DOMINGO XVI DEL T.O. -C-


PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis. Gén 18, 1-10a
Señor, no pases de largo junto a tu siervo 

EN aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, en lo más caluroso del día. Alzó la vista y vio tres hombres frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda, se postró en tierra y dijo:
    «Señor mío, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un bocado de pan para que recobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a la casa de vuestro siervo».
Contestaron:
    «Bien, haz lo que dices».
Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo:
    «Aprisa, prepara tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz unas tortas».
Abrahán corrió enseguida a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase de inmediato. Tomó también cuajada, leche y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba bajo el árbol, ellos comían.
Después le dijeron:
    «Dónde está Sara, tu mujer?».
Contestó:
    «Aquí, en la tienda».
Y uno añadió:
    «Cuando yo vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre Sara habrá tenido un hijo».
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

DE USAR Y TIRAR     
            Cuando leemos el pasaje que nos muestra hoy la liturgia, en el que se nos presenta la figura de Abrahán, nos quedamos impresionados ante la postura que tiene, pues contrasta fuertemente con el individualismo que se nos está metiendo.     Efectivamente, el autor ha querido dejar bien expresado uno de los derechos fundamentales que tiene toda persona que se encuentra sola y con problemas: el derecho al asilo, pero al mismo tiempo, quiere dejar también clara cuál ha de ser la actitud de todo el que acoge: apertura, prontitud, incondicionalidad y compartir lo que se tiene.
            La figura de Abrahán es elocuente: ve venir a los forasteros en un ambiente de muerte como es el del desierto; no les pregunta quiénes son, sino que sale al encuentro y les ofrece lo que tiene; son acogidos en su casa y pone en su mesa lo mejor que tiene.
            ¡Cuánta falta nos hace leer este texto con frecuencia en el mundo en que vivimos! En definitiva, es que hemos perdido la dimensión de la grandeza de la persona y es considerada más bien como una cosa de la que me puedo aprovechar o deshacerme de ella en cuanto no la necesito. La cultura del descarte que ha venido a suplantar la cultura del humanismo y la solidaridad… La persona la hemos convertido en un objeto que lo utilizo cuando lo necesito y no le dejo ningún espacio en mi vida nada más que el del utilitarismo.

Salmo responsorial
Sal 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 (R/.: 1b)
R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

        V/.   El que procede honradamente
                y practica la justicia,
                el que tiene intenciones leales
                y no calumnia con su lengua.   
R/.
R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

        V/.   El que no hace mal a su prójimo
                ni difama al vecino,
                el que considera despreciable al impío
                y honra a los que temen al Señor.   R/.
R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

        V/.   El que no presta dinero a usura
                ni acepta soborno contra el inocente.
                El que así obra nunca fallará.   
R/.
R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.
Col 1, 24-28
El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos

HERMANOS:
Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo.

Palabra de Dios.


REFLEXIÓN

EL PRIVILEGIO DE SER LLAMADO     
            Pablo escribe a la comunidad de los colosenses y confiesa que se siente un privilegiado al pensar que Cristo le ha invitado a ser partícipe y colaborar en la puesta en marcha del misterio que ha estado escandido tanto tiempo y que ahora lo ha revelado para los gentiles, y él ha sido elegido para dar la buena noticia, no ha sido una iniciativa suya, ni tampoco él trae algo de lo que pueda sentirse orgulloso de entregar como algo propio, no, él es un servidor del proyecto de salvación que Dios ha traído para todos los hombres, esto es algo que le sobrepasa.
            El centro de este gran proyecto lo ocupa Jesucristo, de quien procede todo bien y el que ha realizado el plan secreto que Dios tenía programado desde la eternidad.   Esta gran maravilla no podía quedar encerrada en los esquemas del pueblo de Israel, sino que alcanza a todos los hombres de la tierra y a todo el universo, por eso confiesa que no es algo que dependa de él, sino que es Dios quien lo ha hecho y ha tenido con él la deferencia de invitarle a ser partícipe de la obra, por lo que está dispuesto a entregar su vida entera. Y por eso no tiene miedo a las dificultades que le puedan sobrevenir.

Aleluya
Cf. Lc 8, 15
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.
V/.   Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios
        con un corazón noble y generoso,
        la guardan y dan fruto con perseverancia.   
R/.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 10, 38-42
¿Quién es mi prójimo?

            EN aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
            Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
    «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
    «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

EL SERVICIO NO TIENE SEXO     
            El texto nos es muy conocido y comentado, de él se han dado explicaciones de todo tipo, desde indicar la grandeza de la vida contemplativa, por encima de la vida activa, hasta la condena de todo el materialismo que se nos mete por las rendijas de la vida y nos hace olvidarnos de Dios…
            No obstante, creo que es interesante mirar el contexto en el que cuenta Lucas el hecho y, tal vez la lección que está queriendo dejar a la comunidad, que es posible que esté fallando y queriendo justificar el fallo con una actitud errada que se tolera porque socialmente está bien vista.
El momento que nos narra S. Lucas es un poco inusual: Jesús se encuentra solo con dos mujeres: una responde adecuadamente como es normal: ocupada en las cosas de casa, para que Jesús se sienta bien, como buena ama de casa y la otra coge una postura que solo le está permitida a los hombres: sentarse como un discípulo a escuchar al maestro; esta actitud sorprende a Marta y hace lo posible por llamar la atención protestando al mismo Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.” Es decir: ¿Por qué permite eso que está mal visto y la deja que actúe como le corresponde a los varones?
Es muy posible que está mentalidad se siga dando entre las comunidades, en las que la mujer tiene que cargar con todo el peso del sostenimiento de la comunidad, mientras el varón vive esperando que se lo den todo hecho, como, por desgracia, sigue ocurriendo en nuestros días.
La respuesta de Jesús es muy importante y debe tenerla en cuenta la comunidad: lo que está haciendo María es lo que deben hacer todos, para que recupere sentido todo lo que está haciendo Marta, que es también trabajo de todos.
Jesús no critica ni menosprecia el trabajo de Marta, pero si le hace tomar conciencia de que esa acción no debe atosigar su vida, de forma que no le deje espacio para otras cosas, concretamente lo que está haciendo María; actitud que también hoy nos invade de tal forma que estamos absorbidos y agobiados con el trabajo, de tal forma que no nos queda espacio para ninguna otra actividad y, menos aún, si se trata de una actividad espiritual, cosa que se considera inútil e innecesaria.
Hoy, como siempre, es necesario que la comunidad cristiana sea el espacio donde encontremos la posibilidad de servir, pero donde, sobre todo, encontremos la posibilidad de escuchar la Palabra de Dios que ilumina y da sentido a toda nuestra actividad, ya sea como varones o como mujeres. Pues el amor, hecho servicio, tampoco tiene sexo.


DOMINGO XV DEL T. O. –C-


PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio. Dt 30, 10-14 
El mandamiento está muy cerca de ti para que lo cumplas

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
    «Escucha la voz del Señor, tu Dios, observando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el libro de esta ley, y vuelve al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No está en el cielo, para poder decir:
“¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. Ni está más allá del mar, para poder decir: “¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”.
El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas».
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

LA RESPUESTA AL DOLOR DEL MUNDO       
            El texto del libro del Deuteronomio no podemos desligarlo del marco de la alianza: el pueblo ha sufrido la esclavitud como resultado del alejamiento de Dios; ahora Él le sale al paso ofreciéndole su apoyo, su guía y su cuidado y el pueblo tiene que responder, obviamente, a la propuesta de Dios.
            A simple vista, al leer el texto, puede parecernos que Dios quiere someter al pueblo a una obediencia ciega e incondicional, pero no es así: Dios le está pidiendo que retome su conducta y vea a dónde le ha llevado y recapacite; La acción liberadora de Dios necesita unas condiciones favorables para que se realice y la primera y fundamental es volver al camino de Dios, como pide el libro del Deuteronomio 6,4.
            El pueblo ya ha vivido una experiencia amarga al separarse del camino de Dios, en donde ha visto cómo se ha destruido Judá y Jerusalén en el año 587.
            La buena nueva se presenta ahora indicando al pueblo que lo que Dios está pidiendo no es difícil, ni es algo inalcanzable  o imposible de realizar, ni algo que se pueda comparar a lo malo que han atravesado. Es algo que está al alcance de todos, algo tan simple como amar al prójimo.
            La llamada que se hace al pueblo de Israel tiene una actualidad enorme en nuestros días: cuando todo parece complicarse y se pierde el horizonte, la luz aparece tan clara y evidente que no tiene lugar a la duda: todo se arreglaría si pensáramos un poco en el bien común, y practicáramos el amor al prójimo en lugar de buscar cada uno sus intereses personales. No hacerlo nos sume a todos en la oscuridad, en el terror y en la muerte.

Salmo responsorial (opción 1)
Sal 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37 (R/.: cf. 33)
R/.   Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

        V/.   Mi oración se dirige a ti,
                Señor, el día de tu favor;
                que me escuche tu gran bondad,
                que tu fidelidad me ayude.
                Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
                por tu gran compasión, vuélvete hacia mi.   
R/.
R/.   Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

        V/.   Yo soy un pobre malherido;
                Dios mío, tu salvación me levante.
                Alabaré el nombre de Dios con cantos,
                proclamaré su grandeza con acción de gracias.   R/.
R/.   Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

        V/.   Miradlo, los humildes, y alegraos;
                buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
                Que el Señor escucha a sus pobres,
                no desprecia a sus cautivos.   
R/.
R/.   Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

        V/.   Dios salvará a Sión,
                reconstruirá las ciudades de Judá.
                La estirpe de sus siervos la heredará,
                los que aman su nombre vivirán en ella.   
R/.
R/.   Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Salmo responsorial (opción 2)

Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R/.: 9ab)
R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

        V/.   La ley del Señor es perfecta
                y es descanso del alma;
                el precepto del Señor es fiel
                e instruye a los ignorantes.   
R/.
R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

        V/.   Los mandatos del Señor son rectos
                y alegran el corazón;
                la norma del Señor es límpida
                y da luz a los ojos.   
R/.
R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

        V/.   El temor del Señor es puro
                y eternamente estable;
                los mandamientos del Señor son verdaderos
                y enteramente justos.   
R/.
R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

        V/.   Más preciosos que el oro,
                más que el oro fino;
                más dulces que la miel
                de un panal que destila.   
R/.
R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.
Col 1, 15-20
Todo fue creado por él y para él

CRISTO Jesús es imagen del Dios invisible,
     primogénito de toda criatura;
     porque en él fueron creadas todas las cosas:
     celestes y terrestres,
     visibles e invisibles.
Tronos y Dominaciones,
     Principados y Potestades;
     todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo,
     y todo se mantiene en él.
     Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
     Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
     y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
     Y por él y para él
     quiso reconciliar todas las cosas,
     las del cielo y las de la tierra,
     haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.

 REFLEXIÓN


CRISTO, PRINCIPIO Y FIN DE LA CREZACION      
            La segunda lectura de este domingo nos presenta una especie de confesión más que de fe, de amor generado por la grandeza de Cristo que nos ha redimido y nos ha hecho hombres nuevos con su muerte y resurrección.
            La acción de Cristo ha sido la culminación de todo el plan creador de Dios desde el comienzo; todo estaba ha pensado y planificado para que quedara explícito la acción amorosa de Dios.
            Lo que ha surgido de Cristo es una nueva creación que ha dado lugar a una nueva humanidad, no ya basada en esquemas naturales, sino fortificada por la vida y la fuerza del Espíritu de Cristo que se ha quedado con el hombre.
            En Cristo ha sido reconciliada toda la creación y todas las cosas encuentran su sentido pleno y verdadero. Él es la manifestación absoluta de Dios-Amor al hombre y en ËL encuentra sentido la creación entera y con Él todo se encamina al fin que Dios estableció para la historia y para toda la creación


Aleluya
Cf. Jn 6, 63c. 68C
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.
V/.   Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
        tú tienes palabras de vida eterna.   
R/.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 10, 25-37
¿Quién es mi prójimo?

            EN aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».
Él le dijo:
    «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».
El respondió:
    «“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza” y con toda tu mente. Y “a tu prójimo como a ti mismo”».
Él le dijo:
    «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».
Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús:
    «¿Y quién es mi prójimo?».
Respondió Jesús diciendo:
    «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?».
Él dijo:
    «El que practicó la misericordia con él».
Jesús le dijo:
    «Anda y haz tú lo mismo».
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

LA LEY INJUSTA     
Cuando pensamos en la mentalidad que se está imponiendo en el momento actual, no podemos evitar el recordar la mentalidad existente en tiempos de Jesús: la moral, la ética, la espiritualidad… había quedado todo reducido a la ley, con lo que se perdió todo sentimiento de humanidad y toda capacidad de sorprenderse de la grandeza del corazón humano, capaz de hacer cosas maravillosas. La ley llega a cosificarlo y calcularlo todo, con lo que se elimina la posibilidad de la gratuidad y del amor que se expresa con espontaneidad.
En esta estructura social, la ley es el único referente moral para el pueblo y esto da por resultado la escena que monta Jesús para que se dé cuenta el maestro de la ley de la pobreza y de la equivocación en la que está metida la sociedad del tiempo y sus promotores.
La aberración había llegado a tal extremo, que se consideraba más importante la ley del culto, que mandaba no “mancharse”, que una persona que se encontrase en grave dificultad. Jesús no puede tolerar que en nombre de Dios se deje en la cuneta de la vida a una persona y no puede entender que haya leyes que sostengan y promuevan esta aberración.
Jesús presenta al letrado con toda crudeza de detalles la situación del hombre: ha sido apaleado, robado, maltratado, y dejado medio muerto… y hace pasar ante él a personajes públicos, representantes de la ley y de la religión que pasan de largo para no incumplir la ley y dejan al individuo sin protección; la ley no lo protege.
  Jesús deja la pelota en el tejado del representante de la ley, para que se pregunte ¿qué hace y para qué sirve una ley que no da respuesta a las necesidades del hombre?
  Jesús hace una opción abierta por el hombre frente a la ley y, por el escenario de la parábola, hace pasar un “sin ley” (un samaritano) que no se detiene en normas, ni prohibiciones, ni le retrae lo políticamente incorrecto, sino que ve al hombre necesitado, se pone en su lugar y tiene compasión de él.
Jesús quiere dejar bien claro y patente que la solidaridad, el amor, el respeto a la persona está por encima de cualquier otra norma o ley que se establezca, es más, toda ley que rompa el respeto y la fraternidad es inhumana. La parábola es una interpelación de las leyes actuales que apañan y camuflan de forma vergonzosa distorsionando el lenguaje y hacen decir lo contrario de lo que predican.



DOMINGO XIV DEL T. O. –C-




PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías. Is 66, 10-14c 
Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz

FESTEJAD a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis;
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
mamaréis a sus pechos
     y os saciaréis de sus consuelos,
     y apuraréis las delicias
     de sus ubres abundantes.
Porque así dice el Señor:
     «Yo haré derivar hacia ella,
     como un río, la paz,
     como un torrente en crecida,
     las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
     y sobre las rodillas las acariciarán;
     como a un niño a quien su madre consuela,
     así os consolaré yo,
     y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
     y vuestros huesos florecerán como un prado,
     se manifestará a sus siervos la mano del Señor».
Palabra de Dios.

REFLEXIÓN

EL AMOR NO TIENE SEXO      
            El pasaje de Isaías que nos presenta la liturgia de hoy nos muestra la situación de alegría y gozo del pueblo de Israel que después de todos los sufrimientos que ha atravesado en el exilio ahora tiene la alegría de volver a su tierra.
            Es una situación parecida a la de una madre que ha ido gestando durante 9 meses a su hijo con todas las dificultades y al final, después de un doloroso parto, ve a su hijo sano en sus brazos donde lo estrecha, lo amamanta, lo acaricia y lo sostiene. Esa es la imagen de Dios que no ha dejado en ningún momento a su pueblo y está decidido a estar a su lado
        Los que andan enfrascados en el tema del género, la lectura del profeta que nos trae la liturgia de hoy, les ofrece un argumentario extraordinario para despotricar contra el patriarcalismo y perder el tiempo queriendo demostrar y sostener el matriarcado incluso en la sagrada escritura.
            Sin embargo, la sagrada escritura no entra en estos debates, sino que simplemente quiere hacer entender al pueblo el amor que Dios está teniendo con él y lo hace con los términos más entrañables a los que llega el amor que lo podemos ver expresado en la madre, como en otros aspectos lo vemos reflejado en el padre. Pues hay una razón fundamental: el AMOR no tiene sexo, el amor se expresa en seres sexuados y cada uno le da el matiz que posee, pero al final no hay más que amor. DIOS ES AMOR.
            Y el ser humano necesita el amor para vivir, para expresarse, para sentirse feliz y seguro… como el niño en brazos de su madre o de la mano de su padre; es del mismo amor que se expresa de diferentes formas, de ahí que la familia sea la escuela natural del amor donde el individuo aprende los fundamentos de su vida.         
            La paternidad de Dios evocaba también la fuerza y la seguridad que da la protección que ofrece el padre frente a las dificultades que presenta la vida y, sobre todo, en aquellos que son más débiles y necesitan un apoyo.

Salmo responsorial
Sal 65, 1b-3a. 4-5. 16 y 20 (R/.: 1b)
R/.   Aclamad al Señor, tierra entera.

        V/.   Aclamad al Señor, tierra entera;
                tocad en honor de su nombre,
                cantad himnos a su gloria.
                Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!».   
R/.
R/.   Aclamad al Señor, tierra entera.

        V/.   Que se postre ante ti la tierra entera,
                que toquen en tu honor,
                que toquen para tu nombre.
                Venid a ver las obras de Dios,
                sus temibles proezas en favor de los hombres.   R/.
R/.   Aclamad al Señor, tierra entera.

        V/.   Transformó el mar en tierra firme,
                a pie atravesaron el río.
                Alegrémonos en él,
                que con su poder gobierna eternamente.   
R/.
R/.   Aclamad al Señor, tierra entera.


        V/.   Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
                os contaré lo que ha hecho conmigo.
                Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
                ni me retiró su favor.   
R/.
R/.   Aclamad al Señor, tierra entera.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.
Gál 6, 14-18
Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús

HERMANOS:
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me moleste, pues yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
Palabra de Dios.

 REFLEXIÓN

 LA CRUZ ES SIGNO DE LIBERTAD             
            S. Pablo se despide de los gálatas y les aconseja dar el paso decisivo a la nueva dimensión que ha abierto Jesús: hasta ahora habían estado bajo el imperio de la ley y el signo que mantenía esta situación era la circuncisión, que te aseguraba la pertenencia a un pueblo, pero con Cristo se ha superado todo esto: ya no es la ley la que asegura la pertenencia al pueblo y, por tanto, la salvación, sino la adhesión a Jesucristo muerto y resucitado que nos ha conquistado la filiación de hijos de Dios.
            Ahora no es la circuncisión el signo que nos identifica como pertenecientes a un pueblo, sino la cruz que es de donde nos viene la redención que ha realizado Jesucristo.
            Esta CRUZ es signo de ignominia para los romanos, para los judíos y los paganos, pero para nosotros es signo de triunfo y de victoria sobre la muerte, sobre el miedo y sobre todas las esclavitudes: en ella Cristo ha dado muerte a toda ignominia y de ella brota la vida verdadera.
            Circuncidarse o no circuncidarse es cuestión secundaria, la cruz ha superado ya todas esas cuestiones; ya no existen personas pertenecientes o excluidas de una religión, ahora lo único que existe es el hombre nuevo nacido de la victoria de esa cruz que vive como un hombre nuevo.

Aleluya
Col 3, 15a. 16A
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.
V/.   La paz de Cristo reine en vuestro corazón;
        la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.   
R/.

EVANGELIO (forma larga) 
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 10, 1-12. 17-20
Descansará sobre ellos vuestra paz
            EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
            ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles:
            “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.
Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado”.
            Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».
Los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:
    «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les dijo:
            «Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».
Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve) 
Lectura del santo Evangelio según san Lucas. Lc 10, 1-9
Descansará sobre ellos vuestra paz

            EN aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN

EVANGELIZAR    
Jesús va camino a Jerusalén, es su meta final; son ya muchos los que lo han oído y ha llegado la hora de la cosecha. Envía a 72 discípulos a los lugares donde ha estado para constatar cómo ha madurado el “trigo” que se ha sembrado y lo hace de dos en dos, para que haya un testigo, como ordena la norma jurídica. (cfr. Dt 17,6; 19,15).
Para ello da normas muy claras y concretas: la fuerza del reino no se puede apoyar en nada y, por tanto, no podemos quedar supeditados a los bienes materiales, a condiciones económicas, políticas o sociales.. La misión es urgente y se ha de hacer en absoluta libertad: sin alforjas, sin dinero, sin provisiones, sin perder el tiempo en otras cosas o discusiones y sin forzar a nadie.
Este es el modelo de misión que establece Cristo y que hasta ahora no ha sido superado ni suplantado por otro; no es fácil, efectivamente, pero tampoco se ha presentado otro ni más interesante ni más efectivo: cuando vuelven los discípulos lo hacen entusiasmados, pues “hasta los demonios se sometían”.
Jesús siente la alegría de sus discípulos, pues han podido constatar que las fuerzas del mal no son lo suficiente fuertes para vencer el bien y por eso les invita a ser fuertes, a no dejarse amedrentar por el mal, a mantenerse firmes y procurar mantener inscritos sus nombres en el cielo.
Hay otro gran motivo de alegría: la fuerza del reino no está sometida a los intereses de los grandes del mundo, ni a la sabiduría de los intelectuales… sino que el reino se revela a los sencillos y humildes que son los que mejor lo entienden y se dan cuenta del gran regalo que Dios les está haciendo y esto se transmite en el contacto humano donde expresamos el amor del que somos testigos.
            Hay otro motivo de alegría para bendecir al Padre: sus discípulos son una muestra de que el Reino se revela a los sencillos y humildes. No son los conocimientos lo que permite la experiencia del Reino. Es esa experiencia de Dios por medio del contacto íntimo con Jesús y su seguimiento lo que hace que sintamos la presencia real de Cristo y del reino entre nosotros.