DOMINGO -XXVIII- T.O. -A-

Lectura del profeta Isaías 25,6‑10a

El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros  

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. ‑Lo ha dicho el Señor ‑
Aquel día se dirá: "Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte."
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN 

DIOS CUMPLE SU PALABRA    

            El profeta Isaías recoge las ilusiones, las esperanzas,, los deseos de su pueblo que anda buscando comida, para saciar el hambre y na paz estable en la que pueda fundamentar su alegría, su estabilidad y su seguridad… Andan buscando y luchando mientras este sentimiento es manipulado por sus dirigentes que lo tuercen y se aprovechan de la equivocación en la que constantemente hacen caer al pueblo.

            Frente a esta manipulación y engaño de los dirigentes, Isaías proclama y anuncia lo que Dios tiene preparado para su pueblo: “un festín con manjares” que van a hacer que desaparezca el hambre, no solo de su pueblo, sino de toda la tierra; va destruir todo aquello que impone la muerte y fomenta la inestabilidad y la inseguridad “borrando de la tierra el oprobio de su pueblo”. El profeta proclama todo esto como compromiso del Señor.

            Hoy sigue resonando también para nosotros esta palabra en la que Dios se compromete. Pero no es algo que queda ahí flotando en el aire como una palabra que se la lleva el viento en el transcurso de los tiempos. Esa palabra tuvo ya su cumplimiento: Cristo vino, la puso en acción, su proyecto lo inició con el compromiso de apoyarlo y sostenerlo con su misma fuerza y presencia.

            La Eucaristía es la actualización diaria de este compromiso… Todo lo que depende de Él está puesto ya, falta ahora nuestra aceptación y nuestro compromiso.
 

Salmo responsorial: 22  

Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me falta: /
en verdes praderas me hace recostar; /
me conduce hacia fuentes tranquilas /
y repara mis fuerzas. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Me guía por el sendero justo, /
por el honor de su nombre. /
Aunque camine por cañadas oscuras, /
nada temo, porque tú vas conmigo: /
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Preparas una mesa ante mí, /
enfrente de mis enemigos; /
me unges la cabeza con perfume, /
y mi copa rebosa. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan /
 todos los días de mi vida, /
y habitaré en la casa del Señor /
por años sin término. R.
Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
 

Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Filipenses 4,12‑14.19‑20
Todo lo puedo en aquel que me conforta 

Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN 

DIOS SUPERA NUESTRAS EXPECTATIVAS  

Pablo se dirige a la comunidad de Filipos, que tranquilamente podría ser la nuestra, pues las razones que esgrimían los filipenses eran las mismas que esgrimimos hoy nosotros para no dar la respuesta que el Señor nos pide: la situación económica, laboral,, social, política…para escurrir el hombro y no afrontar la responsabilidad que tenemos de dar testimonio.

            Pablo sostiene que ninguno de estos condicionantes puede ser excusa para dejar de dar testimonio y hacer las cosas como Dios quiere: “ “Sé pasar pòr estrecheces y vivir en la abundancia… de todo me siento capaz” No es el dinero ni la pobreza, ni ninguna situación la que puede convertirse en razón para eximirnos de la obligación que tenemos. S. Pablo atestigua que la única fuerza que nos sostiene es Cristo.

            Sin embargo, hay algo que supone una fuerza poderosa: el apoyo solidario de los hermanos que él agradece, concretamente a los hermanos de Filipos que han tenido un gesto grandioso con él :”al solidarizaros conmigo en la tribulación” y les recuerda algo que es fundamental y clave:  “Dios no se deja ganar en solidaridad” y les  asegura que Dios ha de responder “con largura en todas vuestras necesidades!.
 

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  22,1‑14
A todos los que encontréis, convidadlos a la boda  

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."]
Palabra del Señor
 

REFLEXIÓN
 

LA AUTO-EXCLUSIÓN    

Jesús está muy cerca de su pasión y muerte; ha mantenido una fuerte bronca con las autoridades judías y esta parábola cierra el ciclo de las tres parábolas que Jesús les lanza ante su cerrazón y empecinamiento, frente a su propuesta del reino.

            Las autoridades se cierran y sostienen su situación de seguridad basada en la injusticia y en el atropello; no admiten la propuesta de Jesús y cada uno pone su excusa mientras otros, incluso se revuelven con violencia.

            Jesús proclama que el reino está preparado, todo está puesto ya en movimiento, solo falta que los invitados acepten, pero resulta que se autoexcluyen del banquete una y otra vez: se han cerrado y no quieren participar del banquete.

            Al final, el Padre abre su invitación a otros que no tenían posibilidades, hasta que se llenó la sala y proclama que el banquete es para todos. Los únicos que no tendrán cabida son aquellos que siguen cerrados en sus esquemas, no aceptan el proyecto, desprecian la propuesta del señor… no se quieren vestir el “traje de fiesta” que el dueño regala: el traje del amor, de la verdad, de la justicia, de la paz, de la fraternidad…, sino que ellos quieren seguir vistiendo el suyo.

            El no ir vestido con el traje de fiesta indica que se ha despreciado la propuesta y las condiciones del anfitrión, lógicamente no merecen estar en el banquete donde ellos mismos se están excluyendo.

            Es imposible mirar para otro lado viendo la situación en la que nos encontramos y lo que se está haciendo por parte de los que manejan todo el “tinglado”; su oposición es abierta al reino de la paz, de la fraternidad, de la justicia y de la verdad; es más, ni se quiere oír hablar de esto y cuando alguien aparece  dispuesto a dar la cara, rápidamente  desaparece o se le calla.

            La historia se repite al pie de la letra, a veces, incluso, con los mismos esquemas, pero lo que es incomprensible desde todo ángulo por donde se le mira es que aquellos mismos que están sufriendo las consecuencias de estos “matones”, los siguen apoyando, sosteniendo y aupándolos. Necesitamos que Dios haga un gran milagro de forma que rompa la cerrazón en la que nos hemos acomodado.

 

DOMINGO -XXVII- T.O. -A-

Lectura del profeta Isaías 5,1‑7

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel  

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen. La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
Palabra de Dios 

REFLEXIÓN

DIOS PERSISTE   EN SU PROYECTO      

El profeta Isaías hace uso de una imagen que todo el mundo conoce: la del hombre que tiene un huerto y que lo considera una de las grandes joyas de su vida: lo trabaja, lo cuida, lo  limpia, lo ara, lo abona, le quita las piedras, construye un lagar en él para hacer su vino, le pone una cerca para protegerlo… lo mima, pues lo considera parte de su vida… Al final, queda satisfecho porque ha puesto todo lo mejor que tiene al servicio de su huerto, no le queda nada más que pueda hacer.

            Para el profeta, el huerto es el pueblo de Israel, el dueño del huerto es Dios: viendo los resultados de tanto esfuerzo y tanto cariño, el profeta expresa su decepción tremenda al ver que todo el cariño, toda la ilusión, toda la esperanza y todas las expectativas que el dueño tenía puestas en su huerto han quedado por los suelos: en lugar de dar uvas ha dado agrazones, en lugar de dar frutos ha quedado todo carcomido por las plagas, en lugar de dar hortalizas han aparecido cardos y zarzas. ¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho mal? ¿Qué me faltó hacer?

            Es la misma situación y la misma pregunta que se hacen infinidad de padres que dieron e hicieron todo lo que sabían y tenían en sus manos por sus hijos, no dejándolos que les faltase de nada y dándoles todas las posibilidades imaginables para que triunfasen en la vida y, la respuesta es absolutamente contraria y hasta de desprecio.

            Fue exactamente lo que hizo el pueblo de Israel para con Dios que lo mimó a través de la historia.

            Esta actitud de ingratitud genera espontáneamente el despecho que manifiesta el profeta: “Le quitaré la cerca, derribaré la tapia… la convertiré en erial…”    

            El profeta, no obstante, vuelve a proclamar la voluntad inquebrantable de Dios, de hacer de su huerto  un verdadero jardín, aunque la actitud de su pueblo lo convierta en un desierto.

            A Israel le ha faltado la sensibilidad, el conocimiento y el saber reconocer todo el bien que se le ha hecho y, más bien,  ha despreciado y lo ha negado todo; lógicamente, esta actitud le hará cargar con todas las consecuencias y arrepentirse, porque los frutos que ha dado son de injusticia, de mentira, de atropello y ha convertido el jardín en un suplicio.

            La parábola es un canto de amor de Dios al hombre y al mismo tiempo una denuncia de la estupidez del hombre y una proclamación de la voluntad inquebrantable de Dios de construir la paz y la justicia sobre la tierra.           

Salmo responsorial: 79  

La viña del Señor es la casa de Israel.  

Sacaste una vid de Egipto, /
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste. /
Extendió sus sarmientos hasta el mar, /
y sus brotes hasta el Gran Río.
La viña del Señor es la casa de Israel..  

¿Por qué has derribado su cerca /
para que la saqueen los viandantes, /
la pisoteen los jabalíes /
y se la coman las alimañas?
La viña del Señor es la casa de Israel..  

Dios de los ejércitos, vuélvete: /
mira desde el cielo, fíjate, /
ven a visitar tu viña, /
la cepa que tu diestra plantó, /
y que tú hiciste vigorosa.
La viña del Señor es la casa de Israel..  

No nos alejaremos de ti: /
danos vida, para que invoquemos tu nombre. /
Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos, /
que brille tu rostro y nos salve.
La viña del Señor es la casa de Israel..
 

Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Filipenses 4,6‑9
Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.

Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN
 

ABRIR EL HORIZONTE     

            S. Pablo quiere terminar su carta a la comunidad de Filipos con un grito de aliento a no decaer y no desanimarse ante los problemas que la vida presenta, tanto a nivel particular como comunitario, a nivel interno y externo, por todas las preocupaciones que en momentos especiales pueden llegar a quitar la paz.

            Los problemas es imposible eliminarlos, siempre van a estar ahí, como la sombra que nos acompaña, pero les invita a que nunca pierdan de vista que Dios no los deja solos y, además, tenemos otro apoyo fuerte que es la unión y la solidaridad de los hermanos; por eso, invita a todos a tener presentes delante del Señor a todos los hermanos, expresando de esa forma la solidaridad entre todos y con el mundo.

            Invita también a que lo recuerden y actúen como él ha hecho y, de esa manera, podrán experimentar lo que él ha experimentado: la presencia de la Paz de Dios que lo llena y lo ilumina todo.

            El gran problema que muchas veces nos encontramos es que, junto a los problemas de la vida, se nos une el problema de la falta de confianza y de fe que tenemos en nosotros mismos y en los demás, de forma que  nos reduce a lo inmediato y material que podemos  contar, pesar y medir y todo lo que exceda de ahí, nos pone en duda, hasta el punto que llegamos a no fiarnos ni de nosotros mismos; esto nos paraliza y nos impide mirar hacia adelante con ilusión y confianza..
 

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  21,33‑43
Arrendará la viña a otros labradores  

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos." Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos."
Palabra del Señor 

REFLEXIÓN

EL PODER DESTRUCTOR DE LA CORRUPCIÓN   
Jesús, viendo la situación de Israel y de la gente que le rodea, sabiendo lo que Dios ha hecho con su pueblo, que no quiere reconocer el amor del Padre y las posibilidades que le brinda, sino que está respondiendo de forma ingrata y criminal, echa mano a la imagen de Isaías que conoce todo el mundo y Él añade algunos elementos:  utiliza el mismo cariño que el amigo de Isaías con su huerto, y luego se lo arrienda a unos viñadores, que en este caso serán los dirigentes de Israel y éstos, destrozan la viña, se engordan a costillas de ella y matan al dueño.

            Jesús termina preguntando a la gente: ¿Qué hará el dueño cuando vuelva y vea lo que han hecho con su viña esos labradores?  La respuesta la tiene muy clara toda la gente.

            La situación podríamos trasplantarla a nuestros días, a nuestras comunidades  y a nuestras condiciones en todos los órdenes: la política, la economía, la religión, la sociología, la cultura… ¿Qué hará el dueño cuando vuelva y vea lo que han hecho con su viña esos labradores?

            Es la pregunta que hoy se queda en el aire para todos nosotros, sabiendo que de alguna manera, cada uno de nosotros somos obreros de esa viña y lo que no podemos hacer de ninguna manera es lo que estamos acostumbrados: nosotros nos lavamos las manos, nos colocarnos en la acera del frente, nos ponemos a criticar y nos sentimos con el derecho a juzgar y a tirar piedras a los que están dentro, como si nosotros no tuviéramos nada que ver en lo que se está haciendo dentro y en lo que está ocurriendo.

 

DOMINGO -XXVI- T.O. -A-

Lectura del profeta Ezequiel 18,25‑28

Cuando el malvado se convierte de su maldad, salva su vida  

Así dice el Señor: "Comentáis: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá."
Palabra de Dios 

REFLEXIÓN 

RESPONSABILIDAD Y LIBERTAD    

            Hay un tema que es transversal en toda la  Sagrada Escritura: la responsabilidad personal y la colectiva, es decir: Dios ha elegido a un pueblo y no a una persona concreta e individual; la persona, por tanto, fundamenta su ser y su existencia en, por y con el pueblo.

            Nada de lo que hace o dice o le ocurra queda en la intimidad, sino que todo tiene su proyección en el pueblo del que forma parte.

            En el antiguo Israel, cualquier persona que nace queda vinculada irremediablemente a la familia, al grupo étnico, al clan, a la tribu y ha de amoldarse a las normas, tradiciones… La libertad individual casi no se entiende.

            Cuando Dios habla, lo hace al jefe, al cabeza de familia, al responsable, al rey del grupo; cuando felicita o castiga, también lo hace a la cabeza, aunque la repercusión llegue hasta el último de los miembros

            La autoridad del jefe del grupo consistirá en  hacer que se cumplan todas las normas que hay establecidas para la convivencia. Pero estas normas son externas, no tocan al interior de la persona, a su libertad interior que va a ser la que determine  el sentido y el valor de lo que hace.

            De ahí que los jueces, a la hora de juzgar, solo miran el acto, la culpa y no  al autor, al culpable; no juzgan la intención con la que se ha dado el hecho

            El profeta Ezequiel se presenta como el defensor de la responsabilidad personal: el hombre no es una máquina. El profeta sostiene que el hombre puede dar un giro a la vida y a las cosas y eso va a depender de la actitud que él tome: puede apartarse del mal y reconducir su vida, de la misma manera que puede apartarse del bien y meterse en el mal, por tanto, es responsable de lo que hace y dice. Sería lo que muchos años después proclamará Jesús, indicando que cada uno somos responsables, no solo de la vida de los demás, sino también de la nuestra. 

Salmo responsorial: 24

Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos, /
instrúyeme en tus sendas: /
 haz que camine con lealtad; /
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, /
y todo el día te estoy esperando.
Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Recuerda, Señor, que tu ternura /
y tu misericordia son eternas; /
 no te acuerdes de los pecados /
ni de las maldades de mi juventud; /
acuérdate de mí con misericordia, /
por tu bondad, Señor.
Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

El Señor es bueno y es recto, /
y enseña el camino a los pecadores; /
hace caminar a los humildes con rectitud, /
enseña su camino a los humildes.
Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Filipenses 2,1‑11
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús  

Hermanos: Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todo el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
[Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre‑sobre‑todo‑nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.]
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN
 

VIVIR EN “PRO” DE LOS DEMÁS   

            S. Pablo se dirige a los  filipenses y apela a la gran  realidad que nos acoge: somos hombres nuevos, nacidos del Espíritu de unidad, de amor y de fraternidad que vive en Dios; si somos conscientes de esta realidad y nos la creemos, de verdad, no nos queda más remedio que responder a ella, por eso les pide que, basados en esta realidad, respondan en coherencia: “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.”

            Basado en este principio, Pablo da toda una serie de consejos a la comunidad que llevan a la fortificación del grupo y de cada uno de sus componentes en particular; como modelo y referente de esta actitud de entrega pone a Jesús que ha sido capaz de entregar su vida por esta causa.

            Jesús ha planteado, al estilo de Ezequiel, el tema de la responsabilidad personal: Dios ha dado a cada uno unos dones para que los ponga en función del resto; cada uno de nosotros debemos hacerlo a su estilo, con los mismos sentimientos de Cristo, empezando por los más débiles, los que más necesitan.

S. Pablo pide que tengan cuidado en no caer, como cristianos, en el mismo pecado que han caído los dirigentes de su pueblo, que por ocupar cargos de alta responsabilidad, se creen los salvados y los que tienen la llave para que los demás se salven, considerándose ellos los salvadores de los demás, pero esto pueden ser ellos mismos los que fomenten esta mentalidad

El criterio o la norma de discernimiento que establece es el actuar, no tanto en conformidad con la ley escrita, sino con tener “entrañas de misericordia”, es decir: actuar con un amor incondicional hacia aquellas personas que sufren la explotación, la exclusión y el arrinconamiento en la sociedad. Los criterios de discernimiento no pueden ser jamás las prácticas piadosas de ritos vacíos, sino el mismo que tuvo Jesús: actuar con entrañas de misericordia.

            Para Pablo, Jesús se convierte en el gran referente de entrega total en beneficio de todos.

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  21,28‑32
Recapacitó y fue  

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acerco al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?" Contestaron: "El primero." Jesús les dijo: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis."
Palabra del Señor
 

REFLEXIÓN
 

OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES  

En esta parábola presenta Jesús algo que la gente y la mentalidad de la época no tiene muy claro: la distancia que hay entre la palabra y el hecho: la primera responde a la acción fría de la razón y la segunda a la moción del corazón. La distancia entre palabra y obra es el sentimiento que habita en el corazón.

            La mentalidad religiosa que existe es nefasta y Jesús quiere dejarla en evidencia: la respuesta bonita que tiene el hijo segundo es la que cuenta delante de la ley y, es el que, de acuerdo a la ley, está justificado; en cambio, la acción del primero que ha tenido una respuesta desagradable e incorrecta no sirve para nada.

            Jesús les hace ver que no son las palabras las que cumplen la voluntad del Padre, sino los hechos, ¡Ojalá seamos capaces de establecer coherencia  entre lo que decimos y lo que hacemos! Ese es el ideal, pero lo que no se puede tolerar es que la ley ampare la incoherencia.

            De esta manera, Jesús denuncia a los dirigentes del pueblo que tienen unas palabras bonitas y amables con la gente, pero que no responden a nada. Es la mentira legalizada y establecida como norma, con la que vemos a cada momento cómo se juega con el pueblo, se le llena de expectativas y esperanzas y después se olvidan de todo lo dicho, diciendo que “Las palabras se las lleva el viento”

Con esta parábola, Jesús deja en evidencia muchas formas, estructuras, leyes y formas de  ver, hacer y pensar que era una constante contradicción con lo que confesaban: deja al descubierto cómo los que eran considerados pecadores por el aparato religioso y político, en realidad, eran los únicos que cumplen la voluntad del Padre, hasta el punto que llega el momento en que tiene que decirles que las prostitutas y los publicanos llevan delantera en el reino de los cielos.

            La conversión no es cosa de palabras muy bonitas, ni de gestos piadosos, sino de un cambio radical de vida que se pone en conexión con la justicia, con la verdad y con la paz.

            Lógicamente, cuando Jesús se pone a hablar de esta manera y a decir las cosas así, esto hiere la sensibilidad de aquellos que se sienten los buenos oficiales, los modelos a los que todo el pueblo venera, pues se sienten al mismo nivel que  aquellos que consideraban, según lo que la ley establecía, una lacra social.

            De esta manera, Jesús los deja al descubierto con un argumento tan simple, pero les denuncia la actitud tan negativa que ha echado raíces en sus corazones, hasta el punto que, ni un profeta como Juan Bautista ha podido hacerles que cambien su manera de pensar.

            Jesús deja bien claro un principio inapelable: “Obras son amores y no buenas razones”