FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Lectura del libro del Apocalipsis 7,2-4.9-14
Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: "No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios." Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.
Después esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: "¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!" Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén."
Y uno de los ancianos me dijo: "Ésos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?" Yo le respondí: "Señor mío, tú lo sabrás." Él me respondió: "Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.


Salmo Responsorial: 23

Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, /
el orbe y todos sus habitantes: /
él la fundó sobre los mares, /
él la afianzó sobre los ríos. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
¿Quién puede subir al monte del Señor? /
¿Quién puede estar en el recinto sacro? /
El hombre de manos inocentes / y puro corazón, /
que no confía en los ídolos. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Ése recibirá la bendición del Señor, /
le hará justicia el Dios de salvación. /
Éste es el grupo que busca al Señor, /
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.
Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Lectura de la carta primera de S. Juan 1Juan 3,1-3
Veremos a Dios tal cual es

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él es puro.


Lectura del santo evangelio según S. Mateo 5,1-12a
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo."





¡¡¡ VENDO FELICIDAD !!!

Da la sensación que la felicidad es algo que puedes llegar a cualquiera de las grandes
superficies comerciales y te encuentras una de las secciones en la que hay "felicidad" de diferentes marcas y la gente va y compra la que más le gusta o la que más se lleva en la temporada y: o te llevas la que ese año pega, o vas haciendo el ridículo.
De la misma manera, hay épocas en las que hay que pensar y vivir de acuerdo a un esquema preestablecido o eres un retrógrado atrasado con quien no se puede contar para nada y a quien no se le puede tomar en cuenta. Es decir: la sociedad tiene programada "SU" felicidad y de una forma agresiva nos la quiere imponer ya que de ella come y se sustenta; el sistema nos crea al vacío y nos presenta los productos con qué llenarlo, luego nos deja colgados, porque normalmente no podemos llegar a satisfacer todas las necesidades que nos crea y siempre nos deja con la insatisfacción y el deseo sin satisfacer pues la alegría, la amistad, la comprensión, la ternura, el acogimiento, la escucha... que son las necesidades más fuertes que el ser humano tiene para poder ser feliz, eso no se puede comprar con dinero.
El éxito, la grandeza, la aceptación de la persona la establece en tener cosas, títulos, dinero, prestigio, fachada... y quien no da el nivel establecido no puede ser feliz, pero esto es un engaño.
Frente a esta propuesta de felicidad engañosa presenta Jesús la suya basada en la felicidad interior que no consiste en "Llenarse de cosas", sino en liberarse de ellas hasta conseguir la completa libertad, de tal forma que no haya nadie ni nada que amarre y ahogue a la persona y le quite su libertad, por eso: frente al miedo y la inseguridad que el hombre tiene y que el dinero ofrece solucionar llenándose de cosas, Jesús plantea el perder el miedo a esa inseguridad aferrándose a Dios que es el único futuro cierto que existe.
Frente al terror que le tenemos al dolor, al sacrificio, cosa que nadie nos va a quitar, Jesús ofrece la fortaleza para hacerle frente y sacarle el máximo provecho y no para huir de él como del enemigo que nos persigue.
Frente al miedo al ridículo y a mantener una imagen falsa, propone la aceptación de la propia grandeza que cada uno tenemos, pues cada persona es única e irrepetible en el universo y convertirse en creador de paz y alegría antes que vivir como enemigo y contrincante de los demás.
Jesús invita a enfrentarse al mundo de nuestros deseos que nos tienen dominados, de modo que seamos nosotros los dueños y no al contrario; nos invita también a ser auténticos y sinceros, de manera que la verdad será la que de limpieza a nuestra vida y eso será la fuente de toda felicidad.
Lógicamente, su programa de vida es un verdadero proyecto de felicidad, que no hay ningún establecimiento que nos lo venda, sino que es algo que se va construyendo hasta conseguir su plenitud en el cielo.
Son, como podemos ver, dos ofertas: una que se va agotando en lo inmediato y nos deja siempre insatisfechos y vacíos, la otra que nos abre a la esperanza y al infinito y en la que vamos creciendo, sintiéndonos nosotros mismos dueños y señores de nuestra propia historia.

DOMINGO XXXI DEL T.ORDINARIO -B-

PRIMERA LECTURA


Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2 6
Escucha, Israel: Amarás al Señor con todo el corazón

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: -“Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en numero. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: "Es una tierra que mana leche y miel."
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria.”
Palabra de Dios..

REFLEXIÓN

LA “CARTA MAGNA DEL PUEBLO DE ISRAEL”

Este texto es como la Carta Magna del pueblo de Israel: Dios le pide a Moisés que esto que le dice se quede bien grabado en la mente y en el corazón de todo israelita por todos los siglos: Dios da unas normas a su pueblo para que se conduzca por la vida y sea feliz



El cumplimiento de esas normas será la filosofía y la espiritualidad del pueblo; romperlas, por tanto, será su perdición.



Los versículos 4-6 todavía los recita todo judío tres veces al día; son una profesión de fe en el Dios único.



Israel se siente elegido por Dios y esta es una bendición gratuita que Dios ha hecho y que todo judío bien nacido tiene que reconocer.



No asumir o aceptar esta realidad es tanto como despreciar la historia del pueblo, su cultura, sus tradiciones, su gente... no sentir o vivir eso es estar excluido del pueblo.



La iglesia es heredera de esta misma bendición: Jesucristo es el resultado de ella, es la bendición que Dios envía al mundo para salvarlo; su venida no tiene otro sentido que traernos la salvación, la felicidad; el día que olvidamos esto, nosotros mismos nos excluimos de la salvación

Salmo responsorial Sal 17, 2 3a. 3bc 4. 47 y 51ab

R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.
R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Dios mío, peña mía, refugio mio, escudo mio,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R/.
R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido. R/.
R/. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23 28
Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa


Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes del antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
El no necesita ofrecer sacrificios cada día -como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo-, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

CRISTO, ÚNICO ACCESO AL PADRE

La carta a los hebreos pone especial énfasis en dejar claro el papel de Cristo dentro de lo que supone la figura del sumo sacerdote de la antigua alianza: era pieza clave para la relación de Dios con el pueblo y del pueblo con Dios.

El sumo sacerdote, un hombre débil, mortal, caduco, no hace sino llevar a cabo la ley por la que cada uno se purifica de sus pecados y puede continuar llamándose “pueblo”, pero es la ley la que, en definitiva, impera por encima de los hombres. Y cada acción del hombre ha de ser sancionada por la ley y para ello el sumo sacerdote tenía que actuar en conformidad con lo establecido por la ley, por eso, para poder realizarlo, él es el primero que tiene que purificarse para poder reintegrar al hombre al orden establecido.


Cristo supera esta situación: la ley está puesta para aplacar y satisfacer a Dios, pero Dios se ha bajado y ha tomado naturaleza humana, con lo que ésta, al ser asumida por Dios, ha quedado restaurada y purificada para siempre; ya no necesita más sacrificios expiatorios, únicamente necesita la adhesión del hombre a Cristo.


Se han terminado los sacrificios puesto que Dios mismo ha ofrecido lo único que Él quiere: su Hijo Jesús, que le ha ofrecido su vida como sacrificio expiatorio, por tanto ya terminaron los sacrificios y los sumos sacerdotes, pues Cristo se ha convertido en único sumo sacerdote, mediador y recuperados absoluto de la dignidad humana.


De ahora en adelante, el único sacrificio expiatorio, la única ofrenda agradable será la adhesión a Cristo y a su causa. Será el único sacrificio y ofrenda agradable a Dios ya que Cristo se ha convertido en el único camino de acceso a Dios.


Vivir en Cristo es vivir amando, con la verdad, con la justicia, construyendo la paz, con la fraternidad es la única garantía de salvación y de felicidad presente y futura.


Aleluya Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra
-dice el Señor- y mi Padre lo amará, y vendremos a él.


EVANGELIO


Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b 34
No estás lejos del reino de Dios

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: -“¿Qué mandamiento es el primero de todos?”
Respondió Jesús: -“El primero es: Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.”
El escriba replicó: -“Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.”
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: -“No estás lejos del reino de Dios.”
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

EL AMOR DE DIOS SE HA HECHO HUMANO



Cuando se le acerca a Jesús un maestro de la ley para preguntarle qué es lo más importante de toda la ley y la espiritualidad bíblica, Jesús no duda en responderle con lo que todos repiten tres veces al día: ““Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.”. Esto es algo que lo tienen muy claro, es el espíritu de la alianza, eso es lo que le da sentido a toda la vida, pero eso no es una “idea”, una frase, un principio… eso solo se entiende y se cree cuando se hace realidad palpable y esa realidad entre los hombres solo tiene una forma de expresarse, aquella que los hombres entienden: EL AMOR HUMANO por eso, Dios se bajó de la nubes y se hizo humano y amó como los humanos y cuando se encontraba un enfermo no se ponía a darle un discurso y a hacerle entender la teoría del amor divino ni a hacerle una declaración de principios, sino que le preguntaba ¿qué quiere? Y, lógicamente le mostraba su necesidad: ¡Cúrame! Y cuando se muere su amigo o se encuentra a la viuda de Naín se estremece y llora y devuelve con vida a la persona.


Por eso, cuando el maestro de la ley le pregunta, le contesta con lo que dice la ley, pero inmediatamente la hace aterrizar porque una falta de fidelidad y lealtad a la ley es dejarla solo en los principios, en las nubes, o en la mera aplicación al individuo y nosotros nos quedamos fuera.


Cuando esto no se tiene claro o se quiere desviar, entonces nos vamos por las leyes en donde nos enzarzamos en discusiones inútiles: los judíos habían puesto 248 mandatos y 365 prohibiciones divididas por categorías según la importancia que tenía, con lo que el núcleo fundamentas se perdía.


Algo muy parecido es lo que hoy nos ocurre dentro y fuera de la iglesia: nos quedamos en cositas, en preceptos y nos perdemos en interpretaciones minuciosas y nos dejamos a un lado la justicia y el amor que son los que nos deberían distinguir






DOMINGO XXX DEL T.ORDINARIO -B-

PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de Jeremías 31, 7 9
Guiaré entre consuelos a los ciegos y cojos

Así dice el Señor:
*Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.
Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra.
Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna.
Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos;
los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán.
Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.+
Palabra de Dios.



REFLEXIÓN

“DIVIDE Y VENCERÁS”

El pueblo ha caído en lo más profundo, ha tocado fondo: se ha dividido en dos partes : el reino del norte y el del sur y ha sido llevado al exilio; este ha sido el resultado del desorden en el que se ha entrado. Cuando las esperanzas parecen perdidas, cuando ya no se ve solución, pues nadie sabe cómo va a salir del hueco donde se han metido, los pobres tienen todas las esperanzas perdidas y se sienten sin fuerzas, ellos claman al cielo y Dios no se deja insistir, ahí suena su voz con el profeta Jeremías anunciando la liberación y el retorno de la alegría; Dios va a hacer una alianza que garantizará la libertad y la prosperidad, pero esto no va a venir de aquellos que han hundido al pueblo, ni de los poderosos que no sienten deseo de liberación, ellos lo tienen todo y no van a poner las bases para que se les venga abajo su estatus de privilegio; la liberación va a venir de ese pequeño grupo que se ha mantenido fiel al Señor, que siente que le han quitado la voz, esos que han sufrido en silencio y que no tenían ni autoridad ni fuerza para nada, por ellos se salvará Israel y ADios será un Padre para ellos y Efraín será su hijo primogénito@

El profeta invita a levantar los ánimos, que será la base para que renazca la esperanza. Con un pueblo hundido y desmotivado no se puede pensar en nada. Dios se ha puesto de su parte, ellos tendrán que responder arrimando el hombro.

La situación vuelve a repetirse y el problema vuelve a ser el mismo: frente al poderoso, la masa de los débiles se agacha, se inhibe, se asusta y se humilla dejándose que le hagan lo que quieran, incluso llegan a pensar que no vale la pena luchar, que mejor es unirse y apoyar al enemigo.

El profeta viene a plantear la lucha contra esa postura de pérdida de la esperanza, como lo más negativo que puede ocurrir. Dios se acerca para hacer ver a este pueblo humillado y roto que la salvación la tiene en sus manos, basta que recuperen la confianza en ellos mismos, en que restablezcan la solidariddad y destruyan la competencia, eso solo lo puede hacer el pueblo, los tiranos no lo van a hacer de ninguna forma, a ellos no les interesa y por eso nos inducirán como borregos a lo contrario.

Un ejemplo claro lo tenemos en momentos de crisis como el actual, que estamos viviendo: vemos que cada uno va a solucionar “su” problema sin importarle el de los demás y jamás se arregla nada.

Basta con que cada uno arrime su hombro y piense en el bien de todos antes que en el suyo propio y, sobre todo, no cometan la estupidez de poner en la cabeza a alguien que no esté en esta onda.

La utopía se hizo realidad muchas veces en muchos sitios y esta actitud logró sacar del caos a muchos pueblos, pues en es dinamica de solidaridad Dios se compromete y lucha junto al pueblo.


Salmo responsorial Sal 125, 1 2ab. 2cd 3. 4 5. 6

R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Hasta los gentiles decían:
“El Señor ha estado grande con ellos.”
El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/.
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/.
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Al ir, iba llorando, llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.
R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.



SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1 6
Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Hermanos:
Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades.
A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: “Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”, o, como dice otro pasaje de la Escritura: “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.”
Palabra de Dios.





REFLEXIÓN

CRISTO MEDIADOR Y SACERDOTE UNICO”

Según la ley antigua, el que cometía un pecado debía pagar una multa y, saldada ésta, quedaba libre de la pena y recuperaba su estado de libertad. Esta multa se pagaba con un animal en perfectas condiciones y con características especiales de perfección establecidas por la ley.

Este animal era entregado al templo como primicia y después era comprado en el templo para el sacrificio que se hacía para expiación por el pecado cometido.

Una vez al año, el Sumo sacerdote entraba en el santuario para ofrecer el sacrificio expiatorio por los pecados del pueblo, pero antes debía ofrecer él un sacrificio para limpiarse de sus propios pecados y así poder ofrecer el sacrificio por el pecado de los demás.

Este era el esquema antiguo a través del cual la persona podía recuperar su estado de “ciudadano”

Cristo es presentado como el Sumo y eterno Sacerdote de la Nueva Alianza, puesto y llamado por Dios Padre, el que ha de recibir la alabanza y la expiación de los pecados, pero El es AEl Cordero puro y santo que no ha conocido el pecado ni ha sido manchado por él@. Su sacrificio y entrega en favor de los hombres se convierte en la abolición de todos los sacrificios anteriores; por él queda regenerado y santificado todo para siempre.

Con el sacrificio de Cristo el hombre ha recuperado para siempre su dignidad de “ciudadano del Pueblo de Dios” de Hijo de Dios.





Aleluya cf. 2 Tm 1, 10
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida, por medio del Evangelio.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 46 52
Maestro, haz que pueda ver

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
-“Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.”
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
-“Hijo de David, ten compasión de mí.”
Jesús se detuvo y dijo:
-“Llamadlo.”
Llamaron al ciego, diciéndole:
-“ánimo, levántate, que te llama.”
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
-“¿ Qué quieres que haga por ti?”
El ciego le contestó:
-“Maestro, que pueda ver.”
Jesús le dijo:
-“Anda, tu fe te ha curado.”
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Palabra del Señor.



REFLEXIÓN



“NO SEGUIMOS A UN DESCONOCIDO”

En estos domingos nos viene presentando la liturgia varios episodios que suceden en el camino, mientras Jesús va hacia Jerusalén: uno se le acerca para preguntarle qué es lo que tiene que hacer para entrar en la vida eterna; Santiago y Juan que se le acercan para pedirle que les ubique en el mejor puesto del reino, a ambos les aclara el tema, pues ninguno está dispuesto a liberarse del prestigio que da el poder y, en definitiva, es esto lo que buscan.

Hoy aparece un ciego, Bartimeo, que se encuentra a la orilla del camino, en la soledad y en la exclusión, ciego: sin posibilidades de levantarse; le pide a Jesús recuperar la vista y cuando Bartimeo se encuentra con Jesús de un salto se incorpora y lo sigue. No ocurrió así con el otro que tenía mucho dinero.

La noticia de la presencia de Jesús hace nacer el deseo de conocerlo y da posibilidad para reconocer las expectativas y hasta las esperanzas de la gente: unos quieren compaginar lo irreconciliable, otros buscan equivocadamente algo que no es posible y otros, como el ciego, poniendo su esperanza en el único que puede devolver el sentido de la vida, se levantan y lo siguen. Pero ha sido necesario un anuncio de su presencia.

Bartimeo se aferra a Jesús como su única esperanza, pues ante los demás se encuentra en la marginación total, Jesús es el único que puede tener compasión de él, pues ve que los que se sienten seguros hasta le reprochan que pronuncie el nombre de Jesús y le impiden que se levante; ellos pasan de largo a su lado y piensan que su sitio es la marginalidad.

Pero Jesús no es indiferente y se detiene ante su grito: pide que lo llamen y el ciego salta de alegría al percibir que Jesús le ha tomado en cuenta. El encuentro con Jesús le colma todas sus expectativas y Bartimeo se convierte en su discípulo: oye hablar de Jesús, se encuentra con Él y lo sigue en el camino.

El gran problema nuestro hoy es que tenemos reparo en hablar de Jesús, y estamos privando de una gran cantidad de posibilidades que podrían darse a todos los niveles: suscitar el deseo de conocerlo, posibilitar un encuentro y, lógicamente, abrir cauces para que la gente se abra al reino, pero al faltar esto, no hay deseos de encuentro, no se da la posibilidad de un conocimiento y lógicamente, tampoco habrá seguimiento. Lo triste es que a esa situación de rechazo de la propuesta de Jesús le llamamos “seguimiento de Cristo”.