DOMINGO XIV DEL T. ORDINARIO -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 66, 10 14c
Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis,
alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto.
Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes.
—Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz,
como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán como un prado;
la mano del Señor se manifestará a sus siervos.»
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“LA ILUSIÓN NO ES BASE PARA LA ESPERANZA”

El pasaje que nos presenta la liturgia de hoy está enmarcado al final del libro de Isaías. Todo el libro ha venido manteniendo la esperanza del cumplimiento de una promesa de liberación. El pasaje corresponde al tercer Isaías, es decir: el pueblo ha vuelto del exilio de Babilonia (año 587-539 a.C.) y la alegría, el gozo, el consuelo… le hacen soñar, pero poco a poco empiezan a chocar con la realidad, pues se dan cuenta que hay que reconstruir todo lo que se había destruido: todo el tejido religioso y social; aquel desierto en el que habían vivido se había convertido de repente en un jardín, la entrada triunfal en la Jerusalén Nueva de los caps. 40-55 resulta que no es algo que se nos va a dar hecho como algo caído del cielo, sino que es algo que tenemos levantar, es algo que hay que hacerlo, lo que soñamos tenemos que construirlo y ahí empiezan a encontrarse con todos los hechos, las actitudes, los detalles de la gente que son desilusionantes que llevan al desánimo y a la decepción.
Se dan cuenta que los enemigos y las dificultades no están fuera, sino que permanecen dentro del pueblo y que son los mismos que hacen que retrase el cumplimiento de la promesa. Llega, incluso el momento en que gente siente la tentación de pensar que Dios no está en el pueblo, que los ha abandonado.
En medio de esta situación, Isaías apoya su esperanza en todos aquellos que han puesto su vida al servicio de la causa, porque Dios no los abandona y Él se ha comprometido con ellos.


Salmo responsorial Sal 65, 1 3a. 4 5. 16 y 20 (R.: 1)

R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre;
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente. R.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor. R.
R. Aclamad al Señor, tierra entera.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 6, 14 18
Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús

Hermanos:
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“SER PERSONAS NUEVAS”

Venimos leyendo la carta de S. Pablo a los Gálatas en la que ha venido dando todas las razones y argumentos que sostienen el sentid nuevo que tiene todo y que ha llenado su vida y la dimensión de libertad que ha adquirido con Cristo muerto en rescate de todos y resucitado.
Ahora hace una síntesis de todo lo que ha venido diciendo y acentúa la idea la idea central de toda la carta: Jesús es el único que nos da la salvación; solo Él nos ha liberado de todas las leyes, por tanto, la cruz de Cristo es el único y supremo signo y referente de liberación.
Ya no importa estar o no circuncidado, pues la “circuncisión” ya no es signo de nada; de lo que se trata ahora es de aceptar a Cristo y vivir como una nueva creatura, esa es la única carta de identidad y pertenencia al nuevo pueblo.



Aleluya Col 3, 15a. 16a
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1 12. 17 20
Descansará sobre ellos vuestra paz,

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
—«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios."
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.»
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:
—«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
É1 les contestó:
—«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.
Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN


¿POR QUÉ NOS HEMOS OLVIDADO?

Juan Bautista fue enviado para que fuera por delante preparando el camino del Señor, Ahora Jesús envía a 72 para que vayan también a las aldeas donde iba a ir Él, para que fueran preparando el camino; los envía de dos en dos, pues siempre una noticia atestiguada por varios tiene mucha más fuerza que si la da uno solo y, de esa manera, también podrán apoyarse el uno en el otro; les da unas normas de cómo han de llegar a la gente: no les pide que vayan como suelen hacer los maestros de la ley, los filósofos o los mismos esenios: con un bastón para defenderse de los perros o de la fieras y hasta de los posibles enemigos. No, ellos han de presentarse en todo momento como gente de paz y de bien, que donde lleguen la gente sienta que está con personas buenas, de confianza. Les pide que no lleven alforja, se supone que para meter lo que les den, como hacen los mendigos; ellos no son mendigos, aunque confían en la bondad de la gente a la que prestan un servicio: curándola, llevándole la paz y la alegría, que es lo que los ha de distinguir del resto de gente que llega.
Les pide que se presente como gente pobre y sencilla: sin sandalias, sin dinero, sin túnica de repuesto, como van los pobres, identificados totalmente con ellos, como lo han visto siempre a Él, no les dice que lleven ningún otro distintivo, sino que sus personas sean “reflejo” del reino que llevan y que anuncian: que el que se los encuentre, sienta que se ha encontrado con el reino de Dios.
Constantemente me pregunto: ¿Qué ha pasado para que cambien tanto las cosas, hasta el punto que se ponga tanto énfasis en formas, distintivos, actitudes… que Cristo mismo desechó, mientras olvidamos otras que Él mismo estableció?

DOMINGO XIII DEL T. ORDINARIO -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19 21
Eliseo se levantó y marcho tras Elías

En aquellos días, el Señor dijo a Elías:
—«Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.» Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:
—«Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.»
Elías le dijo:
—«Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?»
Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“SEGUIR LA LLAMADA DE DIOS”

El gesto es impresionante: Elías es el hombre, amigo de Dios, que su vida ha girado por completo en torno a la misión que Dios le ha encomendado; el último encargo que Dios le deja es que coja un sucesor. Se acerca a Eliseo, que está arando en el campo, y le pone su manto sobre sus hombros, indicando que desde ese momento, Eliseo ha de coger el relevo del profeta y, para Eliseo, es como si hubiera sido investido de una nueva personalidad: desde ese momento, no se pertenece, se debe a otro dueño, a otra misión, a otro quehacer y Eliseo rompe brusca y radicalmente con todo su mundo y se entrega sin restricciones a la nueva misión: “cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio”.
Ante la llamada de Elías, lo sigue con la misma radicalidad que él ha seguido al Señor después de la experiencia de Oreb. Cuando Dios llama, pasan a ser pertenencia de la llamada.

Salmo responsorial Sal 15, 1 2a y 5. 7 8. 9 10. 11 (R.: cf. 5a)

R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 1. 13 18
Vuestra vocación es la libertad

Hermanos:
Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.
Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.»
Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente.
Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.
En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“VIVIR EN LIBERTAD”


S. Pablo parte de un principio básico que es inapelable y que, es lo que le va a dar sentido y consistencia a toda su vida: Cristo ha muerto y ha resucitado, liberándonos de la esclavitud de la ley mosaica, Pablo se siente un hombre completamente nuevo a quien se le han roto todas las ataduras.
De la misma manera nos ha colocado en una situación completamente nueva, en la que ya no son las tendencias naturales las que dirigen el ritmo de nuestra vida y nos colocan en el centro de todo; Cristo nos ha puesto bajo la fuerza del amor que nos hace ponernos al servicio de los demás, es una forma completamente nueva de mirar la vida.
No obstante, aunque hayamos sido colocados en otra situación, en nosotros persiste la tendencia a utilizar a los demás, a colocarnos en el centro y dejarnos arrastrar por nuestras tendencias que amenazan nuestra libertad.
Pablo, al hablar de libertad, se refiere a la fuerza que nos libera de nosotros mismos, para poder romper con el egoísmo que nos impide amar, con los intereses particulares que nos sumen en la angustia y nos impiden vivir en comunión con los demás… es decir: se trata de ser libres para los demás, y no para hacer lo que me apetece, como si fuéramos únicos y autosuficientes en el universo.
Según esto, para Pablo, la ley es también una fuerza externa que nos quita la libertad y, por eso, por encima de todo, pone el amor como norma suprema que nace del corazón y no como algo que se me impone desde fuera.
Esta fuerza del amor y el camino que genera, no es una fuerza natural, sino algo que da el Espíritu Santo y nos pone en condiciones de poder recorrerlo.


Aleluya 1 S 3, 9; Jn 6, 68c
Habla, Señor, que tu siervo te escucha; tú tienes palabras de vida eterna.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 51 62
Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
—«Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
É1 se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno:
—«Te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió:
—«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
A otro le dijo:
—«Sígueme.»
É1 respondió:
—«Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó:
—«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo:
—«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó:
— «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN


“RADICALIDAD EN LA OPCIÓN”


De la misma manera que S. Pablo habla a los Gálatas, o que Elías o Eliseo, vemos que todos tienen un principio claro por el que se conducen, de la misma manera lo tiene Jesús y no permite que nadie se lo cambie, pues se constituye como el gran referente para la vida.
Jesús no deja que otros objetivos secundarios desplacen lo que es principal en la vida. Él establece la LIBERTAD absoluta para poder cumplir con lo que Dios quiere y sin esa libertad Dios no va a aceptar nada que le ofrezcamos.
En este sentido podemos ver cómo Jesús no aceptó ninguna forma de violencia que comprometiera a alguien, más bien quiso que desapareciera cualquier cosa que forzara al ser humano y lo pusiera en la tesitura de no quedarle más remedio que entrar por el aro: Él entiende que a Dios no se le puede seguir forzado, cada uno ha de hacer su opción, pero lo que no se puede es contemporizar con una cosa y con la contraria.
Esto que fue tan claro en Jesús, sin embargo no lo ha estado tan claro en la iglesia y muchas veces se han forzado situaciones, hasta el punto que mucha gente vive resentida al sentirse obligada.
Parece que nos hemos dejado guiar más bien por la actitud de los dos hermanos del evangelio, que piden que baje fuego del cielo ante el desprecio de los samaritanos y no se ha acentuado la postura tajante de Jesús, que llega a reprenderles por la violencia que sostienen, y vemos cómo a lo largo de la historia, se ha llegado a situaciones en las que se ha sostenido y se ha justificado la violencia, cuando Jesús reaccionó fortísimo contra esta actitud.
Cuando nos detenemos a pensar en esto, nos damos cuenta que hemos preferido quedarnos en el “ojo por ojo” de la ley mosaica, antes que admitir el amor hasta los mismos enemigos que nos manda Jesús, para quien acoger el reino de Dios es eliminar toda clase de violencia y represión.
Y es que todavía no hemos superado la concepción veterotestamentaria del “Dios castigador y violento” que no pasaba una y seguimos creyendo que la paz se puede implantar con la violencia y la justicia con la opresión.
La iglesia tiene un objetivo único: ser testigo del reino y dar la paz y la reconciliación a los hombres; todo lo que hace o dice, ha de estar en función de este objetivo…Debemos preguntarnos y revisar ¿Qué es lo que nos mueve y por qué es por lo que nos estamos jugando nuestra existencia?

DOMINGO XII DEL T. ORDINARIO -C-

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Zacarías 12, 10 11; 13, 1
Mirarán al que atravesaron

Así dice el Señor:
«Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia.
Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito.
Aquel día, será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad Rimón en el valle de Meguido.»
Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas.
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN


“FALSAS SEGURIDADES”

El momento es crítico: a Jerusalén se le han subido los humos y como respuesta, está siendo atacada y denigrada por la gente de su misma provincia, Judá: ha entrado la división y se discute, incluso, la capitalidad debido, tal vez, al orgullo de la ciudad que ha llegado a creerse la sede del mismo Dios y sus habitantes se sienten poco más o menos que sus ministros, e instintivamente nace la actitud de desprecio a sus mismos hermanos.
El profeta Zacarías sale al frente de este error y, desde una conversión profunda, que se va a dar desde las mismas familias, hará que Jerusalén vuelva a ser la ciudad admirada y deseada en la que estuvo David, el referente para todo el pueblo, pero Dios no va a permitir el hundimiento de Jerusalén
Algo que parece tan lejano en el tiempo y en el espacio, es impresionante ver cómo se repite en nuestros días y vuelven a reverdecer los desprecios y a crearse la incomunicación entre los pueblos.
Pero también es curioso ver cómo el mal y los fallos se repiten con tanta exactitud, pero no lo hacen lo mismo los gestos que engrandecen, como el arrepentimiento y el cambio, que hacen que una ciudad vuelva a su esplendor y a su grandeza.


Salmo responsorial Sal 62, 2. 3 4. 5 6. 8 9 (R.: 2b)

R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma esta sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.
R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 26 29
Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo

Hermanos:
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo.
Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús.
Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.
Palabra de Dios.


REFLEXIÓN


“PROCLAMACIÓN DE PRINCIPIOS”

El texto es una proclamación abierta de la dignidad de la persona: por Cristo hemos sido hechos hijos de Dios y esa filiación nos ha hecho iguales ante la ley y ante el mundo; ante esa igualdad, se rompen todas la barreras de lengua, raza, cultura, nación y sexo… “porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa”.
El orgullo de Jerusalén, la seguridad de los dirigentes, el templo y sus empleados, la misma religión no son nada, pasan a segundo o tercer lugar, frente a la nueva realidad que Cristo nos ha conseguido.
¡Qué bueno sería que leyéramos constantemente este texto dentro de la iglesia, para que a nadie se nos suban los humos y nos creamos estupideces, como le pasó a Jerusalén.
El nacimiento a esta nueva realidad se realiza con el bautismo, con el que nos identificamos con Cristo, morimos al hombre viejo y nos revestimos del Espíritu de Cristo, que es el que nos hará llamar a Dios “Abba”.
Las diferencias humanas: lengua, raza, cultura, sexo… no quedan anuladas, son superadas y, por tanto, se integran en esa nueva realidad que es el cuerpo de Cristo, al que enriquecen con todas estas singularidades, pero no lo dañan, ni lo desfiguran; y es que nuestra realidad individual deja de ser el centro del universo y se coloca en la periferia, en función de los demás, con lo que así demuestra su grandeza y valía y es elemento de riqueza.
Cristo dio la vuelta por completo a la concepción de la vida y de las cosas, pero nosotros, constantemente vamos volviéndolas a su estado anterior: a colocarnos en el centro, a proclamarnos dioses de nosotros mismos, a considerar a los demás inferiores y a utilizarlos como medios para sostener nuestros intereses.


Aleluya Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—,
y yo las conozco, y ellas me siguen.


EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 18 24
Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó:
—«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron:
—«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó:
—«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo:
— «El Mesías de Dios.»
É1 les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
— «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo:
— «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»
Palabra del Señor.


REFLEXIÓN


Y TÚ, ¿ME QUIERES?

El momento en que Jesús hace la pregunta a los apóstoles es muy interesante: estaba muy reciente el momento de la multiplicación de los panes y los peces en el que habían comido una gran cantidad de gente y en Cristo habían visto un posible liberador de la situación que estaban viviendo; por otro lado, los discípulos estaban viendo cómo hablaba Jesús y cómo la gente se entusiasmaba con Él; cuando Jesús hace la pregunta, no dudan en contestarle que Él es el Mesías que esperan, ellos también lo ven así, pero no entienden el alcance que tiene lo que están diciendo; por eso, inmediatamente les anuncia que va a ir a Jerusalén y que allí lo van a matar; eso no entra ya en los planes de los discípulos ni en la confesión que acaban de hacer.
Tampoco entra el que, “Seguir a Cristo” significa “coger la cruz” y emplearse a fondo en la causa del reino y seguirlo en el camino dispuestos a salirse del centro y estar dispuestos a entregar la vida. Por eso, cuando Pedro contestó tan decidido, Jesús le prohibió que fuera divulgando aquello que había dicho, ya que era una confesión muy débil, pues no entendía todavía lo que decía y podría llevar a la confusión.
La confesión verdadera será el momento en que Cristo le pregunta después de resucitar: “Simón, me quieres? Y lo hace por tres veces seguidas, después que lo había negado otras tres.
Nosotros estamos en una situación completamente diferente y, por supuesto, en mejores condiciones, conocemos perfectamente por donde va Jesús, sabemos su propuesta y tenemos perfecto conocimiento de lo que Él quiere y por dónde va.
La pregunta vuelve a plantearse de nuevo y las respuestas vuelven a sucederse: “Tú eres el Mesías de Dios”, “Tú eres el Hijo de Dios”, “Tú eres nuestro Señor y Salvador”… Palabras todas muy bonitas e importantes, pero es necesario que sea respaldadas por una vida en coherencia que tendrá que revisar si en verdad estamos convencidos que Cristo es nuestro salvador o es, en cambio, el dinero, el puesto que ocupo, el prestigio, la fama, la imagen que he construido.
Tendremos que revisar si aceptamos el “Dios” que él nos mostró o nuestro dios es otro por el que vivimos, nos movemos y a quien servimos; tendremos que revisar si en verdad es Cristo nuestro Señor o tenemos otros señores a quienes servimos con nuestra vida y nuestros bienes.
El momento en que una comunidad o la misma iglesia, no tiene claro esto, ese mismo instante entra en la deriva y termina vendiéndose al mejor postor, exactamente igual que hacen todos aquellos que quitan a Dios del horizonte