DOMINGO XXV DEL T. ORDINARIO -A-

Lectura del profeta Isaías 55,6‑9

Mis planes no son vuestros planes  

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos ‑ oráculo del Señor ‑. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN 

SEGUIR EL PLAN DE DIOS  

            El profeta invita al pueblo a ponerse en la onda de Dios y para ello ha de hacer como el que se dirige a un lugar y equivoca el camino: se da la vuelta y busca el camino correcto, pero no se empecina en continuar por camino equivocado, pues no llegará a ningún sitio y, hasta puede perderse.

El profeta ve que pueblo está a punto de coger un camino que les puede llevar de nuevo al exilio, pues las perspectivas que se vislumbran son de destrucción de todos los valores y esto le va a llevar a la muerte; debe coger un camino que le oriente hacia Dios, debe darse una conversión y volver al verdadero camino para que salgan del extravío al que se están abocando.

            Isaías invita a que busquen al Señor y que tengan cuidado para no entrar por un camino equivocado, cosa que nos ocurre con frecuencia cuando queremos someter a Dios a nuestros planes que suelen estar movidos por el egoísmo y por nuestros intereses particulares; por eso el profeta lo advierte: “Los planes del Señor no son nuestros planes” y, por lo mismo, no se trata de buscar y querer que Dios se someta a nuestra voluntad, sino que busquemos el plan de Dios y nos unamos a él.

            La situación con la que se enfrenta el profeta Isaías, tiene una clarísima actualidad en los momentos que vivimos en donde no solo queremos obligar a que Dios entre por nuestro aro, sino que abiertamente se prescinde de Él y se le declara como nocivo y contrario a los intereses del hombre. ¿Cuál será el resultado de esta actitud globalizada? 

Salmo responsorial: 144

Cerca está el Señor de los que lo invocan.  

Día tras día, te bendeciré /
y alabaré tu nombre por siempre jamás. /
Grande es el Señor, merece toda alabanza, /
es incalculable su grandeza.
Cerca está el Señor de los que lo invocan. 

El Señor es clemente y misericordioso, /
lento a la cólera y rico en piedad; /
el Señor es bueno con todos, /
es cariñoso con todas sus criaturas.
Cerca está el Señor de los que lo invocan. 

El Señor es justo en todos sus caminos, /
es bondadoso en todas sus acciones; /
cerca está el Señor de los que lo invocan, /
de los que lo invocan sinceramente.
Cerca está el Señor de los que lo invocan.
 

REFLEXIÓN
 

EL ÚNICO APOYO PARA LA ESPERANZA    

S. Pablo se dirige a la comunidad de los filipenses indicándoles su actitud de búsqueda y confiesa su convicción de que, tanto la vida como la muerte están dentro de los planes de Dios y no de los hombres, a pesar de que, según la cultura helenista, se entendiera que la muerte era un gran alivio para el alma, ya que era una liberación de todos los dolores, problemas y calamidades humanas. S. Pablo en cambio, entiende que el gran alivio y la gran liberación no es deshacerse del cuerpo y liberarse delos problemas, como ellos dicen, sino estar con Jesús tanto en la vida como, sobre todo, saber que el final ha de ser el encuentro definitivo con Él. Por tanto, para Pablo esta verdad se convierte en el gran apoyo de su esperanza, tanto para el presente como para el futuro y no solo para los que mueren dando testimonio de la fe con el martirio, sino para los que viven y siguen luchando en este mundo.

Sin lugar a duda esto supone como una bocanada de aire fresco para todos los que en los momentos actuales pierden la ilusión, la esperanza y el sentido en la lucha, ya que nada parece tener una respuesta alentadora.
 

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  20,1‑16
¿Vas a tener tú envidia porque soy bueno?  

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos."
Palabra del Señor
 

REFLEXIÓN 

EL MARCO EN EL QUE DIOS ACTUA ES LA JUSTICIA    

En la lectura de este pasaje permanecen como un eco las palabras de Isaías (55,8) “Vuestros caminos no son mis caminos, vuestros planes no son mis planes…” La descripción que Jesús hace en esta parábola es una descripción perfecta: el hombre actúa en un esquema de justicia que consiste en dar a cada uno lo que se merece por su rendimiento, mientras que Dios se mueve en otro esquema: el motor de Dios es LA JUSTICIA y eso significa tratar a todos por igual, dándole a cada uno lo que necesita para vivir con dignidad, no lo que se merece por su esfuerzo.

            Esta actitud que Jesús aplica al Padre, escandaliza terriblemente a todos los dirigentes del pueblo que sostienen que Dios les debe la salvación como recompensa por el esfuerzo que hacen en el cumplimiento de la ley y no aceptan de ninguna manera la gratuidad del amor.

            El contexto de la parábola es la discusión constante que Jesús viene manteniendo con los fariseos  y con las autoridades que sostienen una actitud excluyente con un sector de la población a quien consideran impura: pecadores, publicanos, mujeres, enfermos, paganos…

            A simple vista se percibe el problema existente en las comunidades de Mateo que provienen de judíos convertidos al cristianismo y que no acaban de desprenderse de las leyes judías que les prohíben juntarse con paganos y ahora se encuentran que pertenecen a la misma comunidad cristiana; ellos no entienden que los que acaban de entrar en la comunidad tengan los mismos derechos y la misma dignidad que aquellos que pertenecen desde siempre al pueblo elegido.
 
            Lógicamente, si queremos que Dios entre por nuestros esquemas y actúe como lo hacemos nosotros, la situación que plantea la parábola es una clara actitud de injusticia por parte de Dios que ha tratado a los últimos exactamente igual que a los primeros, pero si queremos obligar a que Dios entre en nuestro juego, entonces ¿Cuántos quedaríamos fuera de juego? El mundo sería propiedad, indiscutiblemente de aquellos que tienen la ley a su favor y que, sin lugar a duda serían ellos los que hacen la ley y la interpretan, con lo cual, esta tierra sería el chalet de unos cuantos. El evangelista utiliza la figura de la paga para expresar el modo de actuar Dios Padre frente a nuestra forma utilitarista y pragmática contraria a la JUSTICIA

 

DOM. XXIV EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro de  los Números 21,4b-9 
Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo." El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: "Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes." Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: "Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla." Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios
 

La siguiente segunda lectura puede escogerse como alternativa a la primera. Si esta festividad cae en domingo, se deben leer las dos.
 

SEGUNDA LECTURA 

Lectura de la carta de S. Pablo a los Filipenses 2,6-11
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo 

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios
 

Salmo responsorial: 77 

No olvidéis las acciones del Señor. 

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, /
inclinad el oído a las palabras de mi boca: /
que voy a abrir mi boca a las sentencias, /
para que broten los enigmas del pasado. R.
No olvidéis las acciones del Señor. 

Cuando los hacía morir, lo buscaban, /
y madrugaban para volverse hacia Dios; /
se acordaban de que Dios era su roca, /
el Dios Altísimo su redentor. R.
No olvidéis las acciones del Señor. 

Lo adulaban con sus bocas, /
pero sus lenguas mentían: /
su corazón no era sincero con él, /
ni eran fieles a su alianza. R.
No olvidéis las acciones del Señor. 

Él, en cambio, sentía lástima, /
perdonaba la culpa y no los destruía: /
una y otra vez reprimió su cólera, /
y no despertaba todo su furor. R.
No olvidéis las acciones del Señor.
 

EVANGELIO  

Lectura del santo evangelio según S. Juan 3,13-17
Tiene que ser elevado el Hijo del hombre 

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen el él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él."
Palabra del Señor
 

REFLEXIÓN
 

LA CRUZ  SIGNO DE LIBERTAD RADICAL   

En el catecismo se nos enseñaba que “El signo del cristiano es la santa cruz, porque en ella murió nuestro Señor Jesucristo”. La CRUZ es  nuestra bandera, nuestro sello de identidad.

            Pero sería muy importante que los cristianos hagamos una limpieza de nuestra mente, que equivaldría a algo así como cuando limpiamos un objeto, al que se le ha ido adhiriendo el óxido de los siglos, hasta el punto que ha terminado por aparecer como algo horroroso y tremendo, lo que en su base era oro puro.

            En la 1ª lectura hemos escuchado la narración del momento en el que el pueblo se dedicó a criticar a Moisés y comenzó a entrar el descontento, el desánimo y la apatía  como fruto de la crítica. Aquellas críticas, chismes y calumnias eran como el veneno de una serpiente que destruía  todo y causaba la muerte, expresando de esa manera la realidad a la que había llegado la comunidad.

            Moisés hace un signo con  una culebra de bronce y lo clava en el suelo, poniéndolo en alto para que todos lo vieran;  aquella serpiente representaba la lucha por la libertad que ellos estaban queriendo  desbaratar y, cada vez que lo miraran, se dieran cuenta que cada vez que sostenían actitudes destructoras o estaban dando crédito a los que desanimaban, era  optar y favorecer la esclavitud. Volver a la lucha era recuperar la vida.

            Aquella serpiente portadora de veneno que corrompía, se convierte en el signo de salvación y recuperación de la vida y la alegría.

            Muchos años después, Cristo retoma el signo, pues  la realidad vuelve a repetirse:  su proyecto del reino es la adquisición de la LIBERTAD, pero esto va a suponer dar muerte a muchas actitudes, de la misma forma que Él lo ha hecho en su vida:

 1º) Como todo ser humano, siente dentro de sí la tendencia a lo fácil, a lo inmediato: “Convierte esas piedras en pan…” y deja de complicarte la existencia; satisfaz tus apetitos naturales y no te preocupes de nada más; apuesta por el dinero y por la vida fácil que es lo único que te va a proporcionar goce… son todas las tendencias naturales que tiene toda persona, pero Jesús no claudica ni se deja vencer.

2º) Como todo ser humano, el éxito, la fama, el poder…, son anzuelos demasiado atrayentes, ante los que se rinde todo el mundo. Jesús fue invitado a todas las esferas del éxito, de la fama, del poder y no se vendió ni se doblegó a nada ni a nadie, de forma que su libertad no quedó afectada por nada, ni siquiera por el desprestigio al que se le atacó su mensaje y su persona, llegando a llamarlo loco, blasfemo, charlatán, endemoniado, comilón borracho…  Ni la destrucción de su imagen le hizo retroceder ni amedrentarse.

3º) Dice nuestro refrán: “Cuando hablamos de dinero, hasta los santos se bajan de la peana” A Jesús se le propuso ser dueño de todo: “Todo lo que ves te lo daré si te arrodillas ante mí y me adoras”, pero Él lo tiene muy claro: “no se puede servir a dos señores” y su opción por Dios ya está hecha y nadie le va a hacer que cambie; esto le va a ser duro mantenerlo y su fidelidad le va a costar la misma vida, que tendrá que entregar en la cruz, que era la forma más desastrosa a la que podía llegar una persona y, ni la misma muerte de cruz le condicionó su libertad y subió a ella, no como el que va a rastras, sino como el que asume hasta las últimas consecuencias de lo que ha optado, convirtiendo, de ese modo, el peor de los signos de muerte en el mayor signo de libertad. 

Por eso, cuando un cristiano se santigua con la CRUZ o se la cuelga como un signo, o la tiene presidiendo su espacio vital, su presencia no es sino una proclamación de LIBERTAD como máximo  valor en la vida, como indicativo de un programa de vida, en la que manifestamos  que nada ni nadie nos hace doblar la cabeza ni la rodilla, sino solo Dios.

Pero es triste ver cómo los cristianos nos hemos quedado en el veneno del dolor que nos destruye, en el hundimiento, en el dolor…  y la cruz la hemos asumido como el signo del conformismo ante el dolor y la muerte refiriéndolo al dolor de Jesús, en lugar de referirlo a su actitud de valentía y libertad  con la que fue leal y fiel al Padre y a su proyecto de LIBERTAD.

 

 

DOMINGO XXIII T.O -A-

Lectura del profeta Ezequiel 33,7‑9

Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre

Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida."
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN 


RESPONSABLES DE LA SALVACIÓN DEL HERMANO  

El profeta Ezequiel no puede dejar a un lado y olvidar todo lo que el pueblo ha sufrido en el exilio, fruto del  desmadre al que había llegado; la consecuencia fue la invasión de Nabucodonosor y la destrucción de Jerusalén.

Esa lección de la historia que con frecuencia la gente olvida y, sobre todo los más jóvenes que no pasaron por ahí, tienen el peligro de pensar que todo empezó cuando ellos llegaron a este mundo y no se dan cuenta que, lo que se tiene es fruto de una historia que ha costado mucho atravesarla.

Ezequiel viene a ser como la memoria viva que no deja dormirse a su pueblo y se convierte en el vigilante que está atento a todo lo que pasa y va interpretando todos los signos de la historia y de la marcha del pueblo, a la luz de la Palabra de Dios.

El profeta siente como una responsabilidad personal, el cuidar de la vida del pueblo y está pendiente de todos los peligros que acechan y que pueden desviarlo  del camino y volver a repetir la misma historia de muerte.

Su postura es molesta, pues siempre está advirtiendo de los peligros que existen y abriendo los ojos al pueblo para que vea y no tropiece. Pero el pueblo es libre y puede aceptar las advertencias del profeta, o despreciarlas y hasta revolverse contra él y hasta matarlo, como ocurre prácticamente con todos y, después reconocen la razón que llevaba, cuando ya no hay remedio.

No podemos olvidar que todos nosotros, al estar bautizados fuimos consagrados también como profetas y, por tanto, es responsabilidad de cada uno la salvación de los que le rodean: cada uno hemos de convertirnos en un cuidador o vigilante de su hermano y no permitir que los demás entren por un camino equivocado.

Sin embargo, esta característica del cristiano y de la iglesia en general, es triste ver cómo se ha perdido, de tal manera que nadie es cuidador, vigía de la vida de los demás, sino todo lo contrario: el individualismo hizo mella en cada uno y lo convirtió en un extraño y un enemigo más que en un hermano.

 
Salmo responsorial: 94
 

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor, /
demos vítores a la Roca que nos salva; /
entremos a su presencia dándole gracias, /
aclamándolo con cantos. R.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Entrad, postrémonos por tierra, /
bendiciendo al Señor, creador nuestro. /
Porque él es nuestro Dios, /
y nosotros su pueblo, /
el rebaño que él guía. R.
Ojala escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Ojala escuchéis hoy su voz: /
"No endurezcáis el corazón como en Meribá, /
como el día de Masá en el desierto; /
cuando vuestros padres me pusieron a prueba /
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.
Ojala escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

 
Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Romanos 13,8‑10
Amar es cumplir la ley entera  

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen es esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
Palabra de Dios
 

REFLEXIÓN 

LA EXPERIENCIA DE LA FE VIVA  

S. Pablo se encuentra con una sociedad completamente corrompida, en la que los valores del reino no tienen cabida. ¿Cómo vivir ahí? No hay otra alternativa que asentar la vida sobre las bases del AMOR, para poder responder a los desafíos que la vida está presentando en ese momento.

Es muy fácil desviarse por otros caminos y poner como referentes morales  otros principios que el mismo sistema presenta. Sin embargo, el AMOR es la síntesis, el resumen más importante de todo concepto filosófico, político o religioso; agarrados ahí no van a fallar: “ el no cometerás adulterio, no matarás,  no robarás, no envidiarás… y todos los mandamientos, se resumen en esta frase: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay más ley, ni mejor culto que le podamos dar a Dios que el amor.

Pablo no se está oponiendo a ninguna norma, ni aconsejando nada extraño, simplemente proclama el amor como fuerza que supera a toda ley: “Uno que ama a su prójimo no le puede hacer daño”, sino más bien, siempre andará buscando cómo hacer el bien a todos los niveles

Convertirse no es más que cambiar radicalmente de forma de pensar y de actuar: quien se convierte, pone el AMOR como norma suprema de su vida y ese amor se traduce en hechos concretos de servicio, de honradez, de perdón, de respeto, de tolerancia, de justicia, de solidaridad y de fraternidad… y todo lo que no sea eso, no es más que una caricatura del cristianismo y de la fe. 

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  18,15‑20
Si te hace caso, has salvado a tu hermano  

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
Palabra del Señor
 

REFLEXIÓN
 

ABIERTOS AL PERDÓN Y A LA CORRECCIÓN  

S. Mateo nos muestra uno de los problemas más fuertes que se presentan en la vida de una comunidad: cuando un miembro de ella está caminando erróneamente ¿qué hacemos?  ¿lo dejamos que se estrelle, o se lo impedimos?

            La respuesta que el  individualismo de hoy nos presenta es bien  clara: “¿Y yo quién soy para meterme en la vida de nadie? Tenemos que respetar las decisiones de cada uno…”  y con estas y mil razones más, que basamos en el respeto a la libertad de la persona, escurrimos el bulto y dejamos que una persona llegue a perder su vida.

            S. Mateo se plantea seriamente el tema: el pecado  no es solo una cuestión individual con carácter moral, sino que es también algo que afecta a la comunidad, pues el individuo no vive aislado, por tanto, sus errores afectan a la comunidad entera y ésta tiene la obligación de enfrentarlo e impedírselo.

            S. Mateo intenta dejar bien claras dos cosas: no se trata de dejar que cada uno haga lo que quiera, de tal forma que se llegue al caos en la comunidad, ni tampoco establecer un rigorismo tal, que agobie y no se tolera que alguien pueda realizar su libertad y cometer un fallo o equivocarse.

            No se trata de establecer un código jurídico, sino que, por encima de cualquier otra cosa, de lo que se trata es de salvar al hermano que ha cometido el fallo y,  no tomar la postura de expulsarlo o condenarlo antes de nada.

            Se trata de establecer un proceso  pedagógico que le lleve a darse cuenta que no vale la pena estancarse en el error; ahora bien, si la persona se empecina y se resiste, no aceptando la invitación que se le hace desde  el amor y la fraternidad, entonces sí, la comunidad se ve obligada a expulsarla de su seno, es decir, la comunidad ha de respetar la opción que la persona ha tomado de desprecio a la comunidad, pues no acepta ni el perdón ni el arrepentimiento, por lo tanto, ella misma se aparta de la comunión.

            La llamada que nos hace hoy la palabra de Dios es fuerte:  estar siempre abiertos al perdón y a la acogida, pero al mismo tiempo, abiertos a reconocer que nos podemos equivocar en un momento y dar las gracias si mi hermano me llama a la corrección, sin considerar ese hecho como un desprecio o una ofensa.

 

Ezequiel 33,7-9

 

Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre

Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida."

Salmo responsorial: 94

 

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor, / demos vítores a la Roca que nos salva; / entremos a su presencia dándole gracias, / aclamándolo con cantos. R.

Entrad, postrémonos por tierra, / bendiciendo al Señor, creador nuestro. / Porque él es nuestro Dios, / y nosotros su pueblo, / el rebaño que él guía. R.

Ojalá escuchéis hoy su voz: / "No endurezcáis el corazón como en Meribá, / como el día de Masá en el desierto; / cuando vuestros padres me pusieron a prueba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.

 

Romanos 13,8-10

 

Amar es cumplir la ley entera

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen es esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

Mateo 18,15-20

 

Si te hace caso, has salvado a tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."