DOMINGO -V- DE CUARESMA -B-


Lectura del profeta Jeremías 31,31‑34

Mirad que llegan días Coráculo del SeñorC en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor Coráculo del SeñorC. Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días Coráculo del SeñorC: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: *Reconoce al Señor.+ Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande Coráculo del SeñorC, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.
Palabra de Dios

REFLEXION

 “LA TORPEZA DEL SER HUMANO”    

            El pueblo ha roto la alianza con Dios, no ha querido cumplir las clausulas que hay establecidas y no le queda más remedio que asumir las consecuencias y las está sufriendo con el destierro y la destrucción.
            En medio de este caos, Jeremías levanta la cabeza y no puede dejar de mirar al que es su única fuerza, su único referente de apoyo: Yahvé es fiel y, por encima de la estupidez y la ceguera del pueblo, Él permanece seguro, Él no va a dejar de apiadarse de su pueblo y ofrecerle su ayuda, si es que quiere aceptarla.
            En esta tensión y en esta situación de desolación, Jeremías sostiene que Dios va a hacer una nueva Alianza, de forma que todo israelita que, como él, ama a Dios, no se sienta abandonado ni supeditado a unas placas de piedra, donde permanece escrita la ley, sino que Dios va a entrar en el corazón del hombre y va a ser desde ahí, desde donde va a establecer su relación con cada uno. Ya no se van a necesitar mediadores, sino que Dios se va a relacionar con el creyente desde el corazón, de tal manera que la conciencia va a ser el interlocutor con el que Dios se comunica.
            Nos encontramos todavía a 5 siglos de distancia hasta que venga Jesús y deje claro de una vez para siempre la nueva imagen y dimensión de Dios: eso que soñaba Jeremías y que fue un consuelo para el pueblo, tiene su pleno cumplimiento y de una forma mucho más rica y fuerte, con la venida de Jesús y, sobre todo, con su resurrección y el establecimiento de su Espíritu en la iglesia: se ha despejado el horizonte, se ha clarificado el camino, se ha ratificado el triunfo, se ha certificado la esperanza… al hombre no le queda más que confiar en Dios que vive a su lado y, dejarse amar respondiendo con el mismo amor y confianza que un niño responde al cariño de su Padre será la clave de la salvación.
            Sin embargo, esto con lo que soñó Jeremías y consoló al pueblo; esto que Jesús ratificó su cumplimiento y animó a enfrentar la etapa definitiva de la humanidad, que es la implantación del reinado del Amor, de la Paz, de la Justicia y de la Verdad, como única meta y sentido de todo el universo… hemos cometido la estupidez de darle la vuelta a todo y poner por encima el dinero como única meta y sentido de la vida.
            Ya no necesitamos más Jeremías que vengan a nunciarnos ni la equivocación ni el sentido de la vida. Cristo lo dejó bien claro. ¿Qué estaremos necesitando para convencernos que la vida por ahí no llega a ningún sitio? Ahora son los golpes los que nos irán haciendo despertar de las obsesiones en las que nos metemos.

SALMO RESPONSORIAL

Salmo 50 3-4. 12-13. 14-15. 18-19

R- Oh Dios, crea en mí, oh señor, un corazón puro..

Misericordia, Dios mío,
por tu bondad,
por tu inmensa com­pasión
borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R- Oh Dios, crea en mí, oh señor, un corazón puro..
Oh Dios,
crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro
con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R- Oh Dios, crea en mí, oh señor, un corazón puro..
Devuélveme
la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados
tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
R- Oh Dios, crea en mí, oh señor, un corazón puro..
Los sacrificios no te satisfacen
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado,
un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

 SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los  Hebreos 5,7‑9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado.
Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

“SEGUIR LOS PASOS DE CRISTO CONFIANDO EN ÉL”    

            Esta carta a los hebreos no conocemos el autor, únicamente se nos presenta algo que es evidente: el que la escribe tiene un gran conocimiento del pensamiento y la doctrrina de de S. Pablo.
            No tiene la estructura de una carta, sino que más bien es un compendio o sermón en donde se exponen algunos principios fundamentales, que es necesario recordar a aquellos que están añorando la liturgia y el esplendor del templo de Jerusalén y que, en la situación en que se encuentran,  echan en falta ante la nueva realidad que se vive de algo que no está tanto en la liturgia cuanto en el corazón de cada creyente.
            Estos cristianos convertidos del judaísmo viven huidos y se han instalado en algna ciudad del litoral, en un ambiente hostil, y en su exilio, extrañan el culto del templo  y al mismo tiempo tienen miedo por las persecuciones que están sufriendo y en esta situación, sienten la tentación constante de echar marcha atrás y abandonar.
            La carta, entonces, tiene una finalidad muy concreta: sostener la fe de estos hermanos que sufren y el aclarar aquellas cosas que ellos sienten imporantes y que ven que les falta: entonces, les ponen en guardia contra el peligro de la apostasía y esclarece algo que ve se está perdiendo de vista: ellos no tienen por qué añorar nada que pertenece al AT. Pues ya en Cristo todo ha tenido su culminación: Él es el único y verdadero Sumo Sacerdote que ofrece el único y verdadero sacrificio agradable a Dios, que supera todos los sacrificios que hasta ahora se han venido haciendo y que, no eran sino el signo que apuntaba hacia una gran realidad.
                Jesús es el único Sumo Sacerdote que puede purificar y salvar al pueblo mediante el sacrificio de si mismo, entregado como ofrenda expiatoria a Dios y es por ello por lo que asumió  nuestra realidad humana, con todas nuestras debilidades y sufrimientos. La vida cristiana está concebida como una peregrinación, un camino hacia una Patria nueva, teniendo a Cristo como guía, que ha cogido nuestra naturaleza humana, la ha hecho suya y se ha colocado a la cabeza de nuestro caminar.
            A nosotros no nos queda más que confiar en Él y seguirlo, pues nos ha conseguido el triunfo.
            Pero esto que se tiene tan claro en un principio y es fundamento, incluso, para contrarrestar las dificultades de la misma persecución, hoy se ha sustituido por el materialismo que le quita la transcendencia a todo y no ve más allá de lo que se puede pesar, medir o contar.
               
EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según S. Juan 12,20‑33

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:  *Señor, quisiéramos ver a Jesús.+
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó:  *Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y mue­re, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.
Ahora mi alma está agitada, y )qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.+
Entonces vino una voz del cielo:  *Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.+
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: *Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuan­do yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.+
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir. 
Palabra del Señor

REFLEXIÓN
 
“DESATARSE, PARA VIVIR EN LIBERTAD”   

            Nos dice el evangelio de Juan que habían venido a celebrar la fiesta algunos gentiles y que se acercaron a Felipe para pedirle que les presentara a Jesús.
            Me imagino que muchos de ellos habían subido a Jerusalén, más que por la celebración de la fiesta, por encontrarse de cerca con Jesús y contemplar el espectáculo que se esperaba, a parte de encontrarse con Jesús, de quien tanto se hablaba y pusieron la fiesta como pretexto.
            El hecho es que Jesús no niega a nadie la oportunidad de su encuentro, de la forma que sea, cuando  se le busca de corazón. El problema está en que, después que el encuentro se ha brindado, no todos aceptan el programa:
                        -Es duro aceptar para la vida el hecho de que la efectividad no viene sino a través de la muerte: “Si el grano de trigo no muere no puede dar fruto…”
                        -“El que se ame a si mismo se pierde y el que se aborrece a si mismo en este mundo por su causa, se guarda para la vida eterna”
            Estas palabras, en un tiempo como el que vivimos, en el que se va siempre a lo inmediato, a lo pragmático, a lo rentable; en el que la primera pregunta que se hace siempre es ¿Y esto para qué sirve?, o más exactamente: ¿esto, cuánto me va a dar de ganancia? en donde todo está valorado con el canon del dinero y lo material ha mediatizado  tanto, que resulta casi imposible mirar  un metro más delante de lo que alcanza nuestra mano.
            No es extraño que estas propuestas tengan poca resonancia, sin embargo, mucha gente está de vuelta: comprenden que no hay más felicidad que la que viene del amor. Y el amor es fecundo y es resurrección, porque es muerte.
            Por eso, a pesar de todos los pesares, Jesús sigue hoy atrayendo. La gente sigue buscándolo. Jesús sigue “estando” ahí, como LA alternativa y hoy, quizás, más que nunca, a la cabeza de personajes populares y atractivos. Tan actual, que es de los personajes de moda más fuertes y por eso tanta gente vencida, lucha por denigrarlo, ridiculizarlo y borrarlo. Es cuestión de que nos detengamos  a contemplar todo lo que se está escribiendo, escenificando e inventando por parte, no de científicos ni de personas con equilibrio y con razón, sino por gente que deja tanto que desear en sus vidas y, por eso desearían quitárselo del horizonte, pues su persona y su vida, les resulta una denuncia.
            Su persona, su vida, la dimensión que trae al hombre, su doctrina… son reconocidas por todos y hasta ahora no ha habido nadie que sea capaz de demostrar su invalidez.
            No obstante, el problema está en que no todos, aunque lo reconozcan, son capaces de seguirlo y quieran desatarse de las amarras que los tienen aprisionados y por eso resulta molesto.
            Y Jesús sigue atrayendo, pero la constante histórica  sigue repitiéndose: son muy pocos los que prefieren el juego limpio y abierto de la luz. Son también muchos los que buscan la felicidad y, cuando se encuentran con el camino para conseguirla, prefieren quedarse donde estaban.
            ¿Qué nos atrae a nosotros de Jesús? 
Hay que tener mucho cuidado, pues con frecuencia nos fabricamos una serie de cosas que a nosotros nos gustan y que se las aplicamos a Jesús; entonces nos sentimos atraídos, pero no por Él, sino por un ser extraño que nosotros nos hemos fabricado
           

DOMINGO -IV- DE CUARESMA -B-

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA





PRIMERA LECTURA


Lectura del libro de las crónicas 36,14 16.19 23

En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gen¬tiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén.
El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio.
Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta jeremías: *Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.+
En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de jere¬mías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino: *Así habla Ciro, rey de Persia: "El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, (sea su Dios con él, y suba!"+
Palabra de Dios

“ES NECESARIO ROMPERSE LAS NARICES”

El pasaje del libro de la Crónicas que nos trae la liturgia de hoy, hace un resumen de todo lo que ha venido haciendo el pueblo de Israel hasta llegar a la situación en la que se encuentra; no es nada gratuito y todo tiene su origen y su causa: el templo, que es el símbolo nacional, viéndolo, ya nos dice cómo está el país: “todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gen¬tiles, y mancharon la casa del Señor… El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, (los profetas) porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas…” Es decir, el pueblo entero se ha olvidado del compromiso de la alianza y se ha dedicado a otras cosas, dándose la infidelidad y el desprecio de Dios.
Aquellos que han buscado la salvación del pueblo y han querido recordar el camino verdadero, se les ha despreciado y hasta se les ha matado… El resultado de esta actitud es evidente: al pueblo no le queda más remedio que asumir las consecuencia de la deriva que ha tomado: si no quiso aceptar el cariño y la luz por las buenas, ahora no le quedará más remedio que aceptar el dolor, la muerte, la destrucción, el caos por las malas y será por esta experiencia negativa que llegue a darse cuenta y que pueda recuperar la cordutra, cuando vea su templo destruido (su patria deshecha) y a todo su pueblo en el exilio como esclavos. Ahí se darán cuenta que no era el buen camino el que llevaban, el que se empecinaron en sacar adelante.
Tendrán, además, que aceptar que sea un extranjero el que los ponga en orden y que por razones políticas les afloje las cadenas y les permita volver a su tierra y les obligue a rehacer su país, porque de esa manera le resultarán más rentables.
Dios, mientras tanto, está esperando que el pueblo se dé cuenta que el único que lo quiere es Él y que recapacitando, aproveche la oportunidad y vuelva al camino y a la luz.
La situación de Israel cobra una actualidad enorme en nuestros días, cuando vemos a donde hemos llegado por el camino que nos empecinamos en mantener. Hace mucho que nuestros “profetas” del siglo XX vienen gritando y nos los hemos quitado de en medio. El resultado es el mismo y las consecuencias las estamos viendo. ¿Habrá algunos que todavía se atreverán a culpar a Dios del desastre que hemos organizado?

SALMO RESPONSORIAL SALMO 136

R- Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar
con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.
R- Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti
Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
Cantadnos un cantar de Sión.+
R- Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti
¿Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera?
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha.
R- Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti
Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
R- Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta de S. Pablo a los Efesios 2,4 10

Hermanos: Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo Cpor pura gracia estáis salvadosC, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él.
Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.
Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

“LA SALVACIÓN, UN REGALO DE DIOS”

En los versículos anteriores a los que nos presenta el pasaje que estamos viendo, S. Pablo ha pintado a la comunidad un cuadro de muerte, que es justamente la imagen de lo que el hombre ha construido.
Ahora, en cambio, presenta un panorama completamente distinto, algo así como si la luz hubiera inundado un espacio de tinieblas y de muerte y lo hubiera transformado en vida.
Frente a esa muerte que el hombre ha construido, Pablo presenta ahora la actitud de Dios que desborda toda previsión: Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, ha asumido un cuerpo humano, como el nuestro, ha hecho suya nuestra naturaleza, por tanto, la ha restaurado, con lo que la humanidad entera ha sido asociada a la glorificación de Cristo, por lo tanto, con su muerte, ha dado muerte a nuestro pecado y con su resurrección nos ha abierto la puerta del triunfo.
Es el mismo argumento que expone a los romanos cuando les ecribe. Por esta unión que Dios ha realizado con la naturaleza humana, toda la historia y los destinos del hombre han pasado a ser los mismos de Jesús
Es importante recalcar que todo este movimiento de salvación y glorificación es obra exclusiva de Dios; al hombre solo le pide que acepte el regalo, por eso, no hacerlo, significa que el individuo firma su propia sentencia.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según S. Juan 3,14 21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: *Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
Palabra del Señor

REFLEXION

"CUANDO LA LUZ HACE DAÑO A LOS OJOS"

Dice Jesús en el evangelio de Hoy: “El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas”.
Y cuando miramos a nuesgtro alrededor y vemos lo que nos rodea y a nostros mismos en medio de todo este torbellino, podemos observar el escaparate de posturas que existen, entre quienes estamos cada uno de nosotros:
Unos gobernantes que hacen leyes y van tapando información para no ser descubiertos y van diciendo lo que les conviene.
Unos profesionales de la prensa que cada uno dice lo que le conviene y presenta las cosas como le ordena el grupo para quien trabaja
Una manipulación del lenguaje para ocultar la verdad y aparentar que se dice una cosa cuando lo que se está diciendo es otra.
Un cerrarse cada uno en su escafandra y no querer saber nadie de lo que le ocurre al vecino, ni permitir que nadie se meta en mi vida…
El que hayamos llegado a vivir completamente ajenos al dolor y a la vida de los demás, de manera que el vecino que vive al otro lado del tabique de mi casa, que mide uns centimetros, pasamos meses sin saber de él ni verlo.
Pero también nos hemos metido en un ritmo trepidante que no nos deja tiempo para pensar, para meditar y guardar silencio y mirarnos a nuestro interior, porque nos asusta el encontrarnos con nostros mismos, el aceptar lo que somos… y preferimos envolvernos en el ruido, en el ritmo trepidante de la vida, que no nos deje tiempo a plantearnos nada que nos pueda incitar a un cambio. Preferimos la oscuridad, seguir ciegos por aquello de que “ojos que no ven, corazón que no siente”
Y aceptamos vivir en el engaño, en la realidad que nos sirven los gestores de la mentira y el engaño que, a la postre, no son sino los manipuladores de la vida que aceptamos ponerla en sus manos, antes que asumir el riesgo de la libertad.
Pero lo más triste de esta situación es que, de tanto vivir así, llegamos a creer que esto es así y que está loco el que mira la vida de otra manera, que es un desestabilizador peligroso y nos convertimos en ciegos que “viendo, niegan la evidencia” porque su corazón se cerró a la luz y se llenó de la mentira y de la corrupción, con lo que la realidad y las personas, las ve desde su oscuridad y desde ahí juzga a la persona y la clasifica. Para poder comprender esto, basta mirár los líderes “iluminados” que han venido saliendo en todos los tiempos, que han sido capaces de llevar al precipicio a la humanidad y andan asesinando a su mismo pueblo.
Lógicamente, quien vive en esta tesitura, le teme acercarse a la luz, no puede aceptar de ninguna manera a la persona de Jesús.

DOMINGO -III- DE CUARESMA -B-

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo  20,1‑17

            En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: *Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guar­dan mis preceptos.
            No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.
Fíjate en el sábado para santificarlo.
            Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
            Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.
            No matarás.  No cometerás adulterio.  No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.+
Palabra de Dios

REFLEXIÓN

“LOS MANDAMIENTOS, INSTRUMENTO DE LIBERACIÓN”  

            En el decálogo no podemos ir buscando al Dios exigente que impone unas normas con las que va a tener sometido a su pueblo sin dejarlo respirar. Estas “Diez Palabras” no son más que la expresión cariñosa de un Dios cercano que se manifiesta con su pueblo aconsejándole para que sea grande y pueda vivir en paz con todo el mundo, de esa manera será un pueblo respetado entre el resto de pueblos; no se trata, por tanto, de un código que oprime y quita la libertad, sino un instrumento que libera y ayuda a vivir en libertad con otros pueblos.
            Hay, -como ocurre en el padrenuestro- una dimensión vertical, que consiste en la actitud de respeto que debe tener siempre  hacia Dios y otra horizontal, que es el respeto que debe tener a sus semejantes.
            Aceptar esto es caminar con rectitud y aceptar la bendición de Dios; negarlo, oponerse o despreciar esto es como cometer un adulterio en las relaciones con Dios y una traición o atentado a los semejantes.
            De la aceptación o negación se sigue inexorablemente la vida o la muerte.
            El pueblo de Israel probablemente no entendió ni calibró la importancia, ya que cuando el pueblo experimentó que se había apartado, se daba cuenta que entraba en el caos y en la muerte.
            ¿Llegará algún momento en que la sociedad actual, que ha quitado los mandamientos como referente moral, ético, político y social y ha asumido el relativismo se dé cuenta que ha cometido el mayor error de la historia? Las consecuencias no se están haciendo esperar

SALMO RESPONSORIAL

SALMO 18, 8. 9.10.11

R- Señor, tú tienes palabras de vida eterna
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R- Señor, tú tienes palabras de vida eterna
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R- Señor, tú tienes palabras de vida eterna
La voluntad del Señor es pura
y eter­namente estable;
los mandamientos del Señor
son verdaderos y enteramente justos.
R- Señor, tú tienes palabras de vida eterna
Más preciosos que el oro,
más el oro fino;
más justos que la miel
de un panal que destila.
R- Señor, tú tienes palabras de vida eterna

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la 1 carta de S. Pablo a los  corintios 1,22‑25

            Hermanos:
            Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados Cjudíos o griegosC, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
            Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
            Palabra de Dios

REFLEXIÓN

“LA DIVISIÓN, SIGNO DE ESCÁNDALO 
    
 En la comunidad de Corinto hay un problema muy fuerte: los corintios son personas ávidas de saberes; todos andan buscando signos y argumentos para creer y el evangelio se lo están tomando como una ideología filosófica; por otro lado, para ellos tiene mucha importancia el maestro que la enseña y han empezado a crearse partidismos que dividen a la comunidad: unos se sienten seguidores de Pablo, otros de Apolo, otros de Pedro… cada uno se siente discípulo del que le propuso el evangelio o lo bautizó (Icor. 1,11)
            Pablo tiene que enfrentarse y detener este error poniendo las cosas en su sitio, no es posible que estén divididos en nombre de Jesucristo crucificado que ha roto todos los esquemas y todas las barreras y ahora, ellos las están volviendo a levantar.
            Para los griegos el máximo signo de grandeza es la sabiduría y para los judíos es la santidad que viene dada por la ley, en cambio para nosotros, no hay más signo que Cristo y Éste crucificado, cosa que, no encaja de ninguna manera con la mentalidad de los judíos ni con los griegos y, si es que me aprietan un poco, tendríamos que decir que tampoco encaja con la nuestra del siglo XXI, pues  no nos entra en la cabeza que la cruz y su camino sean el secreto de la felicidad y de la libertad; nuestras expectativas están puesta en otras cosas y nos cuesta aceptar que no hay otro camino de liberación y salvación que el de la cruz, que es el camino del amor.
            La iglesia y cada comunidad en particular debería plantearse el tema de la “división” que Pablo atacó en Corinto, pues de una forma o de otra  suele ser uno de los signos que estamos dando al mundo y que dice muy poco y muy mal  de la iglesia y de los cristianos.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según S. JUAN 2,13‑25
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: *Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.+
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: *El celo de tu casa me devora.+
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: *)Qué signos nos mues­tras para obrar así?+ Jesús contestó: *Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.+
            Los judíos replicaron: *Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, )y tú lo vas a levantar en tres días?+
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.      
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre 
Palabra del Señor

REFLEXIÓN

“UN LÁTIGO PARA EL NUEVO TEMPLO”    
                El texto que nos presenta la liturgia de hoy tiene una importancia enorme que los cuatro evangelistas se hacen eco de él; en todos ellos, Jesús expresa una declaración de principios y una ruptura con un orden viejo y la apertura al orden nuevo.
            S. Juan coloca este momento al principio de la vida pública de Jesús con lo que está marcando como su “hoja de ruta”: el templo de piedras ha dejado de ser figura y signo de la presencia de Dios, porque Dios mismo se ha bajado y vive entre nosotros.  Jesús se considera la nueva presencia de Dios Padre en el mundo: quien lo ve a Él está viendo al Padre.
            Todos los que viven y chupan a la sombra de la institución del templo y desde ahí explotan al pueblo, han convertido el templo en una cueva de ladrones y en un signo de explotación.
            Todos aquellos animales que se encuentran en el templo están allí para ser comprados y sacrificados para pagar la pena de los pecados que se han cometido, es un chollo perfecto.
            Se ha terminado este comercio, este negocio: sobran todas esas cosas pues desde este momento, Él es la única  víctima agradable al Padre, su vida es el único sacrificio que va a para la pena de todos los pecados del hombre. Desde este momento sobra todo esto, pueden destruirlo, Dios no habita aquí, este lugar será “casa de oración”, pero el verdadero templo donde habita Dios es el corazón de cada hombre y la verdadera adoración se le hace en espíritu y en verdad. Y no a través de todas estas cosas.
            Su vida entera va a ser  una demostración de todo esto que ha dicho y comienza purificando la idea del templo y dándole el verdadero sentido.
            Cristo apuesta por el Nuevo Templo que ha sido establecido en Él y se encarna en cada hombre; este Nuevo Templo necesita hoy una nueva  purificación, porque el que fue reconstruido con una nueva naturaleza reparada, lo que alberga en su corazón no es la presencia del Espíritu del Amor y la Fraternidad, sino el del odio, la venganza, los resentimientos, la envidia, la avaricia…
            En el Nuevo templo No se alberga la Verdad y la Justicia, sino la mentira, el engaño, la explotación, el atropello y la corrupción a todos los niveles; en el Nuevo Templo no encontramos la Paz, la armonía, el equilibrio, la libertad, sino más bien la esquizofrenia total, el desenfreno y el caos.
            Si el antiguo templo lo habían convertido en una cueva de ladrones y en un mercado  en lugar de un lugar de encuentro para alabar a Dios, el Nuevo Templo se ha deteriorado tanto que él mismo se ha convertido en pieza de intercambio, en objeto que se vende, en número que se maneja y, al final, el único valor que le han dejado es el de un voto para que el de turno adquiera el poder y siga manipulándolo.
            Siempre me pregunto: ¿qué látigo necesitaríamos hoy para limpiar el templo de nuestra persona y derribar todos los tinglados que tenemos  y que impiden el Amor, la Verdad, la Justicia y la Paz?