DOMINGO XXXII DEL T. O. -B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del primer libro de los Reyes. 1 Re 17, 10-16

La viuda preparó con su harina una pequeña torta y se la llevó a Elías

EN aquellos días, se alzó el profeta Elías y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.
Elías la llamó y le dijo:
   «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».
Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:
   «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».
Ella respondió:
   «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».
Pero Elías le dijo:
   «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
       “La orza de harina no se vaciará
       la alcuza de aceite no se agotará
       hasta el día en que el Señor conceda
       lluvias sobre la tierra”».
Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.
Por mucho tiempo la orza de harina no se yació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

DIOS NO SE DEJA GANAR EN GENEROSIDAD      

            Elías va huyendo de la reina Jezabel que se ha prometido hacerlo desaparecer, pues resulta que es el único incordio que tiene en el reino, el resto de los israelitas han entrado por el aro que ella ha marcado con Ajaz, el rey, su esposo.

            Elías está siendo el único obstáculo que se le ha enfrentado al rey y a la reina impidiendo establecer su política religiosa en el país, a la que Ajaz ha declinado renegando de sus principios y de su fe frente a su mujer y ha introducido el culto a los baales… Como podremos observar, esto tiene un eco impresionante en nuestros días entre nosotros.

            Elías tiene que pedir ayuda fuera de su tierra, pues entre los suyos no encuentra apoyo ni amparo y es precisamente una mujer  fenicia, teóricamente enemiga y contraria a Israel, la que le presta su ayuda ocultándolo en su casa y compartiendo con él su pobreza extrema: ella es viuda, con un hijo enfermo y sin posibilidades de vivir.

            La viuda le comparte su indigencia y ella confía en la palabra de Elías que le anuncia la intervención de Dios en su vida.

            La fe de la viuda se expresa en caridad, acogiéndolo en su casa y dándole cobijo y ella puede constatar cómo Dios no abandona a quien se fía de Él.

            Y contemplamos cómo Israel, mientras se pierde con sus cultos paganos, apoyando a Jezabel y despreciando a Elías, surge la fe en otros lados, convirtiéndose en gozo y esperanza para los pobres e indigentes.

 

Salmo responsorial

Sal 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10 (R/.: 1b)

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.

O bien:

R/.   Aleluya.

 

        V/.   El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
                hace justicia a los oprimidos,
                da pan a los hambrientos.
                El Señor liberta a los cautivos.   
R/.

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.


        V/.   El Señor abre los ojos al ciego,
                el Señor endereza a los que ya se doblan,
                el Señor ama a los justos,
                el Señor guarda a los peregrinos.   
R/.

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.


        V/.   Sustenta al huérfano y a la viuda
                y trastorna el camino de los malvados.
                El Señor reina eternamente,
                tu Dios, Sión, de edad en edad.   
R/.

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.


SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 9, 24-28

Cristo se ha ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos

 

CRISTO entró no en un santuario construido por hombres, imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.
Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde la fundación del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez; y después de la muerte, el juicio.
De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos.
La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

UN ORDEN NUEVO       

            El autor de la carta a los hebreos, lo mismo que anteriormente se detenía dándonos unos detalles que caracterizan al nuevo sacerdocio, ahora se detiene para presentar algunos aspectos del culto judío y la forma cómo se realiza frente al culto que se establece en la Nueva alianza, donde ha cambiado absolutamente todo: Cristo es el Nuevo Hombre, con una naturaleza nueva; ha cambiado por completo todo, no solo el culto, sino la relación con Dios.

            Los ritos antiguos eran una imagen de la nueva relación que Cristo ha establecido con el Padre. El sacrificio de Cristo, que ha sido un don del amor de Dios, ha destruido el pecado y su consecuencia que es la muerte.

            El hombre nuevo que ha nacido de la nueva naturaleza y que ha sido recreado en Cristo, no es un hombre nacido bajo el imperio del pecado, sino de la filiación de Dios.

            Sin embargo, esto no quiere decir que hemos pasado a ser ángeles; estamos sometidos a la presencia del mal en el mundo y con nuestra libertad podemos escucharlo, atenderlo y hasta seguirlo. Entonces necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo para no caer en sus redes.

 

Aleluya

Mt 5, 3

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Bienaventurados los pobres en el espíritu,
        porque de ellos es el reino de los cielos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 12, 38-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie


EN aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
   «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
   «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 12, 41-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

EN aquel tiempo, Jesús, estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo:
   «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 

VOSOTROS NO HAGAIS ASÍ        

            Es interesantísimo ver cómo S. Marcos llama la atención a la comunidad para que se dé cuenta de algo que puede ser el gran peligro para su crecimiento indicando al mismo tiempo cuál ha de ser el verdadero camino.

            El momento que presenta tuvo que ser fuerte, como para que el evangelio se haga eco de él y pone dos estampas o escenas para que se puedan ver juntas: la primera es la de los ricos que sostenían el templo con sus limosnas: ellos pasan con todo el gran boato, cuando hay gente que los vea y sueltan sus monedas en los cepillos del templo; y Jesús les hace observar el hecho para tomar conciencia de la falsa religiosidad: ya anteriormente les ha dicho cómo van vestidos y cómo les gusta coger los primeros puestos en los banquetes, o que la gente los salude y les haga reverencias en los lugares públicos… pero ellos no son solidarios, no hacen fraternidad, ni apoyan la comunidad, sino que cuidan y realzan su imagen, su orgullo y viven aprovechándose de la gente, para luego dar la apariencia de benefactores.

            En otro momento, Jesús les dice a sus apóstoles que tengan cuidado con esta gente, que se guarden de la levadura de estos falsos dirigentes religiosos. “Vosotros no seáis así”, un dirigente de una comunidad no puede actuar de esa manera y el momento que empiece a actuar así, se convierte en el peor de los problemas y de los obstáculos que tendrá una comunidad.

            Frente a esta actitud que denuncia, Marcos deja bien clara cuál ha de ser la postura verdadera y pone la otra “estampa” como contraste: “se acercó una viuda pobre y echó dos reales”; dio lo que tenía dentro de su pobreza, no busca otra cosa más que apoyar, servir, poner su granito de arena sin que nadie la vea, ese es el verdadero espíritu religioso, cristiano, y esa es la verdadera actitud del pastor, y no el recrearse en su grandeza y en su valor, apoyándose en los demás: me viene al recuerdo cuando los sacerdotes pasamos por una parroquia y luego decimos “yo hice”, cuando él no puso nada, todo lo hizo la gente, simplemente animó. O cuando vamos a una comunidad por primera vez suele decirse: “La toma de posesión de una parroquia”, cuando no somos más que servidores de esa comunidad y lo que vamos a hacer es a ponernos a su disposición y no a tomar posesión de otra cosa que no sea el servicio que se nos ha encomendado.

            Es interesante que Marcos deja claro el anonimato de esta mujer, lo que menos interesa es quién lo ha hecho, lo importante es cómo lo ha hecho. Es la gran lección que debemos aprender dentro de las comunidades en donde los protagonismos ejercen tan nefasto papel, que impiden la mayoría de las veces que en la comunidad madure algo: siempre estamos comenzando, pues el dirigente de turno arrasa con todo lo que había para implantar lo suyo y dejar algo que lo inmortalice y, en muchos casos, otros que cogen la vara de mando y no dejan que nadie ponga su grano de arena, si es que no pasa por su filtro.

 

 

DOMINGO XXXI DEL T.O. -B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro del Deuteronomio. Dt 6, 2-6

 Escucha Israel: Amarás al Señor con todo tu corazón

MOISÉS habló al pueblo diciendo:
«Teme al Señor, tu Dios, tú, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los días de tu vida, a fin de que se prolonguen tus días. Escucha, pues, Israel, y esmérate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometió el Señor, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.
Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón».

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

NUESTRO D.N.I.       

            Ya en el capítulo 4 del Deuteronomio Moisés aparecía planteándole al pueblo la disyuntiva: Seguir las leyes y preceptos del Señor y poseerían la tierra prometida en paz y sin complicaciones o, por el contrario, si se apartan del camino que Dios ha establecido, tendrán que cargar con las consecuencias, como puede ser la destrucción como pueblo.

            Ahora, en el capítulo 6 vuelve sobre el tema y da unas pistas, indicando cómo ha de dirigirse el pueblo: -Los principios que da el Señor son para todos: “Para ti, para tus hijos y para tus nietos”; esto ha de ser como principio vital y no una moda de un momento que todo israelita asuma.

            Esto será lo que dé identidad y fuerza al pueblo y no otra cosa: el pueblo no puede competir con nadie con armas, con poder, con riquezas…Su fuerza y su poder es el Señor. Esto no lo puede olvidar jamás y el día que lo haga, se destruye, pues no tiene otra arma que la fe, éste es su carnet de identidad y, como tal, quedará establecido como principio básico de su constitución y así será transmitido a través de los siglos y las generaciones: “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno,. Amarás al Señor; tu Dios, con todo tu corazón,, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Guarda en tu corazón estas palabras que hoy te digo”.

            ¡Cuánto bien nos haría a la iglesia y a todos los cristianos el levantarnos cada día y repetirnos las palabras de Jesús: “En esto conocerán que sois de los míos, en que os amáis los unos a los otros como yo os he amado” y dejémonos de otros asuntos!

 

Salmo responsorial

Sal 171 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R/.: 2)

R/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

        V/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
                Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.   
R/.

R/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

        V/.   Dios mío, peña mía, refugio mío,
                escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
                Invoco al Señor de mi alabanza
                y quedo libre de mis enemigos.   
R/.

R/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

        V/.   Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
                sea ensalzado mi Dios y Salvador:
                Tú diste gran victoria a tu rey,
                tuviste misericordia de tu ungido.   
R/.

R/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 7, 23-28

Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa

HERMANOS:
Ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para’ interceder a favor de ellos.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

CRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE        

            Siguiendo con el tema del sacerdocio, el autor pasa a describir las cualidades del sacerdocio de Cristo que responde a la Nueva Alianza, en contraposición al sacerdocio de la antigua: en esta Nueva Alianza, con Cristo ha nacido un hombre nuevo, no marcado por el pecado, sino por la gracia: el hombre nuevo es hijo de Dios.

            En la Antigua Alianza, los sacerdotes morían y, por tanto, tenían que ser reemplazados y cada uno tenía que purificarse primero, para poder purificar a los demás. Cristo, el sumo sacerdote de la Nueva Alianza, ha resucitado, ya no muere más y con su muerte ha expiado todos los pecados de la humanidad vieja; con su resurrección ha nacido una humanidad nueva que está llamada a resucitar con Él.

            El sumo sacerdote de la Nueva Alianza ha resucitado con una naturaleza completamente nueva.

            La resurrección es el sello con el que Dios refrenda la eficacia, la santidad y la aceptación del sacrificio de Cristo que se ha inmolado por los pecados de los demás, estando Él limpio de todo pecado; por tanto, no necesitando de ninguna purificación personal y, sin embargo, ha ofrecido su vida, obteniendo un perdón eterno para toda la humanidad.

 

Aleluya

Cf. Jn 14, 23

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   El que me ama guardará mi palabra –dice el Señor–,
        y mi Padre lo amará, y vendremos a él.   
R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 12, 28b-34

Amarás al Señor, tu Dios. Amarás a tu prójimo

EN aquel tiempo, aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
   «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
   «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
   «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
   «No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

 

EL SELLO DE AUTENTICIDAD       

            Cuando leemos este pasaje del encuentro de Jesús con el letrado es inevitable sentir el eco de aquel otro encuentro de Jesús con el joven rico quien produjo una sensación de alegría a Jesús al ver que tenía delante a una persona justa y recta que se dirigía correctamente en la vida, solo le estaba faltando una cosa: que se liberara de aquello que lo tenía amarrado: “vende lo que tienes, dáselo a los pobres y ven y sígueme”. Ahí cambió todo el entusiasmo: es que si pudiéramos seguir a Cristo sin soltarnos de todo aquello que nos tiene sujetos, de tal forma que en momentos en los que entramos en conflicto, quede resuelto puesto que tenemos una opción clara: no podemos dejar perder aquello que hemos almacenado…

            En el encuentro con el letrado Jesús lo felicita también porque tiene las ideas bien claras; solo le falta una cosa: ponerlas en práctica y para ello le cuenta la parábola del buen samaritano por si es que intenta camuflar la respuesta.

            Es que el amor al prójimo es la verificación de la autenticidad del amor que tenemos a Dios.

 

 

DOMINGO XXX DEL T. O. -B-


PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de Jeremías. Jer 31, 7-9

Guiaré entre consuelos a los ciegos y los cojos

ESTO dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
     regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
     “¡El Señor ha salvado a su pueblo,
     ha salvado al resto de Israel!”.
Los traeré del país del norte,
     los reuniré de los confines de la tierra.
Entre ellos habrá ciegos y cojos,
     lo mismo preñadas que paridas:
     volverá una enorme multitud.
Vendrán todos llorando
     y yo los guiaré entre consuelos;
     los llevaré a torrentes de agua,
     por camino llano, sin tropiezos.
Seré un padre para Israel,
     Efraín será mi primogénito».

Palabra de Dios

 

REFLEXIÓN

 

ESPERAMOS UN NUEVO AMANECER     

            El mensaje del profeta Jeremías tiene una resonancia especial en nuestros días: el pueblo de Israel se ha dividido en dos partes: el Norte, que desprecia a sus hermanos y rehúsa la solidaridad con ellos, considerándolos de segunda clase, una raza de esclavos y el Sur que condena al Norte como traidores y como renegados de la fe, de la historia y de la tradición de Israel.

            La situación se hace insoportable y el país va a la destrucción y al caos. En esta situación, se pierde la esperanza; se borran todos los horizontes. Aquí aparece el profeta Jeremías que ha venido sufriendo todos los embates de la ruptura y la corrupción de los políticos y anuncia un rayo de esperanza y de consuelo para el pueblo atropellado: va a venir la solución a la situación que se vive, pero no va a provenir de los políticos de un lado ni de los del otro, sino del pueblo sencillo, sufridor y callado que ha tenido que pagar las consecuencias, sufriendo el destierro y la persecución por la división que han sembrado los políticos.

            Dios promete la restauración y la curación de todas las heridas, enviando un Mesías que será el garante de la Alianza y el punto de apoyo para la Paz.

            Como podemos ver, Jeremías apunta ya al momento cumbre del cumplimiento de la promesa que se realizará con la venida de Cristo, nacido del pueblo sencillo y sufrido.

            La resonancia que este pasaje tiene en nuestro tiempo es impresionante, por la cantidad de coincidencias políticas, sociales, ideológicas, religiosas… que han reavivado la profunda herida de división del pueblo que nos está incapacitando para hablar tranquilamente entre hermanos, entre padres e hijos y lo está destruyendo todo.

            El pueblo espera con ansia un hombre honrado que se dedique a resolver problemas y no a crearlos; que asuma los valores de la justicia, de la verdad y de la paz y los implante; un hombre que no participe ni tolere la corrupción a ningún nivel y limpie todo lo que la tiene establecida.

            Todos esperamos una generación nueva que crea y asuma los grandes valores que ya estableció Jesús y que esta generación perversa y sucia ha destruido y desplazado para poder seguir pudriéndose.

 

Salmo responsorial

Sal 125, 1b-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R/.: 3)

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

        V/.   Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,
                nos parecía soñar:
                la boca se nos llenaba de risas,
                la lengua de cantares.   
R/.

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

        V/.   Hasta los gentiles decían:
                «El Señor ha estado grande con ellos».
                El Señor ha estado grande con nosotros,
                y estamos alegres.   
R/.

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

        V/.   Recoge, Señor, a nuestros cautivos
                como los torrentes del Negueb.
                Los que sembraban con lágrimas
                cosechan entre cantares.   
R/.
R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.


        V/.
   Al ir, iba llorando,
                llevando la semilla;
                al volver, vuelve cantando,
                trayendo sus gavillas.   
R/.

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 5, 1-6

Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

TODO sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».

Palabra de Dios.

 

REFLEXIÓN

 

JESÚS RESTABLECE LA RELACIÓN CON DIOS     

            La carta a los hebreos coge el tema del sacerdocio como el mediador que ha de hacer el servicio de mediar, para establecer la paz y el perdón entre el pueblo y Dios.

            Ésta no es una misión que se la puede atribuir cualquiera, como ocurre con un cargo que se da o que se adquieres por oposición, o por un acuerdo democrático, pues por un lado está Dios y por otro el pueblo; ha de ser un mediador aceptado por ambos.

            Este mediador ha sido Cristo-Dios que se ha hecho hombre, porque ha de ser un hombre el que interceda y ofrezca sacrificios de expiación por los pecados de los hombres, pero con la garantía de que Dios también lo acepta y ese hombre no existe, por eso, el mismo Dios se hace hombre para ocupar ese lugar, con lo que el sacrificio de expiación es perfecto y, por ser Dios mismo, es un sacrificio para la eternidad que no necesitará repetirse a cada momento: la naturaleza del hombre ha sido restaurada, Dios mismo la ha hecho suya, ya no necesita ser recompuesta a cada momento.

 

Aleluya

Cf. 2 Tm 1, 10

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte,
        e hizo brillar la vida por medio del Evangelio.   
R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 10, 46-52

“Rabbuní”, haz que recobre la vista

EN aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
   «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:
   «Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo:
   «Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole:
   «Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
   «,Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó:
   «“Rabbuní”, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
   «Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Palabra del Señor.

 

REFLEXIÓN

BARTIMEO EN EL CAMINO    

            Hay varios detalles que resultan chocantes dentro de la estructura del pasaje del evangelio de hoy, de tal forma que lo hacen único y nos está diciendo que el evangelista Marcos quiere llamar la atención de algo:

            -El ciego Bartimeo está fuera de la ciudad, cosa extraña: ¿qué hace un ciego solo y perdido en un camino.

            -“El Camino” tiene una connotación de seguimiento a Jesús: Bartimeo “Está en el camino”: está buscando a Jesús y Jesús le sale al encuentro. Y Bartimeo rompe todos los esquemas y barreras que están a su alcance: empieza a gritar, hasta el punto que los demás se sienten molestos y quieren impedirle que grite.

            -El “Manto” es un signo de la dignidad de la persona, de su imagen; el ciego lo tira y sale corriendo dando gritos, le importa muy poco lo que digan o lo que piensen… rompe con todas las reglas de la dignidad hasta llegar a conseguir su objetivo: Jesús.

            Mientras tanto, en el otro extremo están los acomodados, los que guardan las formas y lo tienen todo a mano… de ninguno de éstos que se sentían molestos con los gritos de BARTIMEO que les impedía escuchar con claridad dice el evangelio que se hubieran encontrado con Jesús.

            La situación la podemos trasplantar al momento actual: estamos mucha gente entendida, que lo sabemos todos, muy bien acomodados y con toda la información en nuestras manos, acoplados perfectamente al sistema y nos molesta que perdamos la cobertura unos momentos, pues no podemos seguir al momento la información; también nos molesta cualquier opinión disonante de la nuestra o de lo que políticamente es correcto; guardamos mucho y nos importan las formas y no queremos complicarnos la vida rompiendo algún esquema… con lo que el discurso de Jesús lo analizamos y lo encorsetamos en un marco predeterminado procurando  que queden claros todos lo “peros” para que no haya problema.