se le ha dado.

Esta “sabiduría” que es un dón que nos da Dios, es el regalo más grande al que podemos aspirar: “No la equiparé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso”.

            Sin embargo, esta forma de ver las cosas, lleva consigo una dinámica que ayuda a que pueda entenderse así: una persona que lo tiene todo, que nunca ha carecido de nada, que no tiene dificultad para adquirir nada porque todo lo tiene a la mano… es muy difícil que llegue a valorar el sentido de las cosas e, incluso, que llegue a gozarlas como algo realmente valioso que le ayuda a su felicidad y, por el contrario, se convierte en esclavo de las cosas, de las que depende y vive a su servicio, sin poder pensar en otra cosa y no al contrario, de tal manera que nos encontramos con mucha frecuencia con gente que lo tiene todo, y que se siente profundamente insatisfecho y vacío; y es que “solo tiene riquezas”, pero es el ser más solitario y desgraciado que existe, porque su persona solo se mide e interesa por lo que tiene.

            Como contrapunto, también podemos encontrarnos con mucha gente que no tiene nada y que lo poco que tiene le hace feliz, porque lo considera una bendición que comparte con otros y le hace sentirse lleno de alegría; incluso es una alegría el conseguir algo con su esfuerzo y lo valora como uno de los triunfos de su vida y se siente feliz viendo como eso que le ha costado trabajo conseguir, hace que otros se sientan felices. Es decir: el sabio no es el que “sabe” muchas cosas, sino el que es capaz de vivir y ser feliz con lo que tiene.

 

Salmo responsorial

Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17 (R/.: cf. 14)

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

        V/.   Enséñanos a calcular nuestros años,
                para que adquiramos un corazón sensato.
                Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
                Ten compasión de tus siervos.   
R/.

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

        V/.   Por la mañana sácianos de tu misericordia,
                y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
                Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
                por los años en que sufrimos desdichas.   
R/.

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

        V/.   Que tus siervos vean tu acción,
                y sus hijos tu gloria.
                Baje a nosotros la bondad del Señor
                y haga prósperas las obras de nuestras manos.
                Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.   
R/.

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 4, 12-13

La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón

HERMANOS:
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Palabra de Dios.

 

COMENTARIO:

 

APOYARSE EN EL ABSURDO     

 

            Esta Sabiduría, que en el A.T. tenía el valor de ser signo de la presencia de Dios en la persona, en el N.T. adquiere esa valoración, o es sustituida por la Palabra de Dios, que al final viene a ser la misma cosa, pues una y otra vienen a expresar lo mismo: la Voluntad de Dios, para que el hombre sea feliz y grande.

            Dejarse guiar por la Palabra, es ubicarse en el camino de Dios, es llenarse de sabiduría de Dios.

            Pero de la misma manera, hay gente que, por sistema, se ubica en oposición a Dios llegando, incluso, a negar lo evidente.

            El pueblo de Israel es un referente extraordinario que nos presenta ejemplos concretos en los que nos vemos retratados a cada momento, cuando lo vemos ubicado en oposición a Dios, llegando a convertirse en enemigo de la verdad; pero ejemplos mucho más evidentes los estamos viviendo en la actualidad, en donde nos encontramos a personas y regímenes que llegan a convertirse en auténticos criminales y siguen justificando incluso la muerte considerándola un signo de libertad y un derecho que sustenta la dignidad de la persona.

 

Aleluya

Mt 5, 3

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Bienaventurados los pobres en el espíritu,
        porque de ellos es el reino de los cielos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 17-30

Vende lo que tienes y sígueme

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿Quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Pedro se puso a decirle:
   «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
   «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».
Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 17-27

Vende lo que tienes y sígueme

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque
era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿Quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo
puede todo».
Palabra del Señor.

 

COMENTARIO:

 

LOS BULTOS QUE NOS AGOBIAN    

            Cuando leemos este pasaje del evangelio y escuchamos decir a Jesús (qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!” nos surge la misma respuesta de los apóstoles: *Entonces, )quién puede salvarse?+ porque si nos detenemos a analizar nuestra vida, vemos que practicamente todo gira en torno al dinero: vivimos angustiados pensando en el futuro, porque no sabemos qué puede ocurrir y si no tenemos dinero para responder nos quedamos en la cuneta; vivimos pendientes del banco por todo lo que tenemos que pagar: luz agua, comida, ropa, casa, impuestos… y vamos angustiados por la vida porque incluso, la fuente de donde tiene que venir el dinero está insegura y toda la vida gira en torno al maldito dinero que nos tiene esclavizados, incluso cuando tenemos mucho, se camina de la misma manera, aunque sean preocupaciones distintas, por lo que puede ocurrir con el dinero, pues vemos que tampoco se sienten felices aquellos que lo tienen en abundancia y tienen resueltos los problemas ordinarios que antes indicábamos, ellos tienen otros problemas que son mayores.

            Cuando Cristo le invita al individuo rico que se le acerca a que emplee su fortuna en hacer felices a los pobres, éste no entiende que pueda romper el ritmo de vida en el que se ha instalado, él prefiere dar algunas limosnas y acallar con eso su conciencia y sentirse a gusto creyéndose solidario con una limosna que empleando su vida y sus riquezas en hacer que los demás se sientan felices.

            Ante la propuesta de Jesús, prefiere seguir amarrado al dinero antes que dejar que los pobres entren en el proyecto de su vida; prefiere seguir encerrado, cuidando su dinero sin dejar que los demás participen.

            Este es el gran peligro del dinero: que cierra nuestro corazón y nuestro cerebro y nos impide abrirnos a otra forma de vida, en la que  los pobres tengan participación en nuestra riqueza.

            Algunos llevamos sobre nuestras espaldas tantos bultos que nos esclavizan y que no somos capaces de dejar, que nos convertimos en verdaderos camellos que nos impiden entrar por el ojo de la aguja, pues los “bultos” se han hecho ya parte de nuestra existencia y de nuestra vida.

 

 

 

DOMINGO XXVII DEL T.O. –B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro del Génesis. Gén 2, 18-24

Serán los dos una sola carne

EL Señor Dios se dijo:
«No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
Adán dijo:
«Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer», porque ha salido del varón».
Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

EL SER “PERSONA”          

            El texto es precioso y con él pretende el autor del Génesis dar una explicación de cada una de las cosas que Dios ha creado y cuando se enfrenta con el ser humano, se da cuenta que es completamente distinto al resto de seres creados: el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre”: El autor del texto no encuentra otra fórmula más llamativa para indicar la profunda igualdad del ser que Dios ha creado a su imagen y semejanza: alguien que sea social, capaz de amar y relacionarse; ese ser distinto al resto es de la misma materia: de la costilla del hombre, es decir, es la misma carne, con los mismos genes; esto queda perfectamente expresado en el lenguaje hebreo que los vocablos con que se definen a la mujer y al hombre tienen la misma raíz: ISH para el hombre, ISHSHA para la mujer, cosa que no ocurre en ningún otro idioma.

            Solo hay una distinción que los hace diferentes físicamente: un gen (X-Y), pero hay otra diferencia fundamental con el resto: este “SER” es PERSONA que lo hace imagen  de su creador y le da capacidad para que se desenvuelva a semejanza de Dios; es en esta dimensión en la que el ser humano se asemeja a Dios, por eso, aunque el amor implica al cuerpo, no puede reducirse al sexo, la donación de ambos seres se realiza a nivel de “persona”.

            Es la PERSONA que lleva la imagen de Dios y esa persona tiene dos versiones o mejor: dos ángulos desde donde se puede mirar la misma realidad: el masculino y el femenino; por eso hace pasar a todos los seres creados delante del hombre y se encuentra distinto a todos.

            Es curioso ver que la primera palabra que sale de la boca del hombre en la narración es para decir: “Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos” cuando la reconoce entre todos los animales semejante a él, pues cuando el hombre se mira a si mismo, ve a la mujer que es justamente todo lo que a él le falta para reproducir a la perfección la imagen de Dios y cuando la mujer se mira a sí misma, le ocurre lo mismo; ambos son las dos caras de la misma persona.

 

Salmo responsorial

Sal 127, 1bc-2.3. 4-5. 6 (R/.: cf. 5)

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

        V/.   Dichoso el que teme al Señor
                y sigue sus caminos.
                Comerás del fruto de tu trabajo,
                serás dichoso, te irá bien.   
R/.

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

        V/.   Tu mujer, como parra fecunda,
                en medio de tu casa;
                tus hijos, como renuevos de olivo,
                alrededor de tu mesa.   
R/.

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

        V/.   Esta es la bendición del hombre
                que teme al Señor.
                Que el Señor te bendiga desde Sión,
                que veas la prosperidad de Jerusalén
                todos los días de tu vida.   
R/.


        V/.   Que veas a los hijos de tus hijos.
                ¡Paz a Israel!   
R/.

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 2, 9-11

El santificador y los santificados proceden todos del mismo

HERMANOS:
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.
Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.
El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

EL MOMENTO CUMBRE DE LA HISTORIA       

            El autor de la carta a los hebreos presenta a Cristo como el final de un tiempo que ha venido basándose en la esperanza de un futuro liberador, aunque no se tiene una conciencia clara de todo lo que eso significaría.

            Llegado el momento, viene Cristo como el cumplimiento de todo lo que se esperó en esas promesas y la realidad que ha surgido con este acontecimiento de su venida: Dios ha tomado la naturaleza humana, se ha revestido de ella, con lo que la naturaleza humana ha sido restablecida elevándose a la categoría de ser capaz de poseer a Dios, con lo que ha sido a la máxima dignidad que puede llegar alguien: ha muerto todo lo viejo y ha resucitado  una naturaleza nueva cuya cabeza es Cristo y el resto de la humanidad es el cuerpo; por lo que, si la cabeza ha resucitado, lo mismo ocurrirá al resto del cuerpo, “porque santificador y santificados, todos proceden de   uno mismo”.

            El hecho ocurrido con la venida de Cristo, su muerte y su resurrección, ha sido el acontecimiento más grande en la historia de la humanidad; ha sido como “un pasar la página” que abrió el antiguo Adán y que manchó con la muerte y cerrarla para abrir otra nueva de luz y de gloria. Si el proyecto de Adán estaba abocado a la muerte, el nuevo proyecto de Cristo está abocado a la resurrección

  

Aleluya

1 Jn 4, 12

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,
        y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 2-16

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

EN aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:
   «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
   «¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
     «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
   «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
   «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:
   «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 2-12

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

EN aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:
   «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
   «¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
   «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
   «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
   «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 

DOS PROYECTOS ENFRENTADOS     

            Cuando Dios piensa al SER diferente a todo lo que ha creado para compartir la creación y regalársela para que sea dueño y señor de ella, hasta el punto que le puede poner el nombre a todo lo creado, como si fuera él quien lo ha hecho, lo piensa como ISH y como ISHSHA (varón y varona), en igualdad absoluta, pero en diferencia también de capacidades y aptitudes, ambos se complementan y perfeccionan la imagen y semejanza de Dios en la que han sido creados.

            El proyecto de Dios es para que sean como Él y vivan en relación amorosa como Él, en la entrega recíproca para el bien del otro; esto se convierte en una “necesidad intrínseca” del ser humano que ha nacido para amar y se amado, para compartir y relacionarse, de forma que es el aire que le hace mantenerse vivo.

            Cuando este “encaje vital” se rompe, todos los dones con que Dios ha adornado el SER HUMANO se convierten en problemas que le amenazan con la muerte: la gratuidad del amor se convierte en cálculo y en interés; la verdad y la limpieza en la relación se convierte en mentira que hay que ocultar, porque el momento en que salga a la luz, es el argumento que tiene para romper la unidad y establecer la ley que lleva al divorcio y al repudio; La “unidad” a la que están llamados se convierte en un sistema de derechos que se exigen y se lucha por conseguirlos, pues cada uno se los va atropellando al otro.

            Si esto fue así como Dios lo estableció, ¿Cómo es que Moisés se atrevió a enmendarle la plana a Dios? No fue Moisés el que le enmendó la plana a Dios, sino que el hombre dejó que su corazón se endureciera hasta perder la sensibilidad del amor que lo hace semejante a Dios, que es la misma enfermedad que está haciendo que la gente actual también tenga endurecido su corazón frente a la verdad, a la justicia y al proyecto que Jesús está presentando.

            Si el hombre actual quiere reencontrar su SER, el sentido de su existencia, no le queda más remedio que volver a lo que le es original: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Es decir: frente al proyecto de unión y de amor que presenta Dios para el hombre, no podemos presentar la alternativa de separación y ruptura como se está queriendo hacer, pues eso lleva irremediablemente a la destrucción del ser humano